Revista Conexiones UG, Vol. 4, No. 1, enero - junio 2026
e-ISSN: 2960-8147 ISBN: 978-9942-44-827-9
Destacando tanto la comunalidad como la diferencia entre las diferentes formas de vida, este punto de
vista es un campo especialmente fértil para la reflexión ética sobre cómo deben reestructurarse las relaciones
interespecies desde un punto de mera reciprocidad y asistencia mutua.
Limitaciones y Retos Futuros
Aunque el logos ecológico tiene potencial transformador, también tiene claros límites y desafíos. El
primero es la inmensa dificultad de poner estos marcos epistemológicos en acción práctica en un contexto
institucional que sigue dominado por lógicas discursivas fragmentadas. Las estructuras académicas, políticas
y económicas de hoy tienden a resistirse a enfoques transdisciplinarios que rompen límites establecidos.
En segundo lugar, la transformación de estos marcos conceptuales en metodologías operativas reales
requiere mucha experimentación y validación en diferentes entornos. Las nuevas cartografías prometidas por
lo anterior podrían ser herramientas útiles de hecho, pero aún deben probarse en el campo como mecanismos
para el diálogo constructivo entre diferentes formas de conocimiento. Finalmente, la propuesta de un logos
ecosistémico se enfrenta al desafío de no convertirse en una nueva metanarrativa totalizadora. Como ha
instado Stengers (2018), necesitamos una “ecología de prácticas” que reconozca el pluralismo único presente
en todas las diferentes maneras de ser—sin intentar asimilar a todas en un sistema que instantáneamente
daría lugar a tantas nuevas formas de excluir epistemológicamente su propia Creación”.
Conclusiones
Los diálogos interdisciplinarios entre ciencia, tecnología y naturaleza con la cultura forman los límites de
una inteligibilidad ecosistémica radical: una forma emergente de entender y habitar en este mundo que, para
bien o para mal, trasciende esas antiguas dicotomías de la modernidad occidental. Una nueva racionalidad
compleja, horizontes de sostenibilidad que esperan ser construidos en medio del telón de fondo de una crisis
civilizatoria.
El logos ecosistémico de estos diálogos no es un sistema cerrado o una nueva metanarrativa
abarcadora, sino un espacio de conversación abierto para formas de conocimiento y vida muy diferentes aún
por coexistir sin traducirse mutuamente. Como propone Isabelle Stengers (2018), necesitamos una “ecología
de prácticas” que reconozca sin jerarquizar el pluralismo inconmensurable de los modos de existencia. Las
cartografías emergentes que hemos explorado ofrecen maneras de navegar esta complejidad; herramientas
para visibilizar conexiones, tensiones y posibilidades en las interfaces entre varios sistemas de conocimiento.
Estas cartografías no tratan solo de mostrar terrenos preexistentes, sino de participar en la creación continua
de nuevas formas de pensar y actuar.
La sostenibilidad significa construir horizontes desde el logos ecosistémico que no imagina la
sostenibilidad como un estado final a alcanzar, sino como un proceso continuo de conversación, aprendizaje
y transformación. Como han demostrado Barth et al. (2023), el aprendizaje transdisciplinario es un punto de
apalancamiento para transformaciones de calidad, al proporcionar un espacio donde diferentes perspectivas
pueden entrar en diálogo productivo entre sí.
En un momento histórico marcado por múltiples crisis superpuestas, el logos ecosistémico nos ofrece
no solo herramientas analíticas para comprender la complejidad, sino también recursos éticos y políticos para
imaginar y comenzar a realizar mundos más justos y sostenibles. Como apunta Morin (2006), necesitamos una
“ética del entendimiento” que sea tanto realista como acorde a las necesidades humanas, consciente de
nuestra interdependencia intrínseca y de la responsabilidad compartida que todos los seres vivos en la Tierra
tienen para su futuro. La inteligibilidad ecosistémica radical que emerge de estos diálogos interdisciplinarios
convoca a una nueva sensibilidad. Lo que se necesita es mantener las puertas abiertas incluso frente a la
sorpresa y la incertidumbre; recordar los límites del conocimiento humano sin fallar en nuestra búsqueda de
comprensión Quizás aquí es donde se encuentra nuestro futuro, lo más precioso que el logos ecosistémico
como horizontes de sostenibilidad puede ofrecer a las personas que viven en este siglo.
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