Received:
Accepted:
Published:
2026-05-01
2026-06-15
2026-06-30
NATURA FUTURA. Arquitectura en
territorios satélites. Repensar la tradicn
desde la contemporaneidad
José Fernando Gómez
Investigador Independiente, Ecuador
Fundador / Natura Futura
naturafuturarq@gmail.com
NATURA FUTURA. Architecture in Satellite Territories.
Rethinking Tradition from a Contemporary Perspective
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NATURA FUTURA. Arquitectura en territorios satélites. Repensar la
tradición desde la contemporaneidad.
José Fernando Gómez.
Resumen | El artículo plantea, la arquitectu-
ra en territorios satélites, como una práctica
proyectual que redene la relación entre tra-
dición, territorio y contemporaneidad. Des-
de esta perspectiva, la tradición se concibe
como un conocimiento dinámico que integra
memoria, técnicas constructivas y formas de
habitar, constituyéndose en un recurso vi-
gente para responder a los desafíos actuales.
Asimismo, propone una visión de la arqui-
tectura como herramienta de transformación
territorial y social, promoviendo procesos de
diseño vinculados al contexto mediante el uso
de materiales locales, tecnologías apropiadas
y la participación activa de las comunida-
des. La sostenibilidad se presenta como una
condición inherente al territorio, sustentada
en la optimización de los recursos, la econo-
mía circular y la recuperación de los saberes
constructivos tradicionales. Finalmente, el
texto reivindica, una arquitectura capaz de
articular principios universales del proyecto
con las particularidades culturales, ambien-
tales y sociales de cada lugar, consolidando
intervenciones resilientes, contextualizadas y
orientadas al fortalecimiento de la identidad y
al desarrollo sostenible de los territorios.
Abstract | This article frames, architecture
in satellite territories, as a design practice
that redenes the relationship between tra-
dition, territory, and contemporaneity. From
this perspective, tradition is conceived as
dynamic knowledge integrating memory,
construction techniques, and ways of inhab-
iting, serving as a relevant resource for ad-
dressing current challenges. It also proposes
a vision of architecture as a tool for territo-
rial and social transformation, promoting
context-linked design processes through the
use of local materials, appropriate technol-
ogies, and active community participation.
Sustainability is presented as an inherent
condition of the territory, grounded in re-
source optimization, the circular economy,
and the recovery of traditional construction
knowledge. Finally, the text advocates for an
architecture capable of reconciling universal
design principles with the cultural, environ-
mental, and social specicities of each lo-
cation, resulting in resilient, contextualized
interventions aimed at strengthening identity
and fostering the sustainable development of
these territories.
Introducción
Creemos que la tradición ya no debe enten-
derse como un conjunto de imágenes del pa-
sado ni como un gesto nostálgico hacia lo que
fue, sino como una condición viva, vigente y
transformadora. La tradición, desde nuestra
práctica, se maniesta como una forma de
conocimiento en uso, un saber que habita en
las manos, en la memoria colectiva y en los
modos de habitar que aún sostienen a muchas
comunidades. No la concebimos como una
herencia estática, sino como una estructura de
pensamiento en constante adaptación, capaz
de dialogar con lo contemporáneo sin perder
su raíz territorial.
En ese sentido, cuando trabajamos con comu-
nidades o territorios vulnerables, entendemos
que preservar la tradición no implica replicar
lo antiguo, sino reconocer la vigencia de su
lógica constructiva, sus sistemas de relación
con el entorno y su comprensión del tiempo.
Las soluciones técnicas de nuestros antepasa-
dos no son simples vestigios, sino expresiones
de una inteligencia material y ecológica que
sigue siendo pertinente. Integrarlas con las
herramientas y tecnologías actuales no busca
un contraste, sino una continuidad evolutiva:
aprender del pasado para construir un presen-
te con autonomía y sentido de pertenencia.
Palabras clave: Ciudad
satélite, economía circular,
ruralidad, materiales locales,
técnicas tradicionales.
Keywords: Satellite cities,
circular economy, rurality,
local materials, traditional
techniques.
Figura 1: Las Tejedoras,
Chongón, Ecuador.
Nota: Fotografía de JAG
Studio (2022).
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Vol. 5 No. 10 • pp. 66-74. • Enero - Junio 2026
ISSN-e: 2953-6499
Figura 2: La Panicadora,
Pimocha, Ecuador.
Nota: Fotografía de JAG
Studio (2024).
Por eso armamos que este ejercicio no tie-
ne que ver con el folclore ni con la idealiza-
ción de lo vernáculo, sino con una forma de
resistencia frente a la homogeneización cul-
tural que impone el globalismo arquitectóni-
co. En cada territorio hay una sabiduría que
organiza su arquitectura, sus materiales y su
relación con el clima. Recuperarla y actua-
lizarla es una forma de emancipación: una
arquitectura que se nutre del conocimiento
local para proponer soluciones contemporá-
neas más humanas, más justas y más cohe-
rentes con su contexto.
No es posible abordar los grandes retos
globales —la emergencia climática, la des-
igualdad social o el agotamiento de los re-
cursos— sin cuestionar el sistema que los
origina y normaliza. Hablar de sostenibili-
dad o justicia sin reconocer las raíces estruc-
turales de la crisis es mantener una visión
supercial del problema. La arquitectura no
puede seguir siendo cómplice de un mode-
lo económico que transforma el territorio en
mercancía, que despoja a las comunidades
de su autonomía y que reduce la práctica ar-
quitectónica a un instrumento de acumula-
ción. Es necesario reposicionar la disciplina,
no como un servicio técnico para el capital,
sino como una herramienta política, cultural
y material para la transformación colectiva.
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tradición desde la contemporaneidad.
José Fernando Gómez.
Nuestro papel como arquitectos parte de lo
tangible: mejorar las condiciones materiales
de vida de los grupos históricamente margi-
nados. Pero esa acción no termina en la obra
construida; busca generar nuevas superes-
tructuras ideológicas, nuevos modos de pen-
samiento capaces de cuestionar la indiferen-
cia del sistema y organizar respuestas desde
lo común. La arquitectura, cuando se arraiga
al territorio y a sus necesidades reales, pue-
de catalizar procesos de autoorganización,
empoderamiento y soberanía comunitaria.
Puede convertir la incomodidad impuesta
por el modelo dominante en una fuerza crea-
tiva y crítica, capaz de sostener alternativas
de vida.
No podemos hablar de resiliencia sin señalar
que gran parte de nuestra vulnerabilidad pro-
viene de la lógica de producción del capital
contemporáneo. La resiliencia no es adaptar-
se a la crisis que el propio sistema provo-
ca, sino resistirla, transformarla y construir
otras maneras de habitar el mundo. Por eso,
la arquitectura debe asumir su rol político:
articular redes de conocimiento local, impul-
sar tecnologías apropiadas, revalorizar ma-
teriales disponibles y fortalecer vínculos co-
munitarios. Solo desde esa coherencia ética
y territorial la arquitectura podrá promover
un futuro verdaderamente justo, responsable
y solidario, donde el acto de construir sea
también un acto crítico...
Creemos que la arquitectura, en su esencia
más profunda, posee un conjunto de lengua-
jes universales: la escala, el ritmo, la pro-
porción, la luz, el vacío y la relación entre
materia y cuerpo. Estos elementos estructu-
ran toda obra y son comprendidos de forma
transversal por arquitectos y comunidades
en cualquier parte del mundo. Sin embargo,
lo que diferencia y da sentido a cada proyec-
to es su contextualización: la manera en que
esos lenguajes globales se reinterpretan des-
de la realidad especíca de un territorio, des-
de su clima, su cultura constructiva y su me-
moria social. Es justamente en esa tensión
entre lo común y lo particular donde surge
la potencia de un proyecto como el Centro
Productivo Las Tejedoras. La técnica es lo-
cal, el material proviene del entorno, pero la
lectura espacial y estructural dialoga con un
pensamiento arquitectónico más amplio. Esa
combinación entre una sintaxis reconocible
y un contenido enraizado es lo que permite
que la obra se comprenda y valore también
en escenarios internacionales.
Figura 3: El Candelabro,
Babahoyo, Ecuador.
Nota: Fotografía de Saul
Vera, Jhonatan Andrade y
Patricio Naranjo (2024).
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ISSN-e: 2953-6499
Figura 4: La Casa del Tiempo,
Babahoyo, Ecuador.
Nota: Fotografía de OFHA
(Oscar Fernández Mx.) (2026).
Hoy, la narrativa sobre el futuro de la arqui-
tectura parece cada vez más clara: el recono-
cimiento no proviene de la espectacularidad
formal, sino de la sensibilidad hacia el terri-
torio, del compromiso con las comunidades
y de la coherencia entre ética, técnica y es-
tética. Los premios o plataformas globales
ya no buscan únicamente innovación ma-
terial o visual, sino proyectos que articulen
conocimiento ancestral, sostenibilidad real
y justicia social. En ese sentido, la llamada
“tensión” entre lo local y lo global tiende a
disolverse: ambas dimensiones coexisten y
se complementan.
Traducir lo local al lenguaje global implica,
ante todo, una escucha atenta. Requiere una
lectura precisa del hábitat y de las tradicio-
nes, un reconocimiento de cómo las personas
habitan, construyen y signican su entorno.
Esa comprensión no surge desde la distan-
cia, sino desde la presencia: mirar con cal-
ma, permanecer el tiempo suciente, apren-
der con humildad de quienes saben construir
desde lo cotidiano. Solo así la arquitectura
logra vincular los dos aspectos de tu pre-
gunta: uno universal, que comunica su valor
espacial y técnico, y otro profundamente te-
rritorial, que conserva su raíz y dignica a
quienes le dan origen.
Al recuperar las técnicas constructivas,
los materiales y la mano de obra local, se
reduce de forma sustancial el impacto am-
biental asociado al proceso edicatorio. La
economía circular no se entiende aquí como
una estrategia externa que se aplica al pro-
yecto, sino como una consecuencia natural
de trabajar desde el territorio. Las solucio-
nes tradicionales ya contienen principios de
sostenibilidad incorporados: uso racional de
los recursos, mantenimiento de ciclos pro-
ductivos locales y reducción de transportes
o procesos industriales innecesarios. No se
trata, por tanto, de introducir un nuevo mo-
delo, sino de reconocer que muchas de las
respuestas necesarias ya existen en las prác-
ticas constructivas y sociales que las comu-
nidades han sostenido históricamente.
Esta lógica de trabajo genera benecios en
tres dimensiones complementarias. En el
plano ambiental, la utilización de materiales
locales disminuye la huella de carbono, fa-
vorece el aprovechamiento de recursos dis-
ponibles y promueve sistemas constructivos
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tradición desde la contemporaneidad.
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adaptados al clima y al entorno. En el plano
económico, la participación de la mano de
obra local dinamiza la economía de pequeña
escala, fortalece ocios en riesgo de desapa-
rición y redistribuye el valor generado por
el proyecto dentro del propio territorio. Fi-
nalmente, en el plano social, la implicación
directa de las comunidades en los procesos
productivos genera sentido de pertenencia,
refuerza la transmisión de conocimiento in-
tergeneracional y consolida estructuras de
cooperación sostenibles en el tiempo.
En conjunto, estas estrategias permiten que
la arquitectura no solo reduzca su impacto
ambiental, sino que también actúe como mo-
tor de conciencia integral.
Figura 5: El Barrio de las
Balsas, Babahoyo, Ecuador.
Nota: Fotografía de JAG
Studio (2025).
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Vol. 5 No. 10 • pp. 70-74. • Enero - Junio 2026
ISSN-e: 2953-6499
Desde esa perspectiva, la pregunta central
no es cómo lograr que la arquitectura resista
los cambios rápidos, sino cómo acompañar
los procesos lentos sin interferir en su equi-
librio. Estos ritmos, muchas veces conside-
rados “estáticos” desde la mirada urbano
capitalista, son en realidad indicadores de
estabilidad y bienestar. En contraste con los
efectos contemporáneos de la aceleración
-como el estrés, la ansiedad o la precariza-
ción del trabajo-, las comunidades con tiem-
pos prolongados muestran una sostenibili-
dad social más sólida. Su manera de habitar
y producir se basa en la continuidad, no en
la inmediatez.
Por ello, nuestros proyectos se diseñan con
una estructura durable, pero con la suciente
apertura para incorporar ajustes mínimos en
función del uso o las necesidades futuras. En
lugar de prever transformaciones abruptas,
se priorizan materiales y sistemas construc-
tivos de mantenimiento simple, reparables
con técnicas locales y fácilmente reemplaza-
bles por la propia comunidad. La arquitectu-
ra debe poder mantenerse viva en el tiempo
sin depender de grandes intervenciones, sino
de una interacción constante entre quienes la
usan y el entorno que la sostiene.
Recuperar y actualizar los saberes locales no
es un gesto de conservación, sino una deci-
sión técnica y política orientada a construir
entornos más resilientes, equitativos y cohe-
rentes con las realidades del contexto.
En contextos de transformación acelerada,
la exibilidad y adaptabilidad de los espa-
cios se convierte en una herramienta clave.
¿Cómo equilibra vuestro taller la durabili-
dad de sus construcciones con la necesidad
de adaptabilidad y usos cambiantes en el
tiempo, especialmente en comunidades con
dinámicas sociales y económicas en cons-
tante evolución?
En nuestro trabajo no concebimos a estas
comunidades como entornos de transforma-
ción acelerada. Por el contrario, operan bajo
lógicas de cambio pausado, donde las adap-
taciones se producen de manera gradual,
sensata y con una orientación colectiva. Su
ritmo responde a una economía del cuidado
y a estructuras sociales basadas en la coope-
ración más que en la competencia. Por eso,
el concepto de “adaptabilidad” en estos con-
textos no implica exibilidad ante la urgen-
cia o la obsolescencia, sino la capacidad de
ajustarse a procesos naturales de transforma-
ción que respetan los tiempos del territorio y
de la comunidad.
Figura 6: Las Tejedoras,
Chongón, Ecuador.
Nota: Fotografía de Natura
Futura (2022).
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Vol. 5 No. 10 • pp. 72-74. • Enero - Junio 2026
ISSN-e: 2953-6499
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