Revista Conexiones UG, Vol. 4, No. 1, enero - junio 2026  
e-ISSN: 2960-8147 ISBN: 978-9942-44-827-9  
Logos ecosistémico. Cartografías emergentes para una racionalidad compleja.  
Diálogos interdisciplinares entre ciencia, tecnología, naturaleza y cultura en la  
configuración de horizontes de sostenibilidad  
Ecosystemic logos. Emerging cartographies for a complex rationality. Interdisciplinary  
dialogues between science, technology, nature, and culture in shaping horizons of  
sustainability  
1Renné Wilfredo Pérez Villafuerte  
Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco. Cusco, Perú.  
Fecha de recepción: 26/03/2026  
Fecha de aceptación: 11/04/2026  
Resumen  
Seproponeellogosecosistémicocomounaepistemologíanovedosadeculturamuyavanzada,requiriendo,por  
lo tanto, la conceptualización transdisciplinaria innovadora del conocimiento. Desarrollando una perspectiva  
‘transdisciplinaria’ que mantiene como marcos analíticos las teorías de la complejidad (Morin, 2006), la ecología  
del conocimiento (Santos, 2009) y las ontologías relacionales (Descola, 2013), es posible construir un mapa  
conceptual que va más allá de las lógicas reduccionistas. El estudio analiza las interfaces del conocimiento,  
revelando estrategias metodológicas para constituir una racionalidad compleja que produzca horizontes de  
sostenibilidad. Se critican los entrelazamientos de diferentes formas de conocimiento, enfatizando también  
la coproducción y la disrupción de las divisiones epistemológicas tradicionales. Los hallazgos confirman el  
valor de un enfoque comprensivo que reconoce la multidimensionalidad de los sistemas de conocimiento,  
sugiriendo una reapropiación emancipadora de las relaciones entre lo humano y lo no humano. El estudio  
concluye afirmando la necesidad de encontrar una ética planetaria de corresponsabilidad y una inteligibilidad  
ecosistémica radical.  
Palabras clave:epistemología transdisciplinaria, sistemas complejos, cartografía del conocimiento, ontologías  
relacionales, ética planetaria.  
Abstract  
Ecosystemic logos is proposed as a novel epistemology of highly advanced culture, thus requiring the  
innovative transdisciplinary conceptualization of knowledge. By developing a ‘transdisciplinary’ perspective  
that maintains as analytical frameworks the theories of complexity (Morin, 2006), the ecology of knowledge  
(Santos, 2009) and relational ontologies (Descola, 2013), it is possible to build a conceptual map that goes  
beyond reductionist logics. The study analyzes knowledge interfaces, revealing methodological strategies to  
constitute a complex rationality that produces sustainability horizons. The entanglements of different forms  
of knowledge are criticized, also emphasizing the coproduction and disruption of traditional epistemological  
divisions. The findings confirm the value of a comprehensive approach that recognizes the multidimensionality  
of knowledge systems, suggesting an emancipatory reappropriation of the relationships between the human  
and the non-human. The study concludes by affirming the need to find a planetary ethics of co-responsibility  
and a radical ecosystemic intelligibility.  
Keywords: transdisciplinary epistemology, complex systems, knowledge cartography, relational ontologies,  
planetary ethics.  
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Introducción  
El Diálogo como Fundamento del Logos Ecosistémico  
La crisis de la civilización hoy en día requiere una consideración bastante nueva sobre las formas en que  
los diferentes campos del entendimiento humano se intersectan. La discusión inter y transdisciplinaria extiende  
la ciencia, la tecnología, la naturaleza y la cultura al núcleo generativo de cómo los horizontes sostenibles  
se hacen posibles en un mundo globalmente dividido con sobreespecialización y perspectivas disciplinarias  
estrechas. Como Edgar Morin (2006, p. 143) destaca, “la hiperespecialización obstruye la visión de lo global  
(que se descompone en parcelas) y de la esencialidad (que se diluye)”. Bajo esta compleja realidad, el logos  
ecosistémico aparece como una propuesta epistemológica integradora.  
Este documento investiga los encuentros dialógicos que llegan a existir entre conocimientos dispares,  
percibiendo el diálogo como algo más que yuxtaponer conocimientos entre sí, sino más bien como una  
transformación durante la cual los límites (disciplinarios) son modulables y surgen nuevos patrones de  
pensamiento. Pues como Santos (2009, p. 182) sostiene, “el conocimiento que merece este nombre siempre  
ha sido interconocimiento” y es imposible separar cualquier conocimiento genuino de las relaciones dialógicas  
con los demás.  
La proposición de un logos ecosistémico significa que la ciencia, la tecnología y la naturaleza, o la  
cultura, no son esferas diferentes sino dimensiones entrelazadas de la misma realidad complicada. Según  
Castro-Díaz et al. (2022), los entrelazamientos de esta naturaleza requieren “cartografías emergentes”: formas  
de ver y de dar forma a estas relaciones, tensiones y posibilidades en zonas de contacto a través de sistemas  
de conocimiento.  
Como lo demuestran Barth et al. (2023), los enfoques transdisciplinarios y los algoritmos multimedidas  
han demostrado ser herramientas poderosas. Hacen posibles estos diálogos al forjar espacios epistemológicos  
híbridos en los que diferentes perspectivas puedan encontrarse sin colapsar completamente entre sí. Este  
modo dialógico “abre un espacio” que es esencial para trascender el determinismo opresivo de los modelos  
dominantes de comunicación monológica que generalmente han prevalecido en la ciencia moderna,  
desempeñando un gran papel en la producción de la actual crisis socioecológica global.  
Ciencia y Naturaleza: diálogos para una epistemología situada  
El primer diálogo indexado ocurrió cuando trazamos la relación entre la ciencia y la naturaleza. Dudan  
de la división cartesiana del sujeto y el objeto, lo que ha sido una característica del pensamiento científico  
moderno. Esto se torna especialmente claro al considerar las limitaciones de cualquier ciencia separada de los  
sistemas naturales que trata de entender.  
La objetivación de la naturaleza se convierte en uno de sus temas  
La naturaleza entendida puramente como un objeto ha sido profundamente cuestionada. Como dice  
Descola (2013), esto es solo una de las muchas posibles ontologías y específicamente el naturalismo occidental.  
Numerosas culturas indígenas y tradicionales, en contraste, la conciben como un sujeto con significado interno.  
Establecen relaciones dialógicas, ya que la naturaleza tiene capacidades energéticas de acción y respuesta en  
todo momento. Nunca se han implementado políticas que ayuden a su propia solvencia de manera efectiva.  
Este cambio hacia considerar la naturaleza como un sujeto con el cual tener una conversación es uno  
de los problemas en la reformulación de la práctica científica. Mapeando su camino en políticas de salud, la  
revista de publicación Anchea-Monreal et al. (2015) argumentó a favor de este enfoque de ecología-salud: los  
roles menores que desempeñan los sistemas naturales y su capacidad para responder a las intervenciones  
humanas no se comportaron como se esperaba o predecía.  
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Conciencia científica de la ecología  
Si la ciencia quiere comunicarse con la naturaleza, debe desarrollar una “conciencia de la ciencia”. Según  
Morin (2006), esto no es un capricho de la academia lleno de autocomplacencia; más bien admite sus propias  
limitaciones más francamente que la reflexión. La ciencia que toma en cuenta su propio contexto trasciende  
la supuesta neutralidad del positivismo para asumir la responsabilidad por un futuro más sostenible. El ímpetu  
moral y los medios para construir nuevos futuros de manera sostenible son bastante evidentes.  
Ampliando este modo, Capra y Luisi (2014) desarrollaron una visión comprensiva de la ciencia de la  
vida. Esta alternativa que reconcilia los hallazgos científicos modernos con una visión ética contemporánea  
de la relación humanidad-naturaleza es quizás un requisito previo para superar lo que Val Plumwood (2002)  
denomina una ‘crisis ecológica de la razón’. El especismo es la separación radical entre la racionalidad humana  
en favor de los procesos naturales y los animales.  
El diálogo entre ciencia y naturaleza también implica entender que hay múltiples maneras de conocer  
que pueden contribuir a nuestra comprensión de los sistemas naturales. En su trabajo sobre ecología espiritual,  
Berkes (2018) ha mostrado que el conocimiento ecológico tradicional proporciona información importante  
sobre la dinámica de los ecosistemas que la ciencia occidental apenas empieza a apreciar.  
Tecnología y Cultura: reconfiguraciones sociotécnicas  
El segundo eje dialógico examina la interfaz entre los sistemas tecnológicos y las configuraciones  
culturales; ambas co-producen una influencia mutua en procesos dinámicos. En la era en la que vivimos,  
la tecnología digital está cambiando todos nuestros estilos de vida para bien o para mal. Por lo tanto, este  
diálogo es de particular relevancia hoy, cuando podemos investigar cómo los sistemas tecnológicos en sí  
pueden catalizar los esfuerzos hacia la sostenibilidad o, alternativamente, presentar grandes obstáculos en  
sus caminos.  
Más allá del Determinismo Tecnológico  
El determinismo tecnológico es una percepción errónea que otorga a los artefactos técnicos la  
capacidad autónoma de dar forma a la sociedad. Por otro lado, el constructivismo social extremo sostiene  
que los seres humanos hacen la tecnología en lugar de que sea al revés. En contra de estas dos visiones  
unilaterales, personas como Yuk Hui (2019) proponen una cosmotecnia: este término implica la materialización  
de cosmologías específicas, o cómo la ciencia funciona junto con diferentes partes del orden social.  
Sehapropuestoque,dehecho,lasideologías,cosmovisionesyrelacionessocialesestántodasmapeadas  
en la tecnología como estructuras materiales, pero la tecnología también incorpora ciertas características  
materiales que condicionan sus posibles usos y apropiaciones. Enfatizo este punto para resaltar la importancia  
de Bratton (2016) ya que las infraestructuras tecnológicas contemporáneas realmente son metaestructuras  
que mezclan y recomponen humanos y no humanos, creando contratos que comprenden nuevas formas de  
soberanía de control de autoridad.  
Tecnologías Situadas, Pluriverso Técnico  
El diálogo entre tecnología y cultura permite considerar la existencia de lo que Escobar (2018) denominó  
un ‘pluriverso técnico’, es decir, muchos caminos tecnológicos posibles, arraigados en diferentes contextos  
culturales. Este punto de vista desafía la supuesta universalidad y neutralidad de los sistemas tecnológicos  
convencionales, revelando la naturaleza situada y contingente de la tecnología. Los casos de desarrollo de  
tecnologías apropiadas, software libre o diseño participativo muestran que es posible construir artefactos  
técnicos que respondan a las necesidades y valores específicos de diversas comunidades.  
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Como argumenta Lagunas Vázquez (2021), la transdisciplinariedad ofrece tanto herramientas  
conceptuales para este proyecto como métodos para ayudar en formas en las que los conocimientos locales  
pueden interactuar con el conocimiento científico especializado.  
Este enfoque dialógico reconoce, por lo tanto, la interfaz tecnología-cultura como un espacio  
privilegiado en el que imaginar y construir futuros sociotécnicos alternativos, donde la innovación tecnológica  
surge desde una dirección de sostenibilidad y justicia social. Una realización de esta premisa es que las  
metodologías participativas permiten integrar una variedad de tipos de conocimiento en la evaluación y  
diseño de sistemas sociotécnicos. De esta manera, ayudan a fomentar soluciones tanto localizadas como  
culturalmente apropiadas, como lo discuten Castro-Díaz et al. (2022).  
Naturaleza y Cultura: ontologías relacionales  
En cuanto a este tercer eje dialógico, influye en cómo el pensamiento occidental moderno ha  
engendrado lo que Descola (2013) llamó la “gran división ontológica”, una frase que destaca el antagonismo  
en esa filosofía que separa el mundo humano del resto de la naturaleza, con resultados desastrosos para  
ambos.  
Más allá de la División Naturaleza-Cultura  
Uno de los principales ámbitos que critica el logos ecosistémico es la división naturaleza-cultura.  
Como ha mostrado Descola (2013), esta división, en lugar de ser verdaderamente universal por naturaleza,  
es solo una ontología particular que surgió con el pensamiento occidental moderno. Sus investigaciones  
comparativas sobre animismo, totemismo, naturalismo y analogismo muestran las multiplicidades disponibles  
para enmarcar la relación entre la sociedad humana y su entorno. Las ontologías relacionales de muchas  
culturas indígenas ofrecen una alternativa a la división naturaleza-cultura. Los enfoques de Castro-Díaz et  
al. (2022) son testigos de ello. Reconocen que las agencias no humanas pueden tener un efecto, siendo el  
resultado que la vida se convierte para ellos simplemente en una serie de conexiones en las que el suceso o  
incidencia es solo otro punto entre muchos otros.  
Territorialidades Híbridas y Ensamblajes Multiespecies  
Esta hibridación de naturaleza y cultura ha dado lugar a lo que podríamos llamar “territorialidades  
híbridas”, áreas donde la actividad humana y los procesos ecológicos se mezclan en todo tipo de maneras  
complejas. Estas son lo que Latour (2007) habla como “ensamblajes híbridos”, donde actores humanos y no  
humanos trabajan juntos para producir ciertas realidades socio-ecológicas.  
El marco de los “estudios multiespecies” (Tsing, 2015) proporciona herramientas para analizar dichos  
ensamblajes, mostrando las complejas mezclas de simbiosis, competencia y coevolución entre diferentes  
formas de vida. Es particularmente relevante en la era del Antropoceno, cuando la influencia humana ahora  
llega a casi todos los ecosistemas en la Tierra, provocando diferentes tipos de configuraciones socio-  
ecológicas. Como Arenas-Monreal et al. (2015) descubrieron en sus investigaciones sobre la salud del  
ecosistema, estas territorialidades híbridas exigen que el conocimiento de diversas disciplinas y culturas se  
una para ser explicado. Es una admisión de la imposibilidad.  
Ciencia y Cultura: hacia una justicia cognitiva  
El cuarto eje del diálogo se adentra en un análisis de los sistemas científicos que infiltran entornos  
culturales. Desafía las jerarquías de conocimiento que han favorecido el conocimiento derivado de prácticas  
científicas occidentales sobre otras formas en que las personas conocen y están en el mundo. Para Santos  
(2009), este diálogo es fundamental para avanzar hacia lo que él llama “justicia cognitiva”, una condición  
necesaria para cualquier proyecto real de justicia social.  
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Ecología de saberes y traducción intercultural  
La noción de “ecología del conocimiento” (Santos, 2009) es un marco básico que nos permite reevaluar  
la relación entre el conocimiento científico y la diversidad cultural. Reconoce la pluralidad irreconciliable de  
conocimientos y aboga por su articulación pragmática en torno a problemas concretos, de modo que ningún  
conjunto se reduzca a otro.  
El diálogo entre ciencia y cultura también requiere lo que Santos llama un “proceso de traducción”. Es  
necesario facilitar la comunicación entre diferentes universos de significado, sin reducirlos todos a un lenguaje  
común que inevitablemente perdería su especificidad. Como argumentan Castro-Díaz et al. (2022), este  
trabajo de traducción es crucial en contextos latinoamericanos caracterizados por gran diversidad cultural y  
ecológica.  
Ciencias ciudadanas y conocimientos situados  
Las iniciativas en ciencia ciudadana y ciencia centrada en las personas son espacios prometedores para  
un diálogo más amplio entre sistemas científicos y entornos culturales diversos. Estos enfoques reconocen el  
valor del conocimiento local y experiencial, integrándolo en el proceso cooperativo de estudio de preguntas  
relevantes para la comunidad.  
Como lo demuestra el trabajo de Arenas-Monreal et al. (2015) sobre diagnóstico participativo de salud,  
la combinación del conocimiento científico y comunitario permite una conciencia más rica y situacional dentro  
de los problemas y sus causas. Puede generar intervenciones más efectivas y mejor adaptadas a la cultura  
en la que se encuentran. El concepto de “conocimientos situados” propuesto por Donna Haraway (1988)  
ofrece una perspectiva valiosa para este diálogo, reconociendo que todo conocimiento se produce desde  
posiciones particulares en redes sociales, culturales y ecológicas. Esta perspectiva pone en duda la supuesta  
neutralidad y universalidad del conocimiento científico, revelando su parcialidad y carácter situado, sin caer  
en un relativismo absoluto.  
Metodologías Cartográficas para el Diálogo Interdisciplinario  
Las cartografías del conocimiento son dispositivos para visualizar y facilitar los diálogos complejos  
que rodean el pensamiento que está dando forma al logos ecosistémico. Estas metodologías permiten  
plasmar conexiones, conflictos y posibilidades en germinación en las interfaces entre diferentes sistemas de  
conocimiento. Crean espacios de navegación en la complejidad.  
Cartografías de la Complejidad  
Las cartografías de la complejidad son esfuerzos para explicar las múltiples dimensiones y la interrelación  
que son características de los sistemas socio-ecológicos de hoy. Como señala Morin (2007), el pensamiento  
complejo postula que necesitamos herramientas que representen tanto la unidad y la diversidad, la continuidad  
y la discontinuidad, la emergencia y la necesidad de estos sistemas. Estas cartografías van más allá de la lógica  
lineal y reduccionista, adoptando formatos reticulares, rizomáticos o fractales que muestran múltiples niveles  
de organización y procesos no lineales. Como explica Castro-Díaz et al. (2022), tales visualizaciones permiten  
identificar puntos autoritarios donde pequeñas intervenciones pueden desencadenar grandes cambios  
sistémicos que surgen a partir de ellas.  
Cartografías Participativas y Conocimiento Territorial  
Las cartografías participativas son metodologías que combinan varios tipos de conocimiento en la  
descripción y comprensión de una región geográfica. Estos enfoques reconocen el hecho de que el territorio  
no es un espacio físico imparcial, sino un constructo socio-cultural impregnado de muchos significados, valores  
y estructuras de poder.  
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Como Arenas-Monreal et al. (2015) ha demostrado en su investigación sobre la salud comunitaria,  
tales mapas participativos revelan determinantes socioambientales de la salud que no son visibles desde  
perspectivas técnicas estándares. Estos enfoques integran el conocimiento experiencial local sobre el paisaje  
junto con datos científicos, proporcionando imágenes más completas y contextuales que también son más  
fáciles de usar.  
Cartografías de la Controversia y Diálogo de Saberes  
Las cartografías de la controversia son herramientas importantes para visualizar las conversaciones,  
tensiones y contradicciones que caracterizan cualquier campo de conocimiento. En línea con Latour (2007), en  
estas metodologías cada parte mapea sus perspectivas, argumentos y evidencias en conflictos sociotécnicos  
complejos.  
Estos enfoques son particularmente útiles para llevar diálogos constructivos a campos caracterizados  
por grandes diferencias epistemológicas, ontológicas o axiológicas. Como señalan Barth et al. (2023), el  
aprendizaje transdisciplinario prospera en tales divergencias; las utiliza como un recurso para la innovación y  
transformación.  
Horizontes de sostenibilidad: la ética como fundamento del diálogo  
Losdiálogosinterdisciplinariosquecomponenellogosecosistémicovanmásalládelaepistemologíayla  
metodología; construir horizontes de sostenibilidad de manera significativa requiere una ética. Reconociendo  
la interdependencia básica, esta ética dialógica fomenta tanto la reciprocidad como la co-responsabilidad.  
Ética planetaria y co-responsabilidad interspecies  
Ante la crisis socioecológica moderna, la propuesta de una ética planetaria resulta necesaria. Como  
postula Hans Jonas (1984), se necesitan nuevos conceptos éticos porque los poderes técnicos de la humanidad  
requieren de ella principios morales con respecto a las generaciones futuras y la vida no humana. Basada en  
el reconocimiento de la interrelación fundamental de todos los sistemas vivos, esta ética va más allá del  
individualismo abstracto o el colectivismo homogeneizante. En palabras de Arenas-Monreal et al. (2015),  
un enfoque ecosistémico de la salud revela cómo el bienestar humano es inseparable del bienestar de los  
sistemas ecológicos de los que forma parte.  
Justicia cognitiva como la base de la sostenibilidad  
La justicia cognitiva, término acuñado por Santos (2009), es esencial para cualquier proyecto auténtico  
de sostenibilidad. Afirma que los fundamentos epistemológicos de nuestra crisis contemporánea de  
sostenibilidad son profundos. Un aspecto es que los sistemas de conocimiento reconocidos separaron la  
naturaleza y la cultura en lugar de integrarlos en una sola unidad; otro aspecto es el valor y la política de la  
ciencia.  
Participar en la acción sostenible es reconocer que hay diferentes formas de conocimiento y otros  
modos de existencia, es decir, justicia cognitiva. Una idea tal fue verificada por Castro-Díaz et al. (2022): al  
integrar una diversa variedad de tipos de conocimiento y puntos de vista, llegamos a una interpretación más  
comprensiva y local de problemas complejos, dando así origen a nuevas soluciones.  
Del antropocentrismo al biocentrismo pluralista  
El énfasis en el valor intrínseco que potencialmente poseen todas las formas de vida es un rasgo clave  
en el cambio del antropocentrismo a la perspectiva ecosistémica. Esto no destruye la especificidad humana ni  
pasa por alto las diferencias para llegar a un monismo indiferenciado, sino que enfatiza el compendio plural  
de seres y modos de ser.  
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Plumwood (2002) adoptó un biocentrismo pluralista que se distanciaba tanto del antropocentrismo  
jerárquico como del igualitarismo biocéntrico abstracto. Esta posición enfatiza tanto la censura como la  
diferencia en las intervenciones sobre las formas de vida. Es especialmente útil para repensar la relación entre  
los humanos y otras especies, en términos de reciprocidad y respeto mutuo.  
Métodos  
La investigación utilizó métodos cualitativos que involucraron un enfoque hermenéuticodialéctico,  
basado en el paradigma de los sistemas complejos (Morin 2006) y la transdisciplinariedad. El diseño  
metodológico tomó la forma de una investigación teórica de naturaleza analítico-interpretativa que aplicó  
una perspectiva dialógica para permitir el enlace de varias áreas del conocimiento. Sus tres principales marcos  
teórico-conceptuales fueron:  
1. Teorías de Complejidad (Morin, 2006, 2007)  
2. Ecología de Saberes (Santos, 2009)  
3. Ontologías Relacionales (Descola, 2013)  
Procedimientos de Recolección e Interpretación de Datos  
Revisión Documental Sistemática Se realizó una revisión bibliográfica sistemática de fuentes primarias  
y secundarias relacionadas con: 1) Epistemologías Transdisciplinarias, 2) Sistemas Complejos y Teorías de la  
Complejidad, 3) Cartografías del Conocimiento, 4) Ontologías Relacionales, y, 5) Ética Planetaria. La selección  
siguió la relevancia teórica, novedad (publicaciones predominantemente de los últimos 15 años); impacto  
académico y diversidad epistemológica.  
Análisis de Interfaces Epistemológicas  
Paraanalizarlasinterfacessetomaroncuatroejesdialógicosbásicos:1)CienciayNaturaleza,2)Tecnología  
y Cultura, 3) Naturaleza y Cultura, y, 4) Ciencia y Cultura. Para cada eje se distinguieron los siguientes puntos:  
1) Conceptos clave y patrones emergentes, 2) Tensiones y contradicciones epistemológicas, y, 3) Puntos de  
convergencia y posibilidades de integración.  
Cartografía Conceptual  
Esta es una metodología cartográfica destinada a visualizar y estudiar las sutiles interrelaciones que  
existen entre varios sistemas de conocimiento. Este mapeo se organizó en términos de tres niveles: 1) Mapeo  
de las muchas dimensiones e interconexiones de los sistemas socio-ecológicos modernos, 2) Cartografías de  
Complejidad. - Integración en descripciones territoriales y comprensión de varios tipos de conocimiento en  
cartografías participativas, y, 3) Cartografías de Controversia.  
Metodología de Investigación y Estudios de Caso  
En “Las Unidades Comunes”, los críticos buscaron examinar el desarrollo de una conciencia global. Para  
garantizar el rigor metodológico, se aplicaron los siguientes criterios: 1) Coherencia teórica: articulación lógica  
entre los diferentes marcos conceptuales utilizados, 2) Reflexividad: reconocimiento explícito de la posición  
del investigador dentro del campo de estudio, 3) Transparencia: explicación clara de los procedimientos  
y criterios de análisis, y, 4) Validación a través del diálogo interdisciplinario: contraste de perspectivas de  
diferentes disciplinas y tradiciones de pensamiento.  
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Resultados  
Logos Ecosistémico  
Configuración  
El análisis de los diálogos interdisciplinarios reveló la emergencia de un logos  
ecológicamente equilibrado caracterizado por: 1) Integración epistemológica: superación de  
dicotomías inherentes en el pensamiento moderno occidental 2) La interacción de diferentes  
seres y sistemas puede llamarse “relacionalidad ontológica” 3) Capacidad de pensar en muchos  
niveles y en muchas dimensiones al mismo tiempo — multidimensionalidad 4) Un dinamismo  
atlético (procesual): para hacer hincapié en el proceso y cambio, más que en la persona y el  
estado.  
Tabla 1  
Características del logos ecosistémico contrastadas con la racionalidad moderna occidental  
Dimensión  
Epistemológica  
Ontológica  
Metodológica  
Ética  
Racionalidad moderna occidental  
Fragmentación disciplinar  
Dualismo naturalezacultura  
Reduccionismo analítico  
Antropocentrismo  
Logos ecosistémico  
Transdisciplinariedad integradora  
Continuidad relacional  
Complejidad sistémica  
Biocentrismo pluralista  
Circularidad emergente  
Diversidad situada  
Temporal  
Linealidad progresiva  
Espacial  
Homogeneidad universal  
Nota: Elaboración propia basada en el análisis de las características epistemológicas del logos ecosistémico en contraste  
con la racionalidad moderna occidental. Fuente: Pérez-Villafuerte, R. (2025).  
Cartografías Emergentes en Ejes Dialógicos  
Eje Ciencia-Naturaleza  
El análisis del diálogo entre ciencia y naturaleza reveló los siguientes patrones emergentes: 1) superación  
de la objetivación de la naturaleza: Transición de una concepción de la naturaleza como objeto pasivo a  
su reconocimiento como sujeto con agencia y significado interno 2) Conciencia científica de la ecología:  
Desarrollo de una ciencia reflexiva que reconoce sus limitaciones pero asume responsabilidad por sus efectos  
y 3) Integración del conocimiento ecológico tradicional: Reconocimiento del valor epistemológico de los  
conocimientos indígenas y locales sobre ecosistemas.  
Figura 1  
Cartografía del Diálogo Ciencia-Naturaleza  
Nota: Elaboración propia. Cartografía conceptual de las dimensiones emergentes en el diálogo Ciencia-Naturaleza.  
Fuente: Pérez-Villafuerte, R. (2025).  
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Eje Tecnología-Cultura  
El análisis del diálogo entre tecnología y cultura mostró: 1) Superación del determinismo tecnológico:  
reconocimiento de la interacción mutua entre sistemas tecnológicos y configuraciones culturales 2) Emergencia  
del concepto de cosmotécnicas: materialización de cosmologías específicas en el desarrollo tecnológico y 3)  
Pluralismo tecnológico: identificación de múltiples trayectorias tecnológicas posibles enraizadas en diferentes  
contextos culturales.  
Tabla 2  
El contenido de diferentes contextos en los que es evidente el pluriverso técnico  
Contexto  
Enfoque tecnológico  
Características distintivas  
Modernidad  
Tecnología universal  
Estandarización, escalabilidad,  
occidental, control centralizado  
Comunidades indígenas  
Movimientos alternativos  
Enfoques emergentes  
Tecnologías apropiadas  
Tecnologías abiertas  
Ecotecnologías  
Adaptación local, bajo impacto,  
conocimientos tradicionales  
Diseño participativo,  
colaboración, accesibilidad  
Biomimetismo, circularidad,  
regeneración  
Nota: Elaboración propia basada en el análisis de diferentes manifestaciones del pluriverso técnico en contextos culturales  
diversos. Fuente: Pérez-Villafuerte, R. (2025).  
Eje Naturaleza-Cultura  
El análisis del diálogo entre naturaleza y cultura demostró: 1) Desafío a la división ontológica: crítica a la  
frontera conceptual entre naturaleza y cultura como una construcción particular de la modernidad occidental,  
2) Ser multiplicado: reconocimiento de muchas formas en que los seres humanos pueden formar relaciones  
con la naturaleza (animismo, totemismo, naturalismo, analogismo) y 3) Zonas de transición: creación de  
espacios donde las actividades humanas y los procesos ecológicos se entrelazan para crear patrones únicos.  
Figura 2  
La cartografía de ontologías relacionales bajo análisis de Descola  
Nota: Adaptado de Descola (2013). Representación esquemática de las cuatro ontologías fundamentales.  
Fuente: Pérez-Villafuerte, R. (2025).  
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Eje Ciencia-Cultura  
El análisis del diálogo entre ciencia y cultura reveló: 1) Ecología de los saberes: sentarse entre los  
hechos reconocimiento de la irreductible pluralidad del conocimiento y la concreción en la práctica 2) Diálogo  
intercultural: diseño e inicio de formas de diálogo que pueden facilitar las relaciones entre diferentes universos  
de significado y 3) Los ciudadanos por el conocimiento: oportunidad de crear conocimiento en un espacio  
donde la sabiduría experiencial y la ciencia se mezclan por igual.  
Tabla 3  
Diálogo intercultural del conocimiento.  
Proceso  
Características  
Ejemplos concretos  
Diálogo de saberes  
Intercambio horizontal entre diferentes  
formas de conocimiento  
Incorporación de conocimientos  
indígenas en la gestión  
ecosistémica  
Hibridación  
epistemológica  
Creación de nuevas formas de  
conocimiento a partir de la integración  
de diversas tradiciones  
Agroecología como integración  
de agronomía científica y  
conocimientos campesinos  
Co-laboratorio  
Espacios de experimentación  
colaborativa entre científicos y  
comunidades  
Proyectos de ciencia ciudadana  
para monitoreo ambiental  
Cartografías participativas  
Construcción colectiva de  
representaciones territoriales  
Mapeo comunitario de recursos y  
vulnerabilidades socioecológicas  
Nota: Elaboración propia basada en el análisis de procesos de traducción intercultural identificados en la investigación.  
Fuente: Pérez-Villafuerte, R. (2025).  
El Espectro de la Sostenibilidad Moderna Vislumbrado a través de la Lógica Ecosistémica  
Un examen integrado de los cuatro ejes dialógicos nos permite identificar tres áreas principales para  
el nuevo desarrollo sostenible: 1) Ethos Planetario: basado en un reconocimiento de que todas las formas de  
vida están interconectadas y son interdependientes 2) Justicia Cognitiva: reconocimiento y celebración de  
la diversidad de formas de conocimiento acerca de cómo las personas viven en el mundo y 3) Biocentrismo  
planáltico: el reconocimiento de los valores intrínsecos de la vida es uno en el modo de biocentrismo pluralista  
y es centrado en el ser humano.  
Discusión  
El logos ecosistémico como respuesta a la crisis civilizatoria  
Los resultados de esta investigación sugieren que el logos ecosistémico es una respuesta epistemológica  
coherente a la crisis civilizatoria contemporánea tal como se vislumbra en la introducción. Como señaló Morin  
(2006), “la hiperespecialización obstruye una visión de este global y esencial,” y el conocimiento fragmentado  
resultante es incapaz de capturar los desafíos actuales.  
En este contexto, el logos ecosistémico surge como una propuesta integrada que trasciende las  
dicotomías modernas y crea nuevos mapas conceptuales. La relevancia de esta propuesta epistemológica se  
ilustra quizás mejor al considerar lo que Santos llama “interconocimiento” (2009), es decir, que “el conocimiento  
que merece el nombre siempre ocurre entre personas conocedoras”. Esta perspectiva dialógica es bastante  
diferente de los modelos de comunicación monológicos que han prevalecido en la ciencia moderna y que,  
como se señaló al principio, han jugado “un papel importante en la producción de nuestra actual crisis  
socioecológica global”.  
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Implicaciones para la relación Ciencia-Naturaleza  
Los hallazgos sobre el eje ciencia-naturaleza desafían fundamentalmente la división de René Descartes  
entrepersonayactividadcomercialobligatoria,quedurantecuatrosigloshadominadoelpensamientocientífico  
occidental. Este desafío corresponde al de “objetivación de la naturaleza” planteado en la introducción y de  
cómo el naturalismo occidental no es más que una ontología entre muchas posibles ontologías (Descola 2013).  
La llegada de un enfoque en el que la naturaleza se considera un sujeto con el cual comunicarse marca  
un cambio radical en la práctica científica. Esta transformación corresponde a la “conciencia científica de la  
ecología” descrita en la introducción—según Morin (2006), no es solo un ejercicio académico autocomplaciente  
sino también la realización de que la ciencia tiene limitaciones y es responsable de nuestra existencia en la  
Tierra para las generaciones futuras. El enfoque propuesto por Berkes (2018), que integra el conocimiento  
ecológico tradicional, ofrece un ejemplo concreto de este nuevo intercambio dialógico entre ciencia y  
naturaleza. En este sentido, desde el punto de vista de la ciencia occidental, es la primera vez en la historia  
que comenzamos a comprender algunos hechos importantes sobre la dinámica de los ecosistemas.  
Tensiones y Contradicciones en la Interfaz Tecnología-Cultura  
El espíritu de indagación en la interfaz tecnología-cultura revela tremendas tensiones entre el  
pensamiento que sigue al determinismo tecnológico y el constructivismo social más extremo. Son estas  
tensiones las que indican lo que Yuk Hui (2019) denomina “cosmotécnica: El proceso de materializar cosmos  
específicos en tecnología:” un concepto que trasciende la visión unilateral de la tecnología, ya sea como una  
entidad autónoma o como un mero producto social.  
Con este enfoque dialógico que trabaja en esta perspectiva, aquí coincidimos con Bratton (2016),  
quien sostiene que están surgiendo nuevas metaestructuras en torno a las infraestructuras técnicas: “...  
metaestructuras que mezclan y recomponen a los seres humanos con los no humanos”. La emergencia de  
nuevas metaestructuras inevitablemente conduce a nuevas formas de gobernanza y control. En el resultado,  
esto plantea nuevos desafíos éticos y políticos para todos nosotros. La emergencia del concepto de “pluriverso  
técnico” (Escobar, 2018) en los resultados establece por lo tanto un nuevo horizonte para considerar la  
tecnología desde la diversidad cultural. Este concepto critica la llamada universalidad y neutralidad de las  
tecnologías tradicionales y ofrece oportunidades para el desarrollo de artefactos técnicos que se adapten  
a las necesidades y valores particulares de cada sociedad, como sugirió Lagunas Vázquez (2021) desde una  
perspectiva transdisciplinaria.  
Superando estas Divisiones Naturaleza-Cultura  
Los resultados relacionados con el eje naturaleza-cultura confirman la acusación de Descola (2013)  
contra “la gran división ontológica”: la separación entre el mundo humano y el resto de la Naturaleza. Surge  
como una idiosincrasia de la ontología naturalista occidental que está enraizada en la historia. Las ontologías  
relacionales encontradas en los resultados también proponen alternativas concretas a este abismo, como  
señaló Castro-Díaz et al. (2022), cada una de las cuales reconoce que los agentes no humanos ayudan a  
configurar el mundo. Desde esta perspectiva, la vida misma cambia el dramático Sur, dándonos un nuevo  
sentido: “la vida es solo una larga serie de conexiones en las que un evento (o suceso) está justo en algún  
lugar entre”.  
Elconceptode “territorialidades híbridasidentificadoenlosresultadosrespondedirectamentealaidea  
de Latour (2007) de “ensambles híbridos” - situaciones en las que agentes humanos y no humanos interactúan  
juntos para producir ecologías sociopolíticas complejas. Este concepto es particularmente importante en la  
era del Antropoceno, donde la influencia humana alcanza prácticamente todos los ecosistemas en la Tierra.  
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Justicia Cognitiva: la base del desarrollo sostenible  
El análisis del eje ciencia-cultura revela que la justicia cognitiva está en el centro de los proyectos  
de sostenibilidad genuina. Esta forma de justicia, presentada por Santos (2009), es una condición necesaria  
para cualquier proyecto real de justicia social; cuestiona las jerarquías de conocimiento que han colocado al  
conocimiento científico occidental en la cima y otras formas de saber y ser en el mundo.  
Pero la “ecología de los conocimientos” indicada en los resultados ofrece de hecho un marco general  
indispensable para reconsiderar la relación entre el conocimiento científico y la diversidad cultural. Esta  
perspectiva reconoce, como lo establece la introducción, que “el conocimiento que merece el nombre  
siempre ha sido interconocimiento”. Ningún sistema de conocimiento puede reducirse a otro sin pérdidas  
considerables.  
Los procesos de “traducción intercultural” surgen como herramientas esenciales para facilitar el diálogo  
entre diferentes universos de significado. Como argumentaban Castro-Díaz et al. (2022), la traducción es una  
parte integral del trabajo del biólogo y antropólogo; estos procesos adquieren particular vitalidad en campos  
donde la diversidad cultural entra en conflicto con la ecología, como en América Latina.  
Las Cartografías Emergentes como Herramientas para Reorientar el Conocimiento  
Este marco epistemológico fundamental representado por las cartografías emergentes en los resultados  
es un mecanismo para ir más allá del concepto científico de sistemas socioecológicos y proporciona una lente  
más amplia con la cual interpretar el mundo moderno. Abandonando las ideas lineales de las relaciones, estas  
cartografías representan un cambio hacia el pensamiento lógico: son reticuladas, como rizomas, o fractales y  
pueden representar múltiples niveles de organización a lo largo de caminos no lineales.  
Como señaló Castro-Diaz et al. (2022), tales representaciones visuales ilustran “puntos de control clave  
donde una pequeña intervención puede producir grandes cambios sistémicos”. La identificación de estos  
puntos críticos es crucial en contextos de crisis sistémica, donde los recursos son escasos y se requieren  
intervenciones estratégicas. Las cartografías participativas en particular ofrecen enfoques valiosos para la  
comprensión territorial integrando diversos tipos de conocimiento. Según el estudio de Arenas-Monreal et al.  
(2015) sobre la salud comunitaria, estas cartografías participativas  
Horizontes de Sostenibilidad y Éticas Planetarias  
Exponen determinantes socioambientales invisibles para el análisis técnico convencional. Mirando hacia  
el futuro de la sostenibilidad, los horizontes mencionados en estos resultados van más allá de las dimensiones  
técnicas o metodológicas y ponen a la ética como una encrucijada para el diálogo interdisciplinario. La  
propuesta de una ética del planeta basada en la realización de esta dependencia mutua fundamental responde  
a lo que Hans Jonas (1984) vio como la necesidad de nuevos principios morales frente a los poderes técnicos  
de la humanidad.  
Esta ética del planeta se fundamenta en la idea de que “el bienestar humano no está separado del  
bienestar de los sistemas ecológicos en los que florece,” como señala ArenasMonreal et al. (2015). Una  
perspectiva ecosistémica sobre la salud descarta cualquier separación artificial entre los seres humanos y los  
sistemas de vida de otros tipos.  
El horizonte normativo del biocentrismo del Valle se vuelve pluralista, en línea con la visión de Plumwood  
(2002) de rechazar tanto el antropocentrismo jerárquico como éticamente inaceptable como el igualitarismo  
biocéntrico generalizado que convierte a la naturaleza en una abstracción en lugar de respetar a las criaturas  
individuales.  
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Destacando tanto la comunalidad como la diferencia entre las diferentes formas de vida, este punto de  
vista es un campo especialmente fértil para la reflexión ética sobre cómo deben reestructurarse las relaciones  
interespecies desde un punto de mera reciprocidad y asistencia mutua.  
Limitaciones y Retos Futuros  
Aunque el logos ecológico tiene potencial transformador, también tiene claros límites y desafíos. El  
primero es la inmensa dificultad de poner estos marcos epistemológicos en acción práctica en un contexto  
institucional que sigue dominado por lógicas discursivas fragmentadas. Las estructuras académicas, políticas  
y económicas de hoy tienden a resistirse a enfoques transdisciplinarios que rompen límites establecidos.  
En segundo lugar, la transformación de estos marcos conceptuales en metodologías operativas reales  
requiere mucha experimentación y validación en diferentes entornos. Las nuevas cartografías prometidas por  
lo anterior podrían ser herramientas útiles de hecho, pero aún deben probarse en el campo como mecanismos  
para el diálogo constructivo entre diferentes formas de conocimiento. Finalmente, la propuesta de un logos  
ecosistémico se enfrenta al desafío de no convertirse en una nueva metanarrativa totalizadora. Como ha  
instado Stengers (2018), necesitamos una “ecología de prácticas” que reconozca el pluralismo único presente  
en todas las diferentes maneras de ser—sin intentar asimilar a todas en un sistema que instantáneamente  
daría lugar a tantas nuevas formas de excluir epistemológicamente su propia Creación”.  
Conclusiones  
Los diálogos interdisciplinarios entre ciencia, tecnología y naturaleza con la cultura forman los límites de  
una inteligibilidad ecosistémica radical: una forma emergente de entender y habitar en este mundo que, para  
bien o para mal, trasciende esas antiguas dicotomías de la modernidad occidental. Una nueva racionalidad  
compleja, horizontes de sostenibilidad que esperan ser construidos en medio del telón de fondo de una crisis  
civilizatoria.  
El logos ecosistémico de estos diálogos no es un sistema cerrado o una nueva metanarrativa  
abarcadora, sino un espacio de conversación abierto para formas de conocimiento y vida muy diferentes aún  
por coexistir sin traducirse mutuamente. Como propone Isabelle Stengers (2018), necesitamos una “ecología  
de prácticas” que reconozca sin jerarquizar el pluralismo inconmensurable de los modos de existencia. Las  
cartografías emergentes que hemos explorado ofrecen maneras de navegar esta complejidad; herramientas  
para visibilizar conexiones, tensiones y posibilidades en las interfaces entre varios sistemas de conocimiento.  
Estas cartografías no tratan solo de mostrar terrenos preexistentes, sino de participar en la creación continua  
de nuevas formas de pensar y actuar.  
La sostenibilidad significa construir horizontes desde el logos ecosistémico que no imagina la  
sostenibilidad como un estado final a alcanzar, sino como un proceso continuo de conversación, aprendizaje  
y transformación. Como han demostrado Barth et al. (2023), el aprendizaje transdisciplinario es un punto de  
apalancamiento para transformaciones de calidad, al proporcionar un espacio donde diferentes perspectivas  
pueden entrar en diálogo productivo entre sí.  
En un momento histórico marcado por múltiples crisis superpuestas, el logos ecosistémico nos ofrece  
no solo herramientas analíticas para comprender la complejidad, sino también recursos éticos y políticos para  
imaginar y comenzar a realizar mundos más justos y sostenibles. Como apunta Morin (2006), necesitamos una  
“ética del entendimiento” que sea tanto realista como acorde a las necesidades humanas, consciente de  
nuestra interdependencia intrínseca y de la responsabilidad compartida que todos los seres vivos en la Tierra  
tienen para su futuro. La inteligibilidad ecosistémica radical que emerge de estos diálogos interdisciplinarios  
convoca a una nueva sensibilidad. Lo que se necesita es mantener las puertas abiertas incluso frente a la  
sorpresa y la incertidumbre; recordar los límites del conocimiento humano sin fallar en nuestra búsqueda de  
comprensión Quizás aquí es donde se encuentra nuestro futuro, lo más precioso que el logos ecosistémico  
como horizontes de sostenibilidad puede ofrecer a las personas que viven en este siglo.  
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