Efectos de la arrogancia del conocimiento y la modestia intelectual: a propósito de la convivencia escolar y el trabajo en equipo.

 

The effect of knowledge arrogance and intellectual modesty: regarding of school coexistence and teamwork

 

 

 

Mg. José Leonardo Rivera Cerquera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fecha de recepción: 04 de mayo de 2026

Fecha de aceptación: 24 de junio de 2026


 

Efectos de la arrogancia del conocimiento y la modestia intelectual: a propósito de la convivencia escolar y el trabajo en equipo.

The effect of knowledge arrogance and intellectual modesty: regarding of school coexistence and teamwork

José Leonardo Rivera Cerquera[1]

Como citar:  Rivera, J. L., (2026). Efectos de la arrogancia del conocimiento y la modestia intelectual: a propósito de la convivencia escolar y el trabajo en equipo. Revista Universidad de Guayaquil. 140 (2), pp.: 66-80. DOI: https://doi.org/10.53591/revug.v140i2.3254

 

RESUMEN

El presente artículo de reflexión con enfoque cualitativo reconoce la importancia del conocimiento como factor determinante en el estatus y la clasificación social de los individuos; el saber y su reconocimiento ha sido la herramienta que abre puertas de progreso y poder en diferentes culturas, sin embargo, el auto reconocimiento exagerado del docente puede llevar a la arrogancia generando actitudes negativas que inciden en el equipo docente y estudiantes. Este artículo busca determinar como la arrogancia afecta negativamente el ambiente escolar entre pares y estudiantes ralentizando o impidiendo un ambiente propicio que fomente la comprensión y creación de nuevo conocimiento; logrando un alcance descriptivo reflexivo, se revisan diferentes documentos y se estudia cómo el conocimiento ególatra y  narcisista puede transformar al sujeto de conocimiento de ser un motor en la promoción de saberes y cultura a una persona soberbia, presuntuosa y petulante; se hace una revisión documental donde el material informativo encontrado sumado a las opiniones del autor basadas en experiencias buscan generar en los poseedores de conocimiento una profunda auto reflexión crítica que como efecto dominó promueva cambios en el docente para evitar actitudes nocivas frecuentes y evidentes que se han normalizado, actitudes y comportamientos dañinos que han sido aparentemente aceptadas en el ambiente educativo y por ello no se visibilizan.

 

PALABRAS CLAVE: Conocimiento, Arrogancia, Humildad, Docentes, Trabajo en equipo.

 

 

 

 

Efectos de la arrogancia del conocimiento y la modestia intelectual: a propósito de la convivencia escolar y el trabajo en equipo.

 

The effect of knowledge arrogance and intellectual modesty: regarding of school coexistence and teamwork

 

ABSTRACT:

This reflection article with qualitative approach acknowledge the importance that knowledge has held throughout history and in the present day as a determining factor in the status and social classification of individuals who possess it. knowledge and its recognition have been the tolos that open the doors to progress, prosperity, and power in most cultures and societies. However, in the case of exaggerated self-recognition in teachers or academics, it can lead to arrogance, generating negative attitudes that affect the teaching staff and students. Therefore, this article aims to determine how arrogance manifests in teachers and academics. They negatively affect the school environment among peers and students, slowing down or preventing the conducive environment that fosters understanding and the creation of new knowledge; achieving a reflective descriptive scope, different documnets are reviewed and, supported by concepts from theorists and specialists, it is studied how knowledge founded on egolatry and narcissism can transform the subject of knewledge, who could be a driving force in the promotion of knowledge, culture and widsom, into a proud, presumptuous, petulant and boastful person; a documentary review is made where informative material found added to the author´s opinions based on experiences; seeking with this article to generate in the possessors of knowledge a deep critical self-reflection that as a domino effect promotes changes in the teacher to avoid frequent and obvious harmful attitudes that have become normalized, harmful attitudes and behaviors that have been apparently accepted in the educational environment and therefore do not become evident.

KEYWORDS: Knowledge, Arrogance, Humility, Teachers, Teamwork.

 

 

 



INTRODUCCIÓN

La educación es una actividad que se puede denominar como arte, el cual se realiza por vocación, pero también es cierto que es una labor que pueden desarrollar todos los individuos que quieran guiar y orientar a otros; en oportunidades esta se desarrolla de forma natural e instintiva lo que se puede evidenciar en las primeras formas de enseñanza entre los seres humanos y/o en algunas especies animales; lo anterior se observa cuando se habla del proceso de formación individual que realizan los padres de familia con su hijo en cada una de las enseñanzas y orientaciones dirigidas a la formación y preparación para la vida y en el caso de los animales se evidencia en el conjunto de instrucciones básicas para la supervivencia que da una madre a su pequeña cría, como ejemplo se puede mencionar el caso de la madre orangután que es guía en el aprendizaje de habilidades para que su pequeño crio sobreviva en la selva, acompaña a su cría en los aprestamientos básicos como es buscar comida y alimentarse hasta los nueve años (SINC, 2021).    

En ambos casos se comparte el conocimiento previo y basado en la experiencia de quien enseña, donde el amor es el motor con el que se gesta el proceso educativo en el cual se comparte los conocimientos de una manera instintiva y libre de cualquier orgullo petulante y/o arrogancia, por el contrario es el afecto la guía que lleva a dar y compartir sus saberes para ayudar a abrir caminos en la vida; importante destacar que es algo diferente la connotación cuando este proceso educativo se desarrolla en el ámbito de la escuela y desde el rol del docente, es importante precisar que para ejercer la docencia son necesarios elementos determinantes donde la vocación es la fuerza que mueve una acción pedagógica y esta debe estar plena de sensibilidad, conocimiento, didáctica y paciencia.

El proceso de enseñanza apoyado en cualquiera de las metodologías deben hacer una sinergia que dé como resultado la construcción de experiencias, conceptos y constructos para llegar al  aprendizaje significativo que edifique y enriquezca su formación integral que proyectada a la formación de individuos capaces, críticos, sensibles a las diferencias, empáticos que con humildad aporten a la construcción de sociedad donde la justicia, la equidad, la sana convivencia y el respeto sean pilares de cambio para un mundo nuevo y mejor que cuide la naturaleza y proteja la vida y la paz, pero esto contrasta con otras situaciones que se presentan en el ámbito educativo y académico que también hacen parte de la realidad en la cual no se puede ignorar o desconocer las actitudes negativas de algunos docentes que siendo académicos y/o catedráticos destacados por el amplio respaldo de sus títulos y logros intelectuales con brillantes currículos se opacan por las actitudes de irrespeto, menosprecio y discriminación a sus pares que poseen menos estudios, donde las manifestaciones de arrogancia hacen cuestionar el valor y aporte de sus conocimientos para la construcción de una sociedad donde se pueda convivir, compartir y coexistir en armonía con sensibilidad, reconocimiento y comprensión de la necesidad del desarrollo de habilidades y cualidades intelectuales con el apoyo de todos donde el trabajo colaborativo aporta para engrandecimiento del sujeto sin olvidar el sentido humano. 

La discriminación a causa de la arrogancia del conocimiento se evidencia en las interacciones entre docentes y estudiantes, entre docentes y docentes sin olvidar la relación docentes y directivos de la educación; así como en algunos países los campesinos o los indígenas no son considerados sujetos de conocimiento y por ello son discriminados (Cruz, 2024). Por otra parte, se puede hablar del racismo de la inteligencia (Bourdieu, 1978) cuando en algunas latitudes no se valora ni se reconoce y menos se respeta la calidad y la cantidad de conocimiento de un individuo, tan solo por su lugar de origen, un ejemplo de ello es la manera en que los profesionales latinoamericanos son vistos en Europa y los Estados Unidos donde son relegados a lugares secundarios, perpetuando así una forma más de injusticia y desigualdad social; del mismo modo, en la actualidad se presentan alrededor del

conocimiento de catedráticos, académicos y algunos docentes actitudes, conductas y comportamientos que pueden desencadenar en discriminación e injusticia, ya que también es posible hablar de la arrogancia del conocimiento, que en opinión del autor de este artículo se puede presentar cuando en la praxis de la docencia, el poseer títulos y conocimientos eleva el ego y lleva a mirar al otro como un ser inferior, como alguien menos digno de respeto, sin reconocimiento, con opiniones de menor valor, con lo cual se podrían estar legitimando mayores desigualdades a través del conocimiento y la educación.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

Se elabora el presente documento de reflexión con enfoque cualitativo, en una producción que se quiere llamar hibrida, integrada por la revisión documental junto a las opiniones del grupo docentes entrevistados donde se puede reconocer docentes de educación primaria, secundaria y docentes universitarios, con niveles educativos desde licenciatura en educación, especialización, maestría, doctorandos hasta doctores en educación y la propia opinión del autor basada en experiencias vividas en más de tres décadas de labor docente, logrando un alcance descriptivo reflexivo, relacionando diferentes elementos con las expresiones de arrogancia que evidencian algunos docentes poseedores de títulos que los ubican un peldaño más arriba en la escala jerárquica, de poder o de saberes frente a otros sujetos de conocimiento no reconocidos, pero si discriminados y/o excluidos por ello; este artículo permite interpretar el fenómeno de la arrogancia y la humildad intelectual y genera la compresión profunda de las implicaciones de cada una de estas actitudes expresadas en el colectivo.

La distancia que separa la humildad y la arrogancia es corta y depende de la interpretación y actitudes de cada sujeto, se pueden ver como dos conceptos ubicados en cada extremo de una misma línea, se podrían entender estos como los dos polos de una misma esencia, donde se diferencian por su intensidad o el enfoque de sus objetivos y el resultado alcanzado por los efectos de uno y otro; se hacen diferentes si se miran y enmarcan desde la perspectiva de los principios de Hermes Tremegisto, en su obra El Kibalión (1908): diferentes grados dentro de la misma polaridad. La ciencia, la academia y la humanidad ha conocido grandes sabios, unos arrogantes y otros humildes que a través de sus ideas, conceptos y nuevo conocimiento se hicieron famosos referentes y punto de partida para crear y/o compartir nuevas opiniones y saberes.

Sin embargo, no es necesario ser famoso, ni ser un erudito en un tema o campo del conocimiento, puede aparecer no solo en grandes postulados y en complejas teorías, sino también en una sencilla idea, en una palabra clave, quizás en el consejo u orientación de un sujeto que con su amplia experiencia dirige e ilustra a otro con respeto y verdadera solidaridad; el conocimiento puede estar en una sencilla expresión de la naturaleza, en un humilde individuo a través de una frase, palabra o consejo; el conocimiento en sí es de todos y para todos y así entendido, la humildad intelectual es una cualidad que Fajardo-Pascagaza (2024), propone como indispensable en el campo del conocimiento ya que permite promover los aprendizajes en un clima de diálogo constructivo el cual da valor a los aportes y contribuciones propias o de otros aceptando la autónoma por parte del individuo y reconociendo sus propios límites.

Por otra parte, la arrogancia intelectual es merecedora de una crítica por convertirse en barrera que limita el diálogo sensato, enriquecedor y coarta la colaboración que se puede brindar entre pares cuando uno de estos se considera dueño del conocimiento; se pierde la oportunidad del intercambio de ideas y conceptos que dan lugar a nuevos postulados, aprendizajes, ideas, hipótesis y conocimientos. Como lo explica Masquijo, JJ. (2025) es importante para la evolución del conocimiento que el docente, el académico o el profesional dentro de un enfoque auto reflexivo tome la decisión del cambiar la opinión para avanzar, su análisis está basado en el campo de la medicina, pero es igualmente aplicable en el campo de la educación, ya que pensando de forma más abierta en el marco de la flexibilidad intelectual se libera la tensión de las verdades absolutas que cierran el camino de la discusión y la participación constructiva.

Sin embargo, el problema no para allí, también es normal encontrar académicos y docentes que expresan una falsa modestia siendo esta otra forma de atentar contra la expansión del conocimiento cuando los sujetos enmarcados en esta categoría se colocan el antifaz de humildad y ocultan su prepotencia o autosuficiencia que se hace evidente en las interacciones, lo más negativo de ésta condición es que les dificulta el reconocimiento y la rectificación de sus errores; lo anterior podría llevar a una reflexión acerca de la necesidad de evitar y alejar la arrogancia intelectual del camino de la docencia para no romper el canal de comunicación propicio para la interacción ideológica, el intercambio y discusión constructiva de conceptos e ideas que fomenten el aprendizaje inclusivo y constructivo impidiendo la adquisición de nuevo conocimiento; por otro lado, es valioso ver y entender la humildad intelectual como virtud en las dinámicas del diálogo entre pares docentes, académicos y/o catedráticos que  permite valorar las contribuciones del otro en la interacción académica lo que conlleva el reconocimiento de nuevas ideas y aprendizajes a partir de las relaciones con sus pares también considerados sujetos de conocimiento tan importante como el propio.

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

1.     El Narcicismo

Algunos autores expresan que existe sujetos de la academia con la necesidad de marcar trascendencia en un mundo altamente competitivo y mortal, lo que los lleva a desarrollar y manifestar egoísmo, psicopatía, maquiavelismo pero se destaca un marcado narcicismo que se expresa y evidencia en la sociedad actual que promueve diversas pero disimuladas formas la autosuficiencia e individualismo que estimula y exacerba el narcicismo y la arrogancia del conocimiento, que autores como Sáinz (2007), critica considerando que en el ámbito educativo ésta puede ir en detrimento de valores como la empatía y solidaridad obstaculizando la conexión en los procesos educativos, fomentando en estos la deshumanización en el sector ya que al crear un ambiente de competencia y desconfianza se afecta negativamente la convivencia en los entornos escolares donde unos actores educativos se pueden sentir menospreciados o discriminados llevándolos a un estado de desmotivación y a la desconexión emocional en la interacción, sintiendo la falta de empatía que olvida el respeto y la solidaridad.

Se puede hablar de una relación destructora y peligrosa entre el narcicismo y la arrogancia de estudiosos y académicos donde la necesidad de buscar reconocimiento y prestigio es el motor que mueve emociones y estimula antivalores generando desconexión con los demás sujetos del entorno. Con lo anterior se podría de manera aventurada hacer referencia de la existencia también de un narcicismo intelectual, en el cual el docente o el académico sobre valora sus conocimientos, admirándose a sí mismo y sus cualidades lo cual no sería problema en sí mismo, pero pasa a ser una situación compleja cuando el exagerado auto reconocimiento lleva al sujeto a ver con menos valor y con un sentido de inferioridad al otro docente o par académico; para complementar lo ya mencionado  se puede citar los aportes de Sanguinetti (2025), que destaca como la soberbia y la arrogancia son aspectos que bloquean el conocimiento afectivo como camino dócil y amable en búsqueda de la verdad y como visto desde la perspectiva de Tomás de Aquino destaca que el soberbio y arrogante se rehúsa a apoyar su entendimiento en algo fuera de él y a aprender de los demás, propiciando una exagerada auto percepción de sus cualidades y distorsionada de la realidad, negándose el apoyo en otros limitando la posibilidad de adquirir nuevo conocimiento.

Existe docentes que se consideran únicos poseedores del conocimiento verdadero y universal como lo menciona Arias-Ortega et al. (2023) que los lleva a negar valores relativos al conocimiento de otros y en éste punto se puede mencionar por ejemplo la riqueza del conocimiento ancestral de los grupos indígenas (lo cual coincide con lo mencionado anteriormente por Cruz Vadillo) concretando así una de tantas formas de exclusión y discriminación en los entornos educativos y del conocimiento propiciando bloqueo y estancamiento a las relaciones inclusivas, interculturales y de sana convivencia que afectan la calidad educativa y el aprendizaje de los estudiantes. Por otra parte, en China es posible encontrar centenares de publicaciones que siendo importantes e interesantes no son citadas o leídas en el mundo y se quedan en el olvido, en algunas ocasiones motivado por diferentes formas de regionalismos y discriminación por parte de sujetos de conocimiento cegados por la arrogancia que menosprecian la producción, los saberes y los aportes de otros para sobreponer y exaltar sus propios estudios.

2.     La Meritocracia

La percepción de superioridad existente entre las personas que tienen éxito no se evidencia solo en su propia sensación sino que también está apoyada en la forma como los perciben los demás, lo que puede llevar a un sujeto de conocimiento a desarrollar arrogancia intelectual por considerarse superior al entender el saber cómo resultado de su esfuerzo individual, es allí donde la meritocracia aparece como otro elemento en la escena del saber quizás no como un elemento negativo en un primer sentido, pero cambia su connotación cuando aparece como único elemento determinante en la interacción académica, ignorando las desigualdades estructurales existentes en la sociedad y sus individuos, lo que no se puede considerar como un sistema puro ya que continuamente fomenta y reproduce desigualdades sociales (Rujas J. , 2021), llevando a revaluar la definición de mérito y de quienes se consideran merecedores sin tener en cuenta la igualdad de posiciones obligando a dirigir la mirada en perspectiva de la justicia y la equidad.

Fuera de este contexto la meritocracia se puede mal interpretar y calificar como un elemento perpetuador de desigualdades al fomentar la idea de superioridad cuya actitud en el sujeto lleva a la desvalorización de las experiencias, conocimientos y capacidades de otros promoviendo un ambiente excluyente que olvida el aspecto colaborativo y equitativo. Duque (2020), critica la meritocracia competitiva por estimular la arrogancia en académicos, justificando que en los contextos educativos se ignoran las desigualdades sociales y el impacto de estas relacionadas con el acceso a las oportunidades; por otro lado, propone una meritocracia que no dé prioridad y relevancia al éxito individual basado en los triunfos y logros personales, por el contrario que valore la equidad y la colaboración; también propone una reflexión que revalúe honrar el mérito democrático que da prioridad al contexto social y no solo a los logros individuales con lo cual se podría impactar positivamente la convivencia entre docentes y académicos al estimular el apoyo mutuo y con esto mejorar las dinámicas educativas y el trabajo en equipo. La democratización del conocimiento se ve impactada por la arrogancia que como menciona Mena & Quiroz (2006) ya que limita la participación activa y adecuada de los estudiantes y/o docentes en los procesos afectando la convivencia, el aprendizaje y las interacciones propone fomentar el diálogo, la participación, el respeto y la equidad sin la imposición autoritaria del conocimiento por el contrario dando espacio a la figura del docente como poseedor de conocimientos autónomo y reflexivo que contribuye al desarrollo humano y social como reflejo de su humildad intelectual en una sociedad más empática y solidaria.

Sin poder definir la meritocracia como negativa, destructora o dañina, ésta puede tener un sentido positivo, ser efectiva y justa, puede y debe ser un elemento que aporte equilibrio a la libertad, las condiciones sociales y la sana competencia fomentando en cada individuo el desarrollo de sus virtudes y cualidades, que sumadas a las de otro enriquecen y mejoran el panorama de la interacción entre docentes sin menosprecio, sin arrogancia, con respeto y reconocimiento por las diferencias en los saberes de todos. El problema de la meritocracia está en la interpretación y el significado que se le otorga pues la meritocracia puede ser positiva y constructiva si se le da el valor al mérito, si se reconoce la importancia del derecho de conciencia que le asiste a cada sujeto de estar un paso más adelante, que se otorga a quien cumple sus responsabilidades con esmero. 

3.     Arrogancia & Confianza

Las personas que sienten orgullo por sus logros, sus alcances y por la dimensión de sus saberes los disfrutan con satisfacción, con respeto por ellos y por todos, son personas que saben lo que hacen, que hablan con amabilidad y usualmente son especialistas en un área del conocimiento o en una profesión específica, son respetuosos al valorar las interacciones con sus pares, controlan sus sensaciones, emociones, sin desbordarse en el auto reconocimiento; se les puede definir como personas humildes con mucho conocimiento y comparten sus saberes de manera cordial con quien lo necesita, son empáticos y se cuidan de no sobrepasar la delgada línea que los lleva al orgullo petulante y con estas dos palabras se destaca otra categoría de personas que terminan en la arrogancia, suelen creer o considerar que son poseedores del vasto y amplio conocimiento que los hace superior a los demás, pero es posible encontrar que estos sujetos quieren con esa actitud ocultar inseguridades, vacíos emocionales y falta de conocimiento, en el fondo saben que no tienen desarrolladas todas las capacidades necesarias y se puede presumir que alardear es un mecanismo de defensa.

Se podría inferir que la arrogancia surge de inseguridades propias de quien la manifiesta y sus actitudes soberbias pueden ser consecuencia de algún trauma de la infancia; González (2023), considera que las personas arrogantes no ejercen un adecuado control sobre sus emociones y permiten aflorar de si actitudes poco amables e inadecuadas ya que siempre buscan a dar una buena imagen olvidando ser en esencia una buena persona; la arrogancia lleva al individuo a demostrar a toda costa que son los mejores y de esta manera pueden pasar por encima de los demás evidenciando una de las tantas formas de violencia.  Las personas orgullosas son conscientes de quienes son, se conocen a sí mismos y trabajan en su propio crecimiento, saben hallar solución a las dificultades, controlan su vocabulario y sus emociones, mientras que en otros sujetos la arrogancia surge del desconocimiento disfrazado de amplios saberes y con ello disminuye el respeto por los demás.

Lo anterior afecta las dinámicas de trabajo en equipo y la confianza entre los integrantes de un grupo docente donde las interacciones deberían estar enmarcadas en el respeto mutuo y la reflexión evitando que la carencia de humildad en los docentes y académicos ahonde la crisis de valores en la sociedad y la educación, afectando a las comunidades que reclaman un cambio, dada la necesidad que sean los maestros pioneros en fomentar los valores y el reconocimiento de sus limitaciones, Diaz-Rubio (2023) menciona que en oportunidades el docente se siente amenazado por un colega que posee conocimiento actualizado generando confusión, desinformación y situaciones tensas de poca colaboración afectando la confianza y la convivencia; frente a esto cabe mencionar que no es problemática exclusiva de docentes también se manifiesta entre estudiantes, donde el poseedor de conocimiento menosprecia a aquel de menos conocimiento y no solo le trata con arrogancia sino que sobrepasa el límite del respeto a la exclusión y la discriminación afectando la convivencia, ahora con otros actores.   

En estudios recientes de Unesco (2023) se menciona la brecha existente entre los sujetos de conocimiento y la entrada de las nuevas tecnologías, donde además de la clase social, la ubicación geográfica, la edad y el sexo, la tecnología incide en el despertar del sentido de superioridad ocasionando expresiones de arrogancia a causa de poseer mayor conocimiento en un campo específico del saber. Sin embargo, el esfuerzo de la ONU y la UNESCO es fomentar el enfoque del “orgullo constructivo” donde la humildad estimule los aprendizajes permanentes basados en la colaboración y con esto rechazar o minimizar la arrogancia del conocimiento que se convierte en una barrera para el desarrollo de los procesos educativos y de formación.

En la actualidad cuando la vida esta mediada por la tecnología, el campo de conocimiento la ve como una herramienta importante en la era de la inteligencia artificial y su auge, como lo menciona Bilbao (2023), ayuda bastante para continuar creando, compartiendo y desarrollando nuevo conocimiento de forma vertiginosa, pero así como favorece también está muy cerca de ser nociva al generar una crisis en la publicación científica, donde la IA conduce al camino del facilismo y el fraude cuando se emplea esta para elaborar de forma inmediata grandes producciones carentes de originalidad y ética,  luego no se reconoce el trabajo colaborativo de la ciencia, ni el esfuerzo o la autoría de todos aquellos que participan en la investigación con humildad y altruismo;

Por ello es interesante aclarar que la humildad se puede entender como la capacidad que tiene el docente para reconocer sus debilidades, limitaciones y aceptar que puede aprender de los además, admitir sus errores, mejorar su práctica pedagógica y valorar opiniones ajenas estimulando condiciones positivas de colaboración en un clima amigable y democrático, mientras que el orgullo en el ámbito educativo indica la satisfacción que se siente por una labor bien realizada llevando a los estudiantes a alcanzar sus logros en una buena relación con sus pares y la alegría al ver el impacto positivo de sus acciones en su entorno, donde el orgullo se convierte en energía que lo impulsa a seguir mejorando y que crea equipo de trabajo; su exceso es nocivo y puede llevar al docente a la arrogancia, término que hace referencia a la actitud y sentimiento de superioridad con la cual se rechaza y menosprecia a los colegas docentes o a los estudiantes, caracterizándose por centrarse en sí mismo y su conocimiento siendo poco receptivo y reflexivo ante la opinión de los demás lo cual hace difícil el aprendizaje y el trabajo colaborativo a todo nivel.

En relación a la interacción pedagógica entre docentes, Ocampo (2008), comenta cómo Freire reconoce y da el carácter de básico al respeto mutuo en el escenario de la academia ya que el conocimiento sin vocación, sin sensibilidad y sin respeto lleva a que el docente sea un simple gestor de la “educación bancaria” por él criticada, donde el docente solo deposita el conocimiento al estudiante de forma autoritaria; por el contrario el propone una relación educativa basada en el diálogo para que el docente se convierta en un facilitador de aprendizajes con estudiantes y colegas donde comparten y construyen conocimiento de manera colectiva a través de la reflexión crítica y el diálogo epistémico poniendo en el escenario académico la humildad como señal de la valentía y la confianza en el mismo docente para reconocer la sabiduría del otro y su capacidad para transformar la realidad colectiva. 

En el contexto educativo el desarrollo de virtudes claves como la empatía, la humildad y la justicia conllevan al reconocimiento del límite de los saberes del docente para estar receptivo a valorar el conocimiento del otro, aprender de él y sus realidades, es así como Rodriguez (2014), menciona acerca de Adela Cortina cuando destaca la importancia de la escucha activa  y el diálogo como elemento importante para las relaciones pedagógicas y éticas que se soportan en la base del aprendizaje significativo y el respeto mutuo, ya que el conocimiento sin una ética que lo oriente, puede llevar a la corrupción profesional. Del mismo modo, para Cortina el ejercicio del conocimiento debe estar ligado al ejercicio de los valores y a la ética de la razón cordial; donde ella enfatiza en la necesidad que los docentes sean coherentes entre sus discursos y sus acciones, con lo cual se puede deducir que es inaceptable éticamente la arrogancia del conocimiento, ya que los saberes deben llevar al individuo a ser mejores personas y no sujetos que discriminen y excluyan a sus colegas y estudiantes. Pues la ética y el conocimiento no se basan únicamente en la argumentación racional, sino que destaca la importancia de la dimensión afectiva y la empatía.

Se puede reafirmar lo anterior al destacar las palabras de la Doctora Susana M. Vidal expresidenta de Bioética de la Unesco, quien menciona y destaca lo importante que puede ser la bioética en la educación, lo cual llevado al campo del conocimiento puede influir positivamente para disminuir o minimizar las expresiones de arrogancia y fomentar un ambiente más humanista, donde se ponderen valores que reconocen la grandeza de todos los sujetos protagonistas en el campo del conocimiento y en la sociedad, en su frase: La tarea será la construcción de un ambiente democrático que favorezca el respeto por la diversidad y la pluralidad y en donde la interacción este dada por el diálogo y la tolerancia (Vidal, 2012, 21), y que el autor de este artículo interpreta que la diferencia en los conceptos, ideas y conocimientos en un grupo de docentes, académicos y/o de estudiantes son muy valiosos si se miran con el lente del respeto y la empatía.    

Reconociendo que la arrogancia del conocimiento y la humildad intelectual incide sobre la convivencia en la escuela y las comunidades académicas, es importante llevar la mirada en otra perspectiva, como lo menciona Carvajal (2016) sobre los conceptos de Cortina y Nussbaum acerca de la necesidad de la educación bioética en América Latina, que vaya más allá de una educación de conocimientos y dé el salto a una educación de habilidades, saberes y competencias que forjen la construcción de un mejor ciudadano, que en opinión del autor, es aplicable a todos los países del mundo, donde las  actitudes arrogantes y decisiones líderes cegados por el orgullo petulante pueden escalar a otro nivel de decisiones y de múltiples maneras impactar en pueblos y naciones, donde imponen sus deseos en temas políticos, sociales, económicos en que el dinero está por encima del valor ético y humano, dando prioridad a la satisfacción egoísta de sus intereses en busca del beneficio personal por encima de cualquier cosa.

Hace más de un siglo la psicología hace estudios acerca de la maldad humana y la inteligencia, solo después de diversos test muy estructurados, pruebas y análisis surge como consecuencia de dichos estudios un llamado factor D que consiste en la tendencia o el hábito del ser humano a colocar sus intereses, deseos y necesidades personales por encima de las otras personas o de cualquier otra condición; está  compuesto por nueve rasgos que se integran en una personalidad oscura que ignora los derechos de los demás y busca en todo momento el beneficio propio (González, 2022). Las personas con elevado Factor D habitúan mentir, manipular, hacer trampa por ir tras sus intereses y justifican su conducta con distorsiones cognitivas y/o creencias tales como que son superiores a los demás, muestran falta de empatía, son insensibles, les falta consideración con sus pares y colegas, manipulan, son egoístas y sobre valoran su conceptos, ideas, conocimientos y la utilidad de estos, lo cual en docentes, académicos y doctores o investigadores menoscaba la importancia del aporte o la riqueza que puede brindar su conocimiento.

Por otra parte, se puede inferir que el impacto del Factor D toca varios aspectos de la vida de los individuos impactando así sus relaciones interpersonales, la tendencia a manifestar conductas y comportamientos antisociales, generando dificultades en las interacciones en el trabajo y se puede interpretar que también en la vida académica dificultando el trabajo colaborativo debido a la tendencia a buscar el beneficio personal pasando por encima de todo ignorando al otro provocándole daño o calificando de poco útil a sus pares para lograr sus objetivos, abanderándose de justificaciones cognitivas para disimular o evitar culpa y arrepentimiento, como lo expresan (Moshagen, 2018) y su equipo de investigación cuando describen que el factor D reúne la maldad humana y la tendencia a colocar sus propios intereses por encima de los demás, afectando o impidiendo con esto un adecuado trabajo en equipo.

Lo anterior lleva a reflexionar acerca de la importancia de colocar esa dosis de amor en el quehacer, amor por el otro y amor por el vínculo que propicia dichas interacciones como lo es el conocimiento que se debe reflejar en la armonía del diálogo horizontal entre pares o con los estudiantes, relaciones en las cuales el conocimiento, la experiencia y los saberes no fomenta la división en niveles o jerarquías sino que se hace presente en el crecimiento intelectual colectivo y colaborativo lo cual se puede deducir de lo expresado en palabras de (Freire, 1978a) en su libro pedagogía del oprimido: No hay por otro lado, diálogo si no hay humildad. La pronunciación del mundo, con el cual los hombres lo recrean permanentemente, no puede ser un acto arrogante. Ideas y conceptos que a pesar de paso del tiempo siempre cobran vigencia por su profundidad y significado, sin embargo, parecen quedar en el olvido en algunos docentes y académicos en los cuales otras de sus actitudes opacan la humildad.

4.     Interdisciplinariedad y Modestia Intelectual

Se puede enlazar estos dos términos y su significado en el escenario académico, científico y filosófico en relación a la modestia intelectual y su opuesto destacando que cuando en el ámbito académico se actúa despojado de toda arrogancia se reconocen los propios límites, es posible apoyarse el trabajo en equipo y continuar la construcción del conocimiento en diferentes campos donde la pluralidad disciplinar abre nuevos caminos para entender y aceptar los aportes significativos de todos en la búsqueda de soluciones a problemáticas sociales reales, ya que distinguir los atributos de otro par como sujeto de conocimiento es definitivo para que se establezca y fortalezca el diálogo interdisciplinar entre individuos en el conocimiento científico y/o filosófico para construir un entramado de saberes más amplio, completo y especializado que el precedente; el mensaje de Pérez García et al.(2023), destaca la importancia de asumir como un valor fundamental la humildad intelectual para fomentar la educación auténtica, original, sensible y transformadora que sea peldaño para llegar al conocimiento significativo, evitando la superficialidad y el egocentrismo, que no conduzca solo a la acumulación de información sin sentido sino que direccione los esfuerzos al descubrimiento y abordaje de nuevas perspectivas del saber, que no limite la complejidad y la profundidad de las creaciones y los aprendizajes desde la perspectiva de las diversas áreas del conocimiento y la investigación, una pedagogía que se inspira en el taoísmo, donde se le da valor a la modestia y al vacío para dar origen al conocimiento transformador que garantice su autenticidad; con lo anterior, se destaca la importancia de comprender que las interacciones entre diferentes disciplinas o sujetos de saber generan nuevas lógicas, conceptos y conocimientos a partir de las especialidades que permiten complementar conceptos e intercambiar experiencias (Ver Figura 1).

Figura 1:

Cuadro comparativo arrogancia del conocimiento y modestia intelectual: Elaboración propia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


La arrogancia del conocimiento impide maravillarse por el saber de otro ser humano que busca la verdad, el cual emplea la apertura de su mente para visualizar una nueva realidad a partir de valiosos saberes previos aceptando y reconociendo que no se es poseedor de todo el conocimiento, sino que por el contrario necesita saber más, profundizar más respetando la verdad sin olvidar que el conocimiento humano se alcanza y se cimienta desde lo más sencillo y lleva a recordar con esto la famosa frase de Sócrates: “solo sé que nada sé”  y como expresa (Fajardo-Pascagaza, 2024) p.p. 198, Lo que caracteriza al sabio es la conciencia de su ignorancia, lo cual no se trata de negar el conocimiento o de no saber aceptar la propia imperfección; se trata de ser consciente de los propios errores y que se puede equivocar en cualquier momento. Lo anterior se podría interpretar como una referencia al pensamiento de Sócrates quien consideraba que admitir la propia ignorancia era gesto de humildad intelectual que al mismo tiempo muestra los caminos abiertos a nuevas ideas, creencias y conceptos.

También veía la arrogancia como un obstáculo en la búsqueda de la verdad o de nuevas posibilidades, convirtiéndose en elemento clave que bloquea las oportunidades para aprender y cuestionar. Desde el punto de vista de Sócrates, el buen docente no usa su conocimiento para imponerlos de forma autoritaria o arbitraria sino que se convierte en guía para sus estudiantes o sus colegas docentes llevándolos a desarrollar sus propios aprendizajes y un pensamiento crítico que será necesario para dar continuidad al aprendizaje y el conocimiento por medio de interacciones enmarcadas en la humildad de aquel docente o catedrático que basa su praxis en el dialogo constructivo y la reflexión crítica donde la empatía y la sencillez de compartir saberes son la verdadera esencia de la sabiduría que se evidencia no en la acumulación de conocimientos sino como virtud esencial para el aprendizaje anulando con esto el obstáculo que representa la arrogancia en el ambiente académico.  

Como se mencionó en párrafos anteriores, la arrogancia del conocimiento tiene incidencia negativa en el trabajo colaborativo, en la organización o el ensamblaje de verdaderos equipos de trabajo ya que estos no son compatibles con actitudes que deterioran una comunicación clara, objetiva y constructiva, pues los verdaderos equipos están basados en una convivencia respetuosa y honesta donde las interacciones y los diálogos se apoyan en reconocer la importancia y valor de los aportes de todos, por el contrario cuando en los grupos de docentes, de estudiantes y/o de docentes y estudiantes, se coloca la modestia intelectual como principio de las relaciones sociales y académicas se observa que el efecto es altamente positivo ya que se potencian y promueven los conocimientos de unos como materia prima para la construcción y creación de los otros.

Otra forma de arrogancia en la academia se evidencia con la incomprensión de la identidad de la mujer en reconocimiento de la calidad, la promoción y aceptación de su trabajo intelectual como lo evidencia Hurtado (2026), quien destaca que se desconoce la importancia, el valor y la complejidad propia del pensamiento y las capacidades de ellas lo que lleva a una crítica al androcentrismo aun presente y a rechazar esas corrientes que deslegitiman las voces femeninas y por el contrario se hace necesario proponer y fomentar una epistemología feminista que visibilice las producciones y contribuciones de las docentes y las estudiantes impulsando una educación con interacciones más inclusivas y críticas que vincule dimensiones emocionales de género y sociales en ámbito de la academia .

Importante tener en cuenta que en el ámbito académico la convivencia ésta presente en los equipos de trabajo y es resultado de la suma de acciones, aportes y hábitos de todos los sujetos involucrados donde cada uno desde su posición suma a esa construcción colectiva con sus actitudes y expresiones donde los diálogos académicos entre los actores del conocimiento edifican una amalgama de ideas, saberes y conceptos propios o adquiridos que hacen grande el ambiente académico fortaleciendo el respeto, el bienestar y los conocimientos; sin embargo, este marco ideal se ve afectado cuando la pedantería entendida como la cualidad o el comportamiento de aquella persona que exhibe de forma ostentosa su conocimiento y lo presume de forma molesta en algunas oportunidades, se hace presente en las relaciones interpersonales del grupo de trabajo incomodando a sus pares con el uso de un lenguaje complicado, muy técnico de forma innecesaria y en ocasiones con vocabulario muy refinado o sofisticado por parte de uno o varios poseedores del conocimiento.

Lo anterior, afecta por su comportamiento y actitudes la armonía, la paz individual y grupal, la tranquilidad emocional y la salud mental del equipo de trabajo produciendo un impacto negativo como consecuencia de su arrogancia y la falta de humildad. Por ello Mena, M. & Huneeus, M. (2017), formulan una crítica a la arrogancia entre pares docentes donde se exaltan los aportes de unos y se minimizan los conceptos de otros afectando con esto el proceso inclusivo y se obstaculiza el aprendizaje, sin embargo, opinan que la convivencia escolar puede ser impactada positivamente cuando se estimula el diálogo respetuoso y el reconocimiento abierto a diferentes puntos de vista y desde este horizonte se construye nuevo conocimiento transformando relaciones y realidades sociales. Al presumir de manera exagerada de los conocimientos de forma pretenciosa, la pedantería lleva al rechazo de los docentes y catedráticos por parte de quien les rodea al mostrar esa actitud de superioridad.

El orgullo petulante se convierte en otro elemento negativo en las interacciones de los actores educativos y caracteriza a las personas con expresiones de vanidad y soberbia que se consideran superiores a los demás a causa de su conocimiento, siendo este un comportamiento inadmisible y por el contrario sus vínculos se deberían caracterizar por la humildad intelectual; estos sujetos suelen manifestar en sus conexiones arrogancia, orgullo petulante y/o pedantería, ya que algunos de ellos parece obnubilarse por la cantidad de información de sus saberes y optan por presumir con aires de suficiencia ante sus pares y/o quienes les rodean mostrando desprecio por el ser y el saber del otro, afectando negativamente la convivencia.

En relación a esto Navarro Fuentes (2022), critica el cómo la arrogancia bloquea la convivencia y el fluir del conocimiento entre docentes, perdiéndose una oportunidad inmensa de compartir saberes y al mismo tiempo propone minimizar los desacuerdos epistémicos a partir de la valoración respetuosa de las diferentes perspectivas y posiciones conceptuales de los docentes y en otros casos de los estudiantes; por su parte la humildad se ha reconocido a través de los siglos como virtud necesaria e importante en la academia para enriquecer el diálogo de saberes y la producción de conocimiento, evitando la generación de conflictos que afectan socio emocionalmente a otros docentes. Sin embargo, es importante mencionar que esto no tiene nada que ver con la cantidad de conocimientos o con la multiplicidad de saberes del docente o catedrático, tiene que ver una actitud propia, con ese rasgo oscuro de la personalidad que como describen algunos psicólogos, obedece a una forma específica de manifestar su comportamiento y es su propia decisión.

Tener muchos conocimientos no es un mal síntoma, lo malo puede ser el uso inadecuado de ellos y por el contrario menospreciar a otros sujetos de conocimiento, el no fomentar ni estimular la creación o divulgación de más y nuevo conocimiento. Entonces surge la pregunta del ¿Porque la arrogancia en las personas?: Desde el punto de vista de la psicología frente a este interrogante se puede mencionar que en algunas oportunidades ésta se presenta como forma de defensa al mirar a los demás hacia abajo y como auto protección con la cual el individuo se escuda para ocultar sus inseguridades y su fragilidad en la autoestima, aparentando confianza y control dado que ellos mismos temen ser controlados, por lo cual exhibe una superioridad que no existe y al sentirse afectado con el ego herido suelen reaccionar de manera altanera, sin reconocer o darse cuenta que sus acciones sumadas a la falta de empatía de su comportamiento inciden negativamente sobre los demás. Los docentes, los académicos o catedráticos que expresan la arrogancia del conocimiento presumen constantemente de sus logros, no aceptan sus errores, actúan con terquedad, no escuchan a su interlocutor, casi siempre consideran tener la razón y consideran ser los dueños de la verdad.

 

 

CONCLUSIONES

La educación y la trasmisión de conocimientos a través del tiempo, las generaciones, las personas y las especies es un proceso natural, vocacional casi instintivo en el cual la sensibilidad, el respeto por sí mismo, por los demás y sus conocimientos dentro de un contexto desempeñan un papel relevante en el proceso educativo donde el sujeto de conocimiento valora el saber que posee como un tesoro para sí y para la comunidad, acepta los propios límites de su saber, reconoce los vacíos y fallas que le acompañan ratificando que es un ser en construcción.

La discriminación y la exclusión del conocimiento y los saberes es un flagelo que no se evidencia únicamente hacia las culturas indígenas, los afro descendientes y los campesinos, sino que con mucha frecuencia se hace presente entre docentes, catedráticos, profesionales de diferentes campos del saber donde un sujeto se considera de mayor valor o de más importancia que otro por la cantidad de títulos que posee olvidando que no hay un conocimiento absoluto y que siempre queda bastante por aprender.

La arrogancia en el maestro puede afectar negativamente la dinámica del trabajo en equipo en las instituciones educativas y la confianza entre los miembros del cuerpo docente, donde por el contrario se espera que a través del trabajo colaborativo, las reflexiones, los aportes y soluciones sean colectivas promoviendo siempre el respeto mutuo y el reconocimiento; lo cual también se debe hacer presente en las interacciones con estudiantes, a los cuales se les debe brindar un clima de amabilidad y confianza para facilitar en ellos el proceso de aprendizaje.

En opinión del autor, es imperiosa la necesidad de hacer reflexión crítica por parte de algunos catedráticos y docentes acerca de su actitud hacia los demás que los lleve a tomar acciones autónomas que subsanen las fracturas comunicativas y de trabajo colaborativo que su arrogancia puede generar en los pares académicos, docentes y estudiantes que desarrollan desinterés y desconexión con los procesos académicos, como dijo Cortina (2016), los educadores deben adoptar posturas de humildad intelectual y apertura, estimulando y participando en diálogos de respeto a los puntos de vista diferentes.

Al reducir la arrogancia en los docentes, catedráticos y académicos  se promueve un ambiente de respeto y colaboración que incide positivamente en la convivencia al permitir un enfoque educativo basado en el diálogo reflexivo y crítico, la equidad y la participación activa de pares docentes o estudiantes, lo cual va a impactar favorablemente en el interés por compartir conocimientos y paralelo a esto disminuirían las rasgos sutiles de abuso intelectual mejorando las condiciones socioemocionales en la comunidad educativa.

Desde todo punto de vista la arrogancia del conocimiento es nociva en el ambiente educativo, ya que afecta desde la planeación y desarrollo de programas y actividades al interno de los equipos docentes hasta llegar a trascender a los estudiantes, por el contrario se hace urgente traer al escenario la modestia intelectual que promueva un ambiente de respeto, reconocimiento y valoración, evidenciando una cultura escolar más inclusiva, menos jerárquica, sin violencia ni discriminación por la cantidad de conocimientos, estudios y/o títulos puedan poseer.

Al referirse acerca de la arrogancia del conocimiento se puede hacer uso de la analogía de la “lengua” la cual se puede usar para decir palabras motivadoras, para enamorar o para consolar, pero con la misma “lengua” se puede ofender, insultar o herir verbalmente; otro ejemplo es el de la IA que se puede usar como herramienta o ayuda en educación, en el trabajo, para facilitar y agilizar procesos constructivos, pero mal utilizada se emplea para engañar, estafar y falsificar; en el caso del conocimiento los docentes, académicos y catedráticos lo pueden usar para educar, invitar al aprendizaje, estimular el crecimiento personal e intelectual, pero con arrogancia puede ser usado para humillar, agredir, ocasionar daño mental, emocional y psicológico. 

Muchos profesores que se consideran los únicos poseedores del “conocimiento universalmente verdadero” Arias et al. (2023) desarrollando en las personas y en el mundo de conocimiento expresiones de arrogancia puede ser la sencilla forma de esconder inseguridades, impidiendo relaciones interpersonales o grupales genuinas, respetuosas, colaborativas, empáticas y sinceras tratando con esto de cubrir la fragilidad emocional presente.

Se puede hablar de la falsa modestia en intelectuales, docentes y catedráticos que con sus actitudes terminan afectando el ambiente laboral y académico, pero, también es necesario destacar la positiva influencia que ejercen otros docentes que se desenvuelven con verdadera humildad intelectual convirtiéndose en “personas inspiradoras” que con su conocimiento estimulan, motivan y fomentan en sus pares y sus estudiantes el interés por investigar, crear y aportar a la construcción de nuevo conocimiento, enriqueciendo así el trabajo en equipo y/o colaborativo.

 

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CONFLICTOS DE INTERESES

Los autores no refieren conflictos de intereses

 



[1] Miembro de la red distrital de docentes investigadores REDDI, Nodo de actividad física y cuerpo. Candidato a Doctor del Doctorado en Educación, Programa Universidad Santo Tomás de Aquino, Línea de Investigación OGEC, Bogotá, Cundinamarca, Colombia. Email: leorivera2@yahoo.com.ar - jose.rivera@usantotomas.edu.co. ORCID: https://orcid.org/0009-0004-0848-2013