Revista RIAF ISSN: 2953-6693 Vol 4 No. 2, julio 2026
114
Artículos
Jhonny Vidal Corpus
Universidad Adventista de Bolivia, Bolivia
jhonny.vidal@uab.edu.bo
ORCID https://orcid.org/0009-0008-6781-8866
Dora Abigail Chura Ruiz
Universidad Adventista de Bolivia, Bolivia
abigail.chura@uab.edu.bo
ORCID https://orcid.org/0009-0000-6428-0919
Resumen: La presente investigación, titulada
"Influencia de la actividad física en la ansiedad
durante el embarazo en una mujer de 21 años:
estudio de caso", tuvo como objetivo determinar la
influencia de un programa de actividad física en los
niveles de ansiedad de una gestante. Se empleó un
diseño mixto anidado (dominante cuantitativa),
durante el tercer trimestre del embarazo de la
participante. En la evaluación inicial (preprueba), la
mujer presentaba un nivel de ansiedad muy grave
con una media de 3,5 en la Escala de Hamilton
(HAM-A), y un nivel bajo de actividad física, con
438 MET-min/semana medidos por el IPAQ.
Tras la implementación de un programa de
actividad física adaptada de ocho semanas, la
intervención demostró un cambio bifocal positivo.
La ansiedad se redujo en un 45,7%, pasando de un
nivel "muy grave" a moderado (media de 1,9).
Simultáneamente, el nivel de actividad física se
incrementó en un 36,5%, alcanzando 598 MET-
min/semana, lo que corresponde al nivel
moderado. La triangulación de estos datos, junto
con las percepciones cualitativas de bienestar y la
autorregulación del esfuerzo (Escala de Borg),
confirmó la eficacia del programa. Se concluye que
la actividad física supervisada es una estrategia
eficaz, segura y no farmacológica para reducir
significativamente la ansiedad gestacional,
mejorando el bienestar emocional y físico de la
participante.
Palabras claves: Actividad física; ansiedad
gestacional; embarazo; estrategia no farmacológica;
caso clínico.
Abstract: The present research, titled "Influence
of Physical Activity on Anxiety During Pregnancy
in a 21-Year-Old Woman: Case Study," aimed to
determine the influence of a physical activity
program on the anxiety levels of a pregnant
woman. A mixed-methods nested design
(quantitative dominant) was employed during the
participant's third trimester of pregnancy.
In the initial evaluation (pre-test), the woman
presented with a very severe anxiety level with
Influencia de la actividad física en la ansiedad durante el embarazo en una mujer de
21 años
Influence of physical activity on anxiety during pregnancy in a 21-year-old
woman
Jhonny Vidal Corpus
1
& Dora Abigail Chura Ruiz
2
RIAF. Revista Internacional de Actividad Física
Universidad de Guayaquil, Ecuador
Periodicidad: Semestral
Vol. 4, núm. 2, 2026
revista.riaf@ug.edu.ec
Recepción: 1 de junio de 2026
Aprobación: 1 de julio de 2026
Publicado: 25 de julio de 2026
URL: https://revistas.ug.edu.ec/index.php/riaf
DOI: https://doi.org/10.53591/riaf.v4i2.3346
Los
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a mean score of 3.5 on the Hamilton Anxiety
Rating Scale (HAM-A), and a low level of physical
activity, measured at 438 MET-min/week by the
IPAQ. Following the implementation of an
adapted eight-week physical activity program, the
intervention demonstrated a positive bifocal
change. Anxiety was reduced by 45.7%, moving
from a "very severe" level to a moderate level
(mean score of 1.9). Simultaneously, the level of
physical activity increased by 36.5%, reaching 598
MET-min/week, which corresponds to the
moderate level. The triangulation of this data,
along with qualitative perceptions of well-being
and effort self-regulation (Borg Scale), confirmed
the program's efficacy.
It is concluded that supervised physical activity is
an effective, safe, and non-pharmacological
strategy to significantly reduce gestational anxiety,
improving the emotional and physical well-being
of the participant.
Keywords: Physical activity; gestational anxiety;
pregnancy; non-pharmacological strategy; clinical
case.
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bebé. La ansiedad se entiende como la sensación
de inquietud o nerviosismo frente a situaciones
difíciles o inciertas. En este periodo, la actividad
física se presenta como un método no
farmacológico eficaz para manejar la ansiedad
durante la gestación, ofreciendo beneficios sin los
riesgos asociados a los medicamentos. Desde esta
perspectiva, Rodríguez-Blanque et al., (2020) la
práctica regular de ejercicio adaptado para
embarazadas contribuye significativamente a
reducir los niveles de ansiedad y a mejorar el
bienestar emocional de la mujer durante el
embarazo.
La Organización Mundial de la Salud (2022),
recomienda que las mujeres embarazadas realicen
actividad física de forma regular, siempre bajo
supervisión médica, debido a sus múltiples
beneficios físicos y emocionales. La actividad
física no solo favorece la salud corporal, sino que
también contribuye al bienestar psicológico y a la
reducción de los niveles de ansiedad durante la
gestación. Investigaciones recientes, como la de
Sánchez-Polán et al., (2021), han demostrado que
las mujeres embarazadas que mantienen una
rutina moderada de actividad física presentan
niveles significativamente menores de ansiedad
en comparación con aquellas con hábitos
sedentarios, lo que resalta la importancia de
promover la actividad física como estrategia no
farmacológica para mejorar el estado emocional y
la calidad de vida durante el embarazo.
Numerosos estudios han demostrado que la
actividad física tiene un impacto positivo en la
reducción de la ansiedad durante el embarazo.
Por ejemplo, Smith et al. (2020) demostraron que
las mujeres embarazadas que realizan actividad
física moderada experimentaron una reducción
del 30% en los niveles de ansiedad.
En el marco de esta investigación se
incorporan, diversas fuentes de investigación
provenientes de Revistas indexadas, Scielo,
Dialnet y Google académico, a continuación, se
presentan las investigaciones más relevantes
relacionados con el tema.
En Canadá, Mottola, (2021). En su
investigación sobre "Efectos de la actividad física
en la ansiedad durante el embarazo" Mottola
realizo un estudio experimental donde involucro
120 participantes. Se aplicaron pruebas
estandarizadas sobre el inventario depresión de
beck (BDI) y la escala de ansiedad de Hamilton
(HAM-A). Los resultados señalan que las mujeres
embarazadas que practican actividad física
reducen el 30% en los síntomas de ansiedad.
Según Mottola la actividad física moderada
reduce significativamente los síntomas de
ansiedad en mujeres embarazadas.
Así también en Reino Unido, Wilson y Carter,
(2019). En una investigación sobre "Actividad
Física y Depresión durante el Embarazo" Wilson
y Carter llevaron a cabo un estudio controlado
aleatorio donde abarcaron con 120 participantes.
Se aplicaron pruebas estandarizadas sobre la
EPDS y el Cuestionario de Actividad Física. Los
resultados señalan que las mujeres que practican
actividad física en la etapa de gestación reducen el
30% en los síntomas de depresión. Según Wilson
y Carter indican que la actividad sica regular
ayuda a mitigar los síntomas de depresión durante
el embarazo.
De igual forma en Estados Unidos Smith et al.,
(2020). Analizaron los "Efectos de la actividad
física moderada en la reducción de la ansiedad
durante el embarazo". Smith realizo un estudio
longitudinal donde incluyó a 150 mujeres
embarazadas en su segundo trimestre. Se
aplicaron pruebas estandarizadas como la Escala
de Ansiedad de Hamilton (HAM-A) y registros de
actividad física. Los hallazgos mostraron que las
mujeres que realizaron actividad física moderada
experimentaron una reducción del 30% en los
niveles de ansiedad. Según Smith la actividad
física moderada es una herramienta efectiva para
manejar la ansiedad durante el embarazo.
Así mismo en Corea del Sur Lee et al., (2022).
En un estudio sobre la "Influencia de la actividad
física en la ansiedad y el estrés en mujeres
embarazadas". Lee realizó un estudio longitudinal
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en la cual involucro a 250 mujeres embarazadas.
Donde se aplicaron pruebas estandarizadas como
el Cuestionario de Salud General (GHQ-28) y
cuestionario de actividad física (IPAQ). Los
resultados señalan que las mujeres embarazadas
que practican actividad física moderada reducen
el 40% en los niveles de ansiedad y estrés. Según
Lee indica que la actividad física es una estrategia
efectiva para mejorar la salud mental durante el
embarazo.
Finalmente, en Brasil Silva et al., (2019).
Analizaron el "Impacto de la actividad física en la
ansiedad y la autoestima en mujeres
embarazadas". Silva realizo una investigación
transversal donde involucro a 20 mujeres
embarazadas. Se aplicaron pruebas estandarizadas
como la Escala de Ansiedad de Hamilton y
cuestionarios de autoestima. Los resultados
señalan que las mujeres que practican actividad
física regular tienen niveles más bajos de ansiedad
y mayor autoestima. Según Silva la actividad física
tiene un impacto positivo en la salud mental y
emocional durante el embarazo.
El embarazo es un proceso biológico y
psicológico complejo que abarca
aproximadamente cuarenta semanas, durante las
cuales la mujer experimenta importantes
transformaciones fisiológicas, hormonales y
emocionales necesarias para el adecuado
desarrollo del feto. De acuerdo con Cunningham
et al., (2022), este proceso se divide en tres
trimestres, cada uno con características
particulares que influyen tanto en la salud física
como mental de la gestante. El primer trimestre
comprende de la semana 1 hasta la semana 13 e
implica los mayores cambios hormonales, lo que
generar síntomas como náuseas, sensibilidad
emocional y fatiga. El segundo trimestre, que
abarca desde la semana 14 hasta la 27, suele
caracterizarse por mayor estabilidad física y
emocional, siendo considerado el periodo de
mayor bienestar durante la gestación.
A su vez, el tercer trimestre, “desde la semana
28 hasta el final del embarazo, se asocia con un
aumento significativo de molestias físicas,
incremento de la carga abdominal, alteraciones en
el sueño y preocupación por el parto y la salud del
bebé” (p.145). Investigaciones recientes señalan
que este último trimestre es donde se reportan
mayores niveles de ansiedad gestacional, debido a
factores como el miedo al parto, la incertidumbre
sobre el bienestar fetal y la proximidad del
proceso de alumbramiento.
Venkatesh et al. (2021), señalan que, a medida
que se aproxima el momento del parto, los niveles
de ansiedad suelen aumentar, lo cual puede
modificar la manera en que la gestante
experimenta y percibe el dolor durante el
nacimiento.Durante el tercer trimestre del
embarazo, las principales hormonas que
presentan cambios significativos son los
estrógenos, la progesterona, la prolactina, la
oxitocina, la relaxina y el cortisol, todas esenciales
para la adaptación materna y el desarrollo fetal
(Dukic y Ehlert., 2023).
Los estrógenos y la progesterona aumentan
progresivamente, favoreciendo el crecimiento
uterino, la relajación muscular y la preparación
mamaria, aunque pueden generar retención de
líquidos, fatiga y cambios emocionales.
La prolactina eleva la producción láctea, la
oxitocina facilita las contracciones uterinas y la
relaxina contribuye a la flexibilidad articular,
mientras que el cortisol cumple un rol
fundamental en la regulación del metabolismo
materno, la maduración fetal y la preparación para
el parto, aunque niveles elevados o desregulados
pueden asociarse con estrés, alteraciones del
sueño y riesgo de complicaciones como parto
prematuro o bajo peso al nacer. Estos cambios
hormonales se reflejan en síntomas comunes del
embarazo, como ansiedad, acidez, estreñimiento,
dolor lumbar y fatiga, por lo que el control
prenatal y el seguimiento profesional resultan
fundamentales para garantizar la salud materno-
fetal y una adecuada adaptación fisiológica
durante esta etapa crítica.
La ansiedad durante el embarazo se define
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como una respuesta emocional marcada por la
preocupación excesiva y persistente relacionada
con aspectos del desarrollo fetal, el parto y la
salud materna, pudiendo manifestarse mediante
síntomas físicos y cognitivos. Fallon et al. (2020),
indican que la ansiedad durante el embarazo
representa un riesgo importante tanto para la
madre como para el bebé, ya que puede
relacionarse con complicaciones como parto
prematuro, bajo peso al nacer y un aumento en la
probabilidad de depresión después del parto. Este
estado emocional se ve influido por cambios
endocrinos, demandas físicas crecientes y factores
psicosociales, lo que hace fundamental su
identificación y manejo adecuado. Según
Venkatesh et al. (2021), la ansiedad durante el
embarazo tiende a ser más intensa en el tercer
trimestre, principalmente por los temores
asociados al parto próximo a la protección y
bienestar del recién nacido.
En este contexto, la actividad física se
posiciona como una herramienta clave para
promover la salud integral durante el embarazo.
La Organización Mundial de la Salud (2020),
describe la actividad física como cualquier
movimiento del cuerpo generado por los
músculos esqueléticos que implica un gasto de
energía, resaltando su relevancia tanto para la
prevención de enfermedades como para el
bienestar mental. Esta se clasifica según su
intensidad en ligera, moderada y vigorosa. La
actividad ligera comprende movimientos suaves o
ejercicios de movilidad sin un aumento
considerable de la frecuencia cardíaca; la
moderada produce incrementos moderados en la
frecuencia cardíaca y respiratoria, como caminar
rápido o realizar aeróbicos suaves; mientras que
la actividad vigorosa provoca una mayor
demanda cardiovascular, incluyendo actividades
como correr o entrenamientos funcionales.
Además, Tremblay et al., (2017), destacan que
mantener un estilo de vida activo es primordial,
ya que el sedentarismo caracterizado por
actividades de baja demanda energética realizadas
en posición sentada o recostada constituye un
factor de riesgo para la salud durante el embarazo,
y su presencia se asocia con mayores riesgos de
obesidad, diabetes gestacional y complicaciones
metabólicas.
Los beneficios de la actividad física durante el
embarazo han sido ampliamente documentados
por investigaciones recientes. En particular,
Nascimento et al., (2021), destacan que, realizar
ejercicios de intensidad moderada de forma
regular contribuye a disminuir la ansiedad y el
estrés, además de mejorar la calidad del sueño y la
regulación emocional. De manera
complementaria, Davenport et al., (2020), indican
que el ejercicio durante el embarazo ayuda a
disminuir riesgos como la diabetes gestacional, la
hipertensión inducida por el embarazo y la
ganancia excesiva de peso, al mismo tiempo
mejora la condición cardiorrespiratoria. En este
contexto, la Organización Mundial de la Salud
(OMS, 2020), recomienda que las mujeres
embarazadas realicen al menos 150 minutos
semanales de actividad física moderada, mientras
que Souza et al., (2022), destacan que los
programas estructurados y supervisados por
profesionales presentan mayor adherencia y
mejores resultados, facilitando la progresión hacia
niveles adecuados de actividad física.
Para medir el nivel de actividad física en
investigaciones y contextos clínicos, se utiliza el
Cuestionario Internacional de Actividad Física
(IPAQ), que permite cuantificar el tiempo
semanal dedicado a actividades ligeras,
moderadas y vigorosas, clasificando a las
personas en niveles bajos, moderados o altos, y
resulta especialmente útil en mujeres
embarazadas por su facilidad de aplicación (Craig
et al., 2003). De manera complementaria, la
Escala de Ansiedad de Hamilton (HAM-A) es
ampliamente reconocida para evaluar la severidad
de síntomas somáticos y cognitivos asociados a la
ansiedad, permitiendo identificar cambios
clínicos antes y después de intervenciones, lo cual
es relevante en estudios sobre el impacto de la
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actividad física en el bienestar emocional (Maier
et al., 2020).
La relación entre la actividad física y la
ansiedad ha sido ampliamente estudiada, y se ha
demostrado que el ejercicio constituye una
intervención efectiva para disminuir los niveles de
ansiedad durante el embarazo. Según Davenport
et al., (2020), las gestantes que participan de
manera regular en programas de actividad física
presentan una reducción significativa de la
ansiedad, efecto que se atribuye a la liberación de
neurotransmisores como endorfinas y serotonina,
así como a la disminución de la activación del
sistema nervioso simpático. Además, la actividad
física favorece una mayor sensación de control
sobre el propio cuerpo, mejora la percepción de
autoeficacia y genera beneficios sobre la salud
emocional en general, lo que resulta
especialmente relevante para asegurar un
embarazo más saludable y una mejor experiencia
durante el parto (Nascimento et al., 2021).
La justificación de la presente investigación
busca aportar nuevo conocimiento sobre cómo la
actividad física influye en la reducción de
ansiedad en mujeres embarazadas, al analizar sus
efectos sobre el estrés, la ansiedad y el estado de
ánimo durante la gestación. Este estudio
beneficiará a la población en general, con especial
énfasis en las madres embarazadas, al contribuir
significativamente en la mejora de su calidad de
vida mediante la actividad física a través de
estrategias accesibles, seguras y sustentadas en
evidencia científica. Asimismo, será un impacto
positivo en el entorno familiar, ya que brindará a
los padres, hermanos y hermanas conocimientos
sobre los efectos favorables de la actividad física
durante el embarazo. De esta manera, se
fomentará la participación activa de la familia en
el proceso gestacional, fortaleciendo los lazos de
apoyo, comprensión y acompañamiento
emocional que resultan esenciales para el
bienestar integral de la gestante.
La investigación se fundamenta en el modelo
biopsicosocial del bienestar, así como en la teoría
de
de la autodeterminación, que sostiene que el
ejercicio físico mejora el estado emocional al
satisfacer las necesidades básicas de autonomía,
competencia y relación. Según, Davenport et al.
(2020), la actividad física moderada actúa como
un antidepresivo natural, promoviendo la
liberación de endorfinas, que son hormonas
responsables de la sensación de felicidad y
bienestar emocional. Mientras que Rodríguez
Blanque (2021), destaca su eficacia de la actividad
física como estrategia no farmacológica para
mejorar la ansiedad en mujeres embarazadas.
La actividad física durante el embarazo es un
tema de creciente interés en la comunidad, ya que
se ha observado que tiene un impacto
significativo en la ansiedad de las mujeres
gestantes. Según la Organización Mundial de la
Salud (OMS), la actividad física moderada reduce
síntomas de ansiedad y depresión, contribuyendo
a un estado de ánimo más positivo y a una mejor
autoestima. Según Lindsay. (2020), Las mujeres
que realizan actividad física durante el embarazo
reportan una reducción significativa en los
ntomas de ansiedad, mejorando su bienestar
emocional y satisfacción con su experiencia
durante el embarazo.
Las causas de este problema radican en los
cambios hormonales, en los diferentes trimestres
del embarazo, temor al parto, inseguridad sobre
la maternidad y pensamientos negativos. Las
consecuencias de esta inactividad son el aumento
de la ansiedad, estrés y mayor riesgo de
complicaciones en el parto y postparto, afectando
tanto la salud física como la emocional de la
madre, lo que a su vez influye negativamente en
el desarrollo del bebé. La motivación para
investigar este tema radica en mejorar la calidad
de vida de las mujeres jóvenes durante el
embarazo, aportando evidencia científica a través
de los resultados obtenidos en la investigación
sobre la importancia de la actividad física.
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Materiales y método
El diseño metodológico seleccionado para esta
investigación corresponde a un método mixto
anidado (embebido) con dominancia cuantitativa,
el cual resulta pertinente debido a la naturaleza del
problema de estudio y a los objetivos planteados.
Este diseño permitió integrar datos cuantitativos
y cualitativos en un mismo proceso de
investigación, otorgando mayor robustez
interpretativa a los hallazgos. Como señalan
Hernández Sampieri, Fernández y Baptista
(2020), los diseños mixtos anidados se
caracterizan por incluir un enfoque secundario
dentro de otro predominante, con el propósito de
complementar y enriquecer la comprensión del
fenómeno estudiado, manteniendo una clara
jerarquía entre ambos.
En este estudio, el enfoque dominante es
cuantitativo, dado que el propósito central es
medir la influencia de un programa de actividad
física sobre los niveles de ansiedad en una mujer
embarazada.
Técnicas e instrumentos de investigación
Para el desarrollo de la investigación se
emplearon técnicas psicométricas, de
autorregistro y entrevistas clínicas, organizadas
según sus componentes cuantitativo y cualitativo.
Con respecto al componente cuantitativo, en
primer lugar, se utilizó el Cuestionario
Internacional de Actividad Física (IPAQ, versión
corta) con el propósito de cuantificar el nivel de
actividad física semanal basal y el gasto energético
estimado en MET-minuto/semana de la gestante.
Su técnica de aplicación consistió en una encuesta
por autorreporte administrada en los momentos
pre y post-intervención, siendo este un
instrumento estandarizado de amplia validez
internacional y adecuada consistencia interna en
población adulta (Craig et al., 2003).
En segundo lugar, para evaluar la gravedad y
evolución de los síntomas somáticos y psíquicos
de la ansiedad, se aplicó la Escala de Ansiedad de
Hamilton (HAM-A). Su técnica de aplicación se
estructuró mediante una entrevista clínica
semiestructurada pre y post-intervención; para
garantizar la rigurosidad del procedimiento y
evitar sesgos, la valoración estuvo a cargo de una
psicóloga clínica externa vinculada al centro de
apoyo emocional de la participante. Este
instrumento presenta propiedades psicométricas
satisfactorias y es altamente recomendado para
estudios de intervención (Maier et al., 1988).
Finalmente, se empleó la Escala de Percepción
del Esfuerzo de Borg (RPE 6-20) con el
propósito de monitorear de forma continua y
cuantificar la intensidad de la carga de trabajo
físico en cada sesión de entrenamiento. La técnica
consistió en un autorregistro visual y numérico
que la paciente respondía inmediatamente al
finalizar los bloques de ejercicio, fundamentado
en las propiedades de esta escala para el control
de la intensidad en poblaciones especiales y sus
correlaciones estables con variables fisiológicas
(Borg, 1998).
Por su parte, el componente cualitativo se
recolectó mediante la técnica de microentrevistas
en sesión, cuyo propósito fue capturar de forma
longitudinal las sensaciones emocionales,
percepciones de bienestar y factores situacionales
de la gestante que influían en su estado de ánimo.
Estas se aplicaron en forma de entrevistas
cualitativas breves estructuradas como
conversaciones naturales al inicio y cierre de cada
sesión. Adicionalmente, se incorporaron las
descripciones verbales espontáneas expresadas
por la participante al momento de declarar su
puntaje en la Escala de Borg; estas actuaron como
datos cualitativos incrustados que
complementaron y enriquecieron la
interpretación del esfuerzo subjetivo percibido
durante el proceso.
Participantes
Historial del Individuo
La paciente presenta los datos
antropométricos y los signos vitales de la paciente
evaluada en el tercer trimestre de gestación.
Sedfdf
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Se registró una talla de 1,48 m, un peso de 60
kg y un índice de masa corporal (IMC) de 27,39,
correspondiente al rango de sobrepeso. Respecto
a los signos vitales, la paciente mostró una
saturación de oxígeno del 95%, una frecuencia
cardíaca de 97 latidos por minuto, un pulso de 78
lpm, una frecuencia respiratoria de 17 rpm dentro
de los parámetros fisiológicos y una presión
arterial de 100/60 mmHg. En conjunto, estos
valores permiten describir el estado general de la
gestante, destacándose el IMC como un
parámetro relevante para su seguimiento clínico
durante el proceso de intervención.
Procedimiento y Análisis de Datos
Fase 1: Evaluación inicial. La participante
recibió información del estudio y firmó el
consentimiento informado. Se aplicaron los
instrumentos cuantitativos (IPAQ, HAM-A y
Borg) y se realizaron las primeras
microentrevistas para explorar su percepción
inicial de la ansiedad y la actividad física.
Fase 2: Intervención de actividad sica. Se
implementó un programa estructurado y seguro
para el embarazo, con intensidad controlada
mediante la Escala de Borg y supervisión directa.
Durante todas las sesiones, se registraron
respuestas subjetivas y observaciones
conductuales, incorporadas al análisis cualitativo.
Fase 3: Evaluación final. Se aplicaron
nuevamente los instrumentos cuantitativos para
medir cambios, junto con entrevistas y
observaciones cualitativas, permitiendo
documentar la evolución de la ansiedad y la
percepción de la actividad física.
Fase 4: Integración de datos. Los datos
cuantitativos fueron analizados para identificar
cambios y tendencias, mientras que los datos
cualitativos se codificaron temáticamente para
contextualizar y explicar los resultados
numéricos, siguiendo el modelo mixto anidado de
Hernández Sampieri et al. (2020).
La paciente es una mujer embarazada de 21 años
que cursa el tercer trimestre de gestación y
presenta un estado de ansiedad muy grave.
Donde se aplicará un programa de actividad física
adaptada con el objetivo de reducir sus niveles de
ansiedad y favorecer un mejor bienestar físico y
emocional. Esta intervención pretende no solo
contribuir al control de la ansiedad, sino también
promover beneficios fisiológicos y psicológicos
que faciliten un parto normal, mejorando la
preparación integral de la gestante para este
proceso.
Resultados
La gestante se encuentra en el tercer trimestre
de embarazo, tras la aplicación de la Escala de
Ansiedad de Hamilton y el análisis de los
resultados obtenidos, se evidenció un estado de
ansiedad de carácter muy grave. Del mismo
modo, mediante la aplicación del Cuestionario
Internacional de Actividad Física (IPAQ) y el
correspondiente análisis, se determinó que no
alcanza el nivel mínimo recomendado de 600
MET-min/semana, clasificándose así dentro del
nivel de actividad física bajo.
Tabla 1.
Cuestionario internacional de actividad física (IPAQ)
Tipo de actividad
Días/semana
Minutos/día
ME
T
MET-
min/semana
Observación
Actividad física vigorosa (ej.
aeróbicos, levantar peso)
1
10
8
80
Baja frecuencia e
intensidad
Actividad física moderada (ej.
bicicleta regular, transportar
peso ligero)
2
20
4
160
Nivel bajo
Caminar 10 min/día
3
20
3,3
198
Nivel bajo
Total, actividad física semanal
438 MET-
min/semana
Nivel de actividad
física: Bajo
Nota: Elaboración propia (2025).
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Según la Tabla N.º 2, tras la aplicación del Cuestionario Internacional de Actividad Física (IPAQ) y el
análisis correspondiente de las respuestas, se calculó el nivel de actividad física semanal en MET-
min/semana mediante la fórmula: MET × minutos por día × días por semana. La paciente no alcanza el
nivel mínimo recomendado de 600 MET-min/semana, en nivel bajo de actividad física. Esto indica que
antes de la intervención, su nivel de actividad era insuficiente para obtener beneficios físicos y psicológicos
asociados al ejercicio, lo cual justifica la aplicación del programa de actividad física supervisada.
Tabla 2.
Resultados de la Escala de Hamilton
Ítem
Síntoma de ansiedad
Respuesta
Nivel de
ansiedad
Observación
1
Estado de ánimo ansioso
Muy grave
4
Alteración intensa
2
Tensión
Grave
3
Alta tensión corporal
3
Temores
Grave
3
Miedos pronunciados
4
Insomnio
Grave
3
Problemas significativos
de sueño
5
Intelectual-cognitivo
Muy grave
4
Dificultades de
concentración
6
Estado de ánimo deprimido
Muy grave
4
Alteración emocional
intensa
7
Síntomas somáticos generales
(musculares)
Grave
3
Malestar físico
8
Síntomas somáticos
(sensoriales)
Muy grave
4
Manifestaciones físicas
intensas
9
Síntomas cardiovasculares
Moderado
2
Leve alteración
fisiológica
10
Síntomas respiratorios
Grave
3
Dificultad respiratoria
perceptible
11
Síntomas gastrointestinales
Muy grave
4
Malestar digestivo
significativo
12
Síntomas genitourinarios
Moderado
2
Leve afectación
13
Síntomas autónomos
Grave
3
Activación fisiológica
notable
14
Comportamiento en la
entrevista
Muy grave
4
Reacciones observables
intensas
Total /
Media
3,5
Nivel de ansiedad: Muy
grave
Nota. Elaboración propia (2025).
La Tabla N.º 3, presenta los resultados obtenidos mediante la aplicación de la Escala de Ansiedad de
Hamilton, La media total de 3,5 indica que la paciente presentaba ansiedad muy grave antes de la
intervención, con múltiples dimensiones afectadas de forma significativa, especialmente el estado de ánimo
ansioso, cognitivo, somático y conductual. Este resultado evidencia la necesidad de una intervención para
reducir los niveles de ansiedad y mejorar el bienestar emocional durante el embarazo.
Intervención
El programa de actividad física está diseñado para una mujer embarazada de 21 años en su tercer
trimestre, con el objetivo principal de reducir los niveles de ansiedad mediante la práctica sistemática de
actividad física adaptada, controlada y segura. El plan abarca un periodo de ocho semanas, distribuidas en
tres fases: adaptación, mejoramiento y mantenimiento, aumentando progresivamente el tiempo semanal
de ejercicio y manteniendo intensidades dentro de un rango seguro del 35% al 65%, acorde a las
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recomendaciones para gestantes. El programa combina diferentes tipos de ejercicios con enfoques
físicos, respiratorios y psicológicos, integrando además evaluaciones periódicas (IPAQ, Hamilton y
Borg) para monitorear la evolución de la paciente tanto en su condición física como en su nivel de
ansiedad.
Tabla 3.
Nivel de actividad física en la post prueba
Tipo de actividad
Días/semana
Minutos/
día
ME
T
MET-
min/semana
Observación
Actividad física vigorosa
(ej. aeróbicos, levantar
peso)
1
10
8
80
Baja frecuencia,
leve aumento de
intensidad
Actividad física
moderada (ej. bicicleta
regular, transportar peso
ligero)
2
40
4
320
Mayor duración,
mejora significativa
Caminar 10
min/día
3
20
3,3
198
Incremento leve en
frecuencia y
duración
Total, actividad física
semanal
598 MET-
min/semana
Nivel de actividad
física: Moderado
Nota. Elaboración propia (2025).
Según la tabla N°4 Tras la intervención, la paciente aumentó su nivel de actividad física de 438 MET-
min/semana a 598 MET-min/semana, acercándose al umbral recomendado de 600 MET-min/semana.
Esto indica una mejora significativa en el comportamiento de actividad física, con incremento en duración
y frecuencia de la actividad moderada, reflejando adherencia al programa y mayor capacidad funcional.
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Tabla 4.
Escala de ansiedad de Hamilton
Ítem
Síntoma de ansiedad
Respuesta
Nivel de
ansiedad
Observación
1
Estado de ánimo ansioso
Moderado
2
Mejoría notable
2
Tensión
Leve
1
Reducción significativa
3
Temores
Moderado
2
Disminución de miedos
4
Insomnio
Leve
1
Mejor calidad de sueño
5
Intelectual-cognitivo
Moderado
2
Mejor concentración
6
Estado de ánimo deprimido
Moderado
2
Reducción de síntomas
depresivos
7
Síntomas somáticos generales
(musculares)
Leve
1
Menor malestar físico
8
Síntomas somáticos
(sensoriales)
Moderado
2
Disminución de
manifestaciones físicas
9
Síntomas cardiovasculares
Moderado
2
Reducción leve de síntomas
10
Síntomas respiratorios
Leve
1
Mejor respiración y
relajación
11
Síntomas gastrointestinales
Moderado
2
Menor malestar digestivo
12
Síntomas genitourinarios
Moderado
2
Leve mejoría
13
Síntomas autónomos
Moderado
2
Menor activación
fisiológica
14
Comportamiento en la
entrevista
Leve
1
Mejora observada en
conducta
Total /
Media
1,9
Nivel de ansiedad:
Moderado
Nota. Elaboración propia (2025).
La Tabla 5, indica los resultados según la Escala de Ansiedad de Hamilton (HAM-A), La media
total disminuyó de 3,5 (muy grave) a 1,9 (moderado), lo que representa una reducción del 45,7% en los
niveles de ansiedad. La mejora se observa en todas las dimensiones, especialmente en tensión, insomnio y
síntomas somáticos, mostrando que la intervención de actividad física tuvo un efecto significativo y
positivo en la regulación emocional y bienestar de la paciente.
Tabla 5.
Triangulación de datos
Instrumento Escala de ansiedad de Hamilton
Sustento teórico
Pre prueba
Post prueba
Inferencia
En la pre prueba se
registran puntuaciones
muy graves en el estado
de ánimo ansioso, el
funcionamiento
intelectual cognitivo, el
estado de ánimo
deprimido, los síntomas
somáticos sensoriales,
los síntomas
respiratorios, los
síntomas
gastrointestinales y el
comportamiento
durante la entrevista;
La paciente presentó
un nivel moderado en
estado de ánimo
ansioso, temores,
funcionamiento
intelectual-cognitivo,
estado de ánimo
deprimido, síntomas
somáticos (sensoriales
y generales), síntomas
cardiovasculares,
gastrointestinales,
genitourinarios y
autónomos. en cuanto
a, la tensión, el
La comparación entre
la pre y post prueba
evidencia una
disminución
significativa de los
síntomas de ansiedad.
La paciente pasó de
un nivel muy grave
caracterizado por
alteraciones intensas
en el estado de ánimo
ansioso, síntomas
somáticos,
funcionamiento
cognitivo y
La Escala de
Ansiedad de Hamilton
(HAM-A) es un
instrumento clínico
ampliamente validado
para evaluar la
severidad de la
ansiedad y los
cambios producidos
tras una intervención.
Hamilton (1959)
evidencia que técnicas
como la respiración
diafragmática, la
relajación muscular
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durante la entrevista;
mientras que la tensión,
los temores, el
insomnio, los síntomas
somáticos generales y
los síntomas autónomos
se califican como
graves. En cuanto, los
síntomas
cardiovasculares y
genitourinarios
alcanzan un nivel
moderado. Estos
resultados determinan
que la paciente presenta
un nivel de ansiedad de
carácter muy grave.
a, la tensión, el
insomnio, los síntomas
respiratorios y el
comportamiento
durante la entrevista se
calificaron como leve.
Estos resultados
determinan que la
paciente presenta un
nivel de ansiedad de
carácter moderado.
cognitivo y
manifestaciones
autonómicas a un
nivel moderado,
donde varias
dimensiones se
redujeron a
intensidades
moderadas o leves.
Esto demuestra que la
intervención aplicada
generó un impacto
positivo, favoreciendo
una mejora emocional
y fisiológica clara.
relajación muscular
progresiva y la
actividad física
contribuyen a
disminuir la
activación fisiológica
y mejorar la
regulación emocional,
favoreciendo la
reducción de los
síntomas de ansiedad.
La comparación entre la preprueba y posprueba en la Tabla N°6 muestra cambios significativos en la
ansiedad de la paciente. Inicialmente, presentó un nivel de ansiedad muy grave, con puntuaciones altas en
estado de ánimo ansioso, funcionamiento cognitivo y síntomas somáticos. En la posprueba, su nivel de
ansiedad se redujo a moderado, con síntomas clasificados como moderados o leves. Esto indica un
impacto positivo de la intervención, mejorando tanto su bienestar emocional como fisiológico. La Escala
de Ansiedad de Hamilton (HAM-A) respalda estos resultados, confirmando la efectividad de técnicas
como la respiración y la relajación para reducir la ansiedad.
Tabla 6.
Triangulación de datos estadísticos
Instrumento
Preprueba
Posprueba
%
Cambi
o
Datos cualitativos
Inferencia
Escala de
Ansiedad de
Hamilton
(HAM-A)
nivel total
3,5 (Muy
grave)
1,9
(Moderado)
45,7%
La paciente reporta
menor tensión,
menos miedo, mayor
relajación y
concentración en
actividades diarias.
La intervención de
actividad física disminuyó
significativamente la
ansiedad, confirmando la
percepción subjetiva de
bienestar.
IPAQ MET-
min/semana
(actividad
física total)
438
598
36.5%
La paciente
manifiesta mayor
energía, confianza y
motivación para
realizar ejercicio, y
sensación de logro.
La actividad física aumentó
considerablemente,
concordando con la mejora
en percepción de bienestar
y reducción de ansiedad.
Escala de Borg
percepción
del esfuerzo
(promedio de
sesiones)
Ligero (0-
3)
Ligero a
pesado (3-6)
N/A
Paciente expresa
satisfacción y
control sobre la
intensidad del
ejercicio; adapta su
esfuerzo según
sensación corporal.
La percepción del esfuerzo
refleja adaptación
progresiva y
autorregulación,
contribuyendo al bienestar
emocional y físico.
Nota: El Borg no requiere %, porque es cualitativo/ordinal y se complementa con la descripción de la
experiencia subjetiva.
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Según la tabla N°7, sobre La triangulación de
los resultados cuantitativos y cualitativos, se
observa la comprensión integral del impacto de la
actividad física en la ansiedad de la paciente.
Según la Escala de Ansiedad de Hamilton (HAM-
A), la ansiedad total disminuyó de una media de
3,5 (muy grave) en la preprueba a 1,9 (moderado)
en la posprueba, lo que representa una reducción
del 45,7%. Esta disminución se refleja también en
los testimonios de la participante, quien reportó
menor tensión, reducción del miedo y mayor
sensación de relajación y concentración en sus
actividades diarias. En relación con la actividad
física medida mediante IPAQ, la paciente pasó de
438 MET-min/semana en la preprueba a 598
MET-min/semana en la posprueba, lo que
corresponde a un incremento del 36.5%. Este
aumento en la actividad física se acompañó de
comentarios cualitativos que evidenciaron mayor
energía, motivación y confianza en la ejecución de
los ejercicios, así como satisfacción por el logro
alcanzado. La Escala de Borg, utilizada tanto
como instrumento cuantitativo como fuente
cualitativa, mostró que la percepción del esfuerzo
de la paciente evolucionó desde niveles ligeros (0-
3) hasta ligero a pesado (3-6), reflejando
adaptación progresiva a la carga física. Esta
percepción fue complementada por expresiones
de autorregulación y disfrute durante las sesiones,
indicando que la paciente aprendió a controlar la
intensidad de los ejercicios según sus sensaciones
corporales. En conjunto, la triangulación
evidencia que el programa de actividad física
supervisado produjo mejoras significativas en la
ansiedad y el bienestar general de la paciente,
confirmando la convergencia entre los
indicadores objetivos y la experiencia subjetivo.
Al inicio del estudio, la paciente, de 21 años y
en el tercer trimestre de gestación, presentó un
nivel bajo de actividad física, con 438 MET-
min/semana según el Cuestionario Internacional
de Actividad Física (IPAQ). Durante el programa
de actividad física supervisada, el nivel aumentó a
598 MET-min/semana, lo que representa un
fdfgfg
incremento del 36.5%.
Cualitativamente, la participante manifestó
mayor energía, confianza y motivación para
realizar los ejercicios, indicando también
satisfacción por la mejora alcanzada:
“Ahora puedo hacer más tiempo los ejercicios
y me siento más tranquila después de cada
sesión.”
Esto demuestra que la intervención impactó
positivamente tanto en el nivel objetivo de
actividad física como en la experiencia subjetiva
de bienestar (Craig et al., 2003).
La Escala de Ansiedad de Hamilton (HAM-A)
indicó que la paciente presentaba inicialmente un
nivel muy grave de ansiedad, con puntuaciones
altas en estado de ánimo ansioso, estado de ánimo
deprimido, funcionamiento intelectual-cognitivo
y síntomas somáticos. Tras la intervención, la
posprueba mostró una disminución a nivel
moderado, con una reducción del 45,7% en la
media total de ansiedad (de 3,5 a 1,9).
La paciente también expresó mejoras
cualitativas en su estado emocional:
“Después de hacer los ejercicios me siento
más relajada y menos preocupada por todo.”
Estos resultados evidencian que la actividad
física supervisada contribuyó a la reducción de la
ansiedad y a un mayor bienestar psicológico
durante el embarazo (Hamilton, 1959).
La Escala de Borg permitió evaluar la
percepción subjetiva del esfuerzo y ajustar la
intensidad de manera individualizada. Durante las
sesiones, la percepción del esfuerzo fluctuó entre
“ligero” (0-3) al inicio y “ligero a pesado” (3-6) en
sesiones intermedias, reflejando adaptación
progresiva y autorregulación del ejercicio (Tabla
3).
Cualitativamente, la paciente reportó:
“Puedo controlar cómo me esfuerzo y disfruto
más de los ejercicios.”
Esto indica que la adaptación de la intensidad
contribuyó tanto a la seguridad física como al
bienestar emocional.
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Discusión
El objetivo general de esta investigación fue
determinar la influencia de un programa de
actividad física en la ansiedad durante el
embarazo en una mujer de 21 años, cursando el
tercer trimestre de gestación. Los resultados
obtenidos mediante el diseño de estudio de caso
único y la triangulación de datos confirman la
hipótesis alternativa (Ha), demostrando
categóricamente que la implementación de un
programa de actividad física supervisada redujo
significativamente los niveles de ansiedad en la
participante. Este hallazgo central valida la
actividad física adaptada como una estrategia
eficaz y no farmacológica para el manejo de la
ansiedad gestacional, la cual es un factor de riesgo
psicosocial común en el periodo gestacional
avanzado.
El éxito de la intervención se evidencia en el
cambio bifocal positivo experimentado por la
paciente a lo largo de las ocho semanas del
programa. Inicialmente, la participante
presentaba un diagnóstico de ansiedad muy grave,
con una media total de 3,5 según la Escala de
Ansiedad de Hamilton (HAM-A). y un nivel de
actividad física bajo, registrando 438 MET-
min/semana a través del Cuestionario
Internacional de Actividad Física (IPAQ). Tras la
intervención, la ansiedad se redujo notablemente
hasta alcanzar un nivel moderado (media de 1,9),
lo que representa una reducción total del 45,7%
en los niveles de ansiedad. Simultáneamente, la
actividad física se incrementó a 598 MET-
min/semana, clasificándose en un nivel
moderado y acercándose al umbral mínimo
recomendado por la Organización Mundial de la
Salud (OMS) de 600 MET-min/semana. Este
proceso de mejora se fundamenta en el modelo
biopsicosocial del bienestar y la teoría de la
autodeterminación, las cuales explican cómo el
ejercicio actúa como un antidepresivo natural al
promover la liberación de endorfinas y
serotonina, mejorando así el estado emocional y
la percepción de control.
Los resultados de este estudio de caso están en
plena concordancia con la literatura científica
internacional. La reducción de la ansiedad es
consistente con estudios previos, como los de
Mottola (2021) en Canadá, Smith et al. (2020) en
Estados Unidos, y Lee et al. (2022) en Corea del
Sur, que reportaron consistentemente que la
actividad física de intensidad moderada reduce los
síntomas de ansiedad en mujeres embarazadas,
con porcentajes de reducción que oscilan entre el
30% y el 40%. El hallazgo de que la actividad
física regular se asocia con niveles más bajos de
ansiedad y mayor autoestima también está
respaldado por investigaciones como la de Silva
et al. (2019) en Brasil. El estudio actual, al
documentar la evolución de un caso de ansiedad
clínica severa a un estado manejable, refuerza este
consenso global y subraya la importancia de la
intensidad moderada en la disminución de los
síntomas.
La robustez de la investigación se debe al
diseño metodológico mixto anidado (embebido)
con dominancia cuantitativa, que permitió
integrar datos objetivos y subjetivos para una
comprensión completa del efecto. El
componente cuantitativo midió la magnitud del
cambio en la ansiedad (HAM-A) y la actividad
física (IPAQ). El componente cualitativo,
obtenido mediante microentrevistas y el uso de la
Escala de Percepción del Esfuerzo de Borg
(RPE), fue fundamental para contextualizar e
interpretar los resultados numéricos. El uso de la
Escala de Borg facilitó el control de la intensidad
del ejercicio de forma segura en la gestante, y las
expresiones de la paciente, como "menor tensión,
menos miedo, mayor relajación y concentración"
y que "se siente más tranquila después de cada
sesión", confirmaron que la mejora objetiva se
correspondía con la percepción subjetiva de
bienestar. Además de la reducción de la ansiedad,
el programa contribuyó a la mejora de la
condición física y de la autorregulación del
esfuerzo, factores que contribuyen
significativamente al bienestar emocional general
de la gestante.
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128
de la gestante.
En conclusión, la rigurosa triangulación de los
datos valida la implementación de programas
estructurados y controlados como una práctica
fundamental para mejorar la calidad de vida de las
gestantes, especialmente en casos de ansiedad
elevada, demostrando que la actividad física es un
componente esencial para el cuidado integral
durante el embarazo.
Conclusiones
El objetivo general de esta investigación fue
determinar la influencia de un programa de
actividad física en la ansiedad durante el
embarazo en una mujer de 21 años. Los
resultados obtenidos mediante la rigurosa
triangulación de datos (cuantitativos y
cualitativos) confirmaron de manera robusta la
eficacia del programa, demostrando que la
actividad física adaptada y controlada durante el
tercer trimestre de gestación tiene una influencia
positiva y significativa en la reducción de los
niveles de ansiedad de la participante.
Se determinó que la paciente presentaba un
nivel de actividad física bajo antes de la
intervención. Basado en los datos detallados del
Cuestionario Internacional de Actividad Física
(IPAQ), se registró un valor inicial de 438 MET-
min/semana, lo cual estaba notablemente por
debajo del umbral mínimo de 600 MET-
min/semana recomendada para la salud.
Se concluyó que la participante evaluada
mediante la Escala de Ansiedad de Hamilton
(HAM-A) en la preprueba cursaba con un nivel
de ansiedad de carácter muy grave. Este
diagnóstico inicial evidenció alteraciones intensas
en múltiples dimensiones, incluyendo el estado de
ánimo ansioso, el funcionamiento intelectual-
cognitivo, el estado de ánimo deprimido y
diversos síntomas somáticos.
Los resultados de la posprueba demostraron
una reducción significativa de la ansiedad. La
paciente presentó un nivel de ansiedad de carácter
moderado, con una reducción del 45,7% en la
media total (de 3,5 a 1,9), y sus síntomas se
dfdfddd
clasificaron predominantemente como
moderados o leves, indicando una mejora
emocional y fisiológica clara.
La comparación de los valores pre y post
intervención revela un cambio bifocal positivo:
La paciente pasó de un nivel de actividad física
"bajo" (438 MET-min/semana) a un nivel
"moderado" (598 MET-min/semana), reflejando
un incremento del 36,5% en su actividad física
total. Simultáneamente, la ansiedad disminuyó de
un nivel "muy grave" a "moderado”
Adicionalmente, el uso de la Escala de Borg
evidenció una mejora progresiva en la capacidad
de la paciente para reconocer y autorregular su
esfuerzo físico (fluctuando entre “ligero” y
“ligero a pesado”), lo cual contribuyó a una
práctica segura, eficiente y a su bienestar
emocional.
Esta investigación valida la actividad física
como una estrategia accesible, segura y sustentada
en evidencia científica para mitigar la ansiedad
gestacional en el tercer trimestre. Se confirma la
efectividad de los programas estructurados y
controlados, demostrando que la actividad física
es fundamental para mejorar el bienestar
emocional, físico y la calidad de vida de las
mujeres jóvenes durante el embarazo.
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Declaración de no conflictos de intereses:
Los autores declaran no tener ningún conflicto
de intereses.
Declaración de participación de los autores
en la investigación:
Los autores participaron en el proceso de la
investigación, desde el sustento teórico, el
diagnóstico, la recolección de datos antes y
después de la intervención con el paciente.