
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL
En el Ecuador la poesía ha sido el fruto fecundo y opimo
del alma y cerebro de una pléyade de médicos; el cetro lo han
mantenido los doctores César Borja, Wenceslao Pareja y, José
Antonio Falconí Villagómez. Han enriquecido la Antología E-
cuatoriana, con gran inspiración y sensibilidad espiritual, los
doctores Miguel Moreno, Victor Manuel Rendón, Carlos Agui
lar Vázquez, Ricardo Darquea, José Rafael Burbano, Manuel
Moreno Mora, Luis Roberto Chacón, Agustín Cueva Veintimi-
11a, Ricardo Jaurigui, Emiliano Crespo Astudillo, Matilde Hidal
go de Prócel, José M. Astudillo, Daniel Crespo Toral, Eduardo
Villacís, Verdi Cevallos Balda, etc. Han dado en Quito hermosas
pruebas de inspiración poética los doctores, Alfonso Artieda,
Germán Cifuentes y Germán Mayorga. Una “exaltación enfervo
rizada de una Geografía” Patria es la obra poética del doctor
Victor Hugo Vaca, titulada: “Ecuador Geografía Entrañable”.
Con el títu lo “Poesía Médica Cuencana (Cuenca, 1964), el doc
tor César Hermida Piedra publicó una valiosa colección de poe
mas de ia Atenas del Ecuador, incluyendo algunos de su propia
cosecha. En la misma ciudad de Cuenca, en 1982, el Dr. José A.
Aguilar Maldonado publicó la obra “Poetas Médicos del Azuay”
( 12 2 págs.), que contiene los poemas de 28 de los más sobresa
lientes poetas médicos. También Rigoberto Cordero y León,
en su magnífica colección “Presencia de la Poesía Cuencana” ,
tuvo el acierto de incluir varios números con la producción poé
tica de los siguientes facultativos: Doctores Agustín Cueva Vin-
timilla, Ricardo Jáurigui, Gonzalo Cordero Dávila, José María
Astudillo Ortega, Luis Roberto Chacón y Rumbea, Manuel Mo
reno Mora y Ricardo Darquea Granda. En el No. 1 de los Cua
dernos del Núcleo del Cañar de la Casa de la Cultura Ecuatoria
na se dio a luz la producción poética del ilustre y sabio galeno
doctor Carlos Aguilar Vázquez (64 págs. Azogues, 1959).
El médico ecuatoriano ha sido un ferviente traductor de
importantes obras científicas y literarias de interés para noso
tros, que han sido editadas en diferentes idiomas. Ya en 1781
el doctor Francisco Eugenio Espejo tradujo el “Tratado de lo
Maravilloso y Sublime Verdaderamente Elocuente de los Discur-
„sos Traducido del Griego de Dionisio Casio Longino”, obra que
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