Received:
Accepted:
Published:
2026-05-01
2026-06-15
2026-06-30
Materialidad dialéctica y hábitat colectivo:
ANCESTRA, arquitectura en territorios
conflictivos.
Jhonatan Andrade
Investigador Independiente, Ecuador
Ancestra
ancestraarq@gmail.com
Dialectical materiality and collective habitat: ANCESTRA,
architecture in conflict territories.
29
Materialidad dialéctica y hábitat colectivo: ANCESTRA, arquitectura en
territorios en conflicto.
Jhonatan Andrade
Keywords: Durán; collective
habitat; Ecuadorian
architecture; dialectical
materiality; urban repair.
Palabras clave: Durán;
hábitat colectivo; arquitectura
ecuatoriana; materialidad
dialéctica; reparación urbana.
Resumen | El artículo analiza la práctica
de ANCESTRA desde su territorio, Du-
rán-Ecuador, uno de los territorios urba-
nos más conictivos y vulnerabilizados del
país. El objetivo es demostrar que el estudio
formula una arquitectura crítica desde la
lectura de contradicciones materiales con-
cretas: violencia territorial, fragmentación
del tejido social, precariedad en la infraes-
tructura, economías populares inestables
y décit de soportes gubernamentales que
sirvan como reparador del tejido social. La
perspectiva teórica articula debates latinoa-
mericanos sobre el desarrollo desigual de
las ciudades, producción social del espacio
y hábitat, junto con referencias de prácticas
ecuatorianas y regionales que han trabajado
desde recursos locales, organización comu-
nitaria y sistemas abiertos de proyecto. La
metodología consiste en un análisis cualita-
tivo e interpretativo de tres casos de estudio
de ANCESTRA: La Carpa, el Centro Co-
munitario Atacapi y La Colmena (proyecto
colaborativo con el estudio Babahoyense
Natura Futura). Los resultados muestran
que dicha perspectiva busca traducir con-
ictos territoriales en decisiones espaciales,
técnicas y programáticas capaces de dig-
nicar prácticas cotidianas y reconstruir
soportes de la cotidianidad. Explorando la
reparación material y social, fundada en la
materialidad dialéctica y en la necesidad
de intervenir críticamente sobre territorios
marcados por violencia y desigualdad, a
través de la arquitectura.
Abstract | is article analyzes ANCESTRAs
practice from its own territory: Durán, Ec-
uador, one of the country’s most conictive
and vulnerable urban contexts. Its objective
is to demonstrate that the studio formulates
a critical architecture not from formal ab-
straction, but from the reading of concrete
material contradictions: territorial violence,
fragmentation of the social fabric, infra-
structural precariousness, unstable popular
economies, and the lack of governmental
support systems capable of repairing collec-
tive life. e theoretical framework brings
together Latin American debates on un-
equal urbanization, the social production of
space, and habitat, alongside references to
Ecuadorian and regional practices that have
worked through local resources, community
organization, and open design systems. e
methodology consists of a qualitative and in-
terpretive analysis of three ANCESTRA case
studies: La Carpa, Atacapi Community Cen-
ter, and La Colmena, the latter developed in
collaboration with the Babahoyo-based stu-
dio Natura Futura. e results show that the
studio translates territorial conicts into spa-
tial, technical, and programmatic decisions
capable of dignifying everyday practices and
reconstructing the supports of daily life. e
article concludes that ANCESTRA develops
an architecture of material and social repair,
grounded in dialectical materiality and in
the need to intervene critically in territories
marked by violence and inequality.
Introducción
Pensar arquitectura desde Durán implica
asumir una condición histórica y territorial
especíca. Durán, próximo a la ciudad de
Guayaquil, es uno de los espacios donde las
contradicciones del urbanismo ecuatoriano
se vuelven más visibles: crecimiento des-
igual, décit infraestructural, debilitamiento
del tejido barrial, economías populares ex-
puestas y expansión de violencias asociadas
a economías criminales. InSight Crime ha
descrito a Durán como un territorio don-
de la violencia, la disputa entre estructuras
criminales y la alta exposición de civiles no
pueden separarse de vulnerabilidades socia-
les, el desarrollo del barrio y el crecimiento
urbano (InSight Crime, 2024).
En un contexto así, la arquitectura no puede
sostener una supuesta neutralidad discipli-
nar. El problema no consiste en atribuirle a la
arquitectura una capacidad total de resolver
la violencia ni los problemas sociales que la
sostienen, más bien pretende reconocer que
la violencia también se sedimenta en el espa-
cio urbano habitable: economías cotidianas
sin infraestructura digna, ausencia de luga-
res de encuentro, equipamientos insucien-
tes, viviendas aisladas y un entorno urbano
que restringe la posibilidad de cooperación
y cuidado. Allí donde el tejido social ha sido
vulnerado, el espacio construido forma parte
de la ecuación, de cara a una posible solu-
ción.
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Desde esta condición ANCESTRA ejerce su
práctica a partir de una pregunta materialis-
ta: ¿cómo puede la arquitectura intervenir en
territorios latinoamericanos donde el hábitat
colectivo ha sido debilitado por desigualdad,
abandono institucional y violencia? Es el ori-
gen de una posición crítica ante la ciudad.
Proyectar desde Durán obliga a asumir que
dignicar una feria, fortalecer un soporte
comunitario o repensar la vivienda colecti-
va son formas concretas de recomponer las
bases materiales de la vida común y no un
mero hecho construido.
El objetivo de este artículo es hacer un re-
cuento de tres obras; dos realizadas en Du-
rán y una en proceso en la Amazonía Ecua-
toriana. Donde cada una de estas, sostiene
la hipótesis de que es posible proyectar ar-
quitectura a partir de contradicciones y con-
diciones reales del territorio —violencia,
precariedad, economías populares, saberes
locales, décit de infraestructura y necesidad
de comunidad— capaces de ser traducidas
en decisiones espaciales, técnicas y progra-
máticas.
Para sostener esta hipótesis, el artículo pro-
fundiza en un marco teórico sobre produc-
ción social del espacio y hábitat en América
Latina, y analiza tres casos de estudio de AN-
CESTRA: La Carpa, como infraestructura
móvil para economías populares; el Centro
Comunitario Atacapi, como soporte comu-
nitario y territorial; y La Colmena, como ex-
ploración sobre vivienda colectiva en territo-
rios conictivos. Aunque operan en escalas
distintas, los tres proyectos permiten leer
una misma posición: la arquitectura como
herramienta de dignicación y reparación
material del tejido colectivo.
Figura 1: Prototipo de módulo
desmontable para mercado
popular, Durán, Ecuador.
Nota: Fotografía de Jhonatan
Andrade (2026).
Discusión teórica
La discusión sobre arquitectura y hábitat en
América Latina exige partir de un hecho ele-
mental: el espacio no se produce de forma
aislada, sino que depende de las relaciones
sociales e históricas que lo atraviesan. Qui-
jano (1976) mostró que la urbanización la-
tinoamericana debía entenderse en relación
con estructuras de dependencia, cambio so-
cial desigual y marginalidad persistente. Esa
lectura sigue siendo relevante porque impide
pensar la ciudad como un escenario físico
que no altera los resultados arquitectónicos.
La ciudad es una condensación de relaciones
de poder, de acceso desigual a recursos y de
formas diferenciadas de habitar.
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Materialidad dialéctica y hábitat colectivo: ANCESTRA, arquitectura en
territorios en conflicto.
Jhonatan Andrade
La pregunta es ¿Cómo atendemos estas rea-
lidades contingentes desde la arquitectura?
En décadas recientes, La CEPAL (2023) ha
rearmado que el hábitat y la vivienda de-
ben ser comprendidos como pilares del de-
sarrollo urbano sostenible y que las ciudades
de la región requieren políticas capaces de
vincular derecho a la ciudad, reducción de
desigualdad, infraestructura digna y sosteni-
bilidad. Esta mirada es útil porque desplaza
la discusión desde el objeto arquitectónico
hacia la estructura territorial que lo condi-
ciona, lo moldea y lo genera. La vivienda, la
infraestructura barrial y el espacio comuni-
tario no son piezas aisladas; forman parte de
una totalidad urbana que puede reproducir
exclusión o abrir posibilidades innitas de
reparación social.
Esa misma ampliación aparece en la Reco-
mendación sobre el Paisaje Urbano His-
tórico de UNESCO, que propone superar
una comprensión puramente formalista y
funcionalista del entorno construido para
incorporar factores sociales, culturales, eco-
nómicos, ambientales y valores comunitarios
(UNESCO, 2011). Aunque formulada desde
el campo patrimonial, esta perspectiva resul-
ta productiva para la arquitectura crítica por-
que insiste en que intervenir sobre el territo-
rio exige leer simultáneamente al ambiente
construido, prácticas sociales y estructura
histórica. No se puede entender el diseño sin
comprender las condiciones materiales que
lo limitan y perpetúan cierto tipo de modelo.
Si esta discusión se lleva al caso de Durán,
el problema se vuelve más preciso. InSi-
ght Crime (2024) ha señalado que el incre-
mento de violencia en espacio público y la
disputa entre grupos criminales no pueden
comprenderse sin atender al peso de vulne-
rabilidades estructurales. En términos arqui-
tectónicos, esto signica que la violencia no
es solo una estadística criminal: es también
una condición territorial que restringe el uso
del espacio, disuelve conanza barrial, ex-
pone economías de subsistencia y encierra a
la población en lógicas defensivas; afectan-
do directamente a su entorno construido y
las libertades de ser usados. Hay situaciones
construidas que sirven de aliciente y otras
que perpetúan las situaciones que aquejan a
las comunidades.
Frente a ello, la arquitectura crítica no puede
limitarse a la representación estética de lo so-
cial ni a la repetición de tipologías globalistas
que poco tienen que ver con nuestro terri-
torio. Debe preguntarse qué soportes mate-
riales requiere la vida colectiva en contextos
vulnerados. La idea de reparación urbana se
vuelve entonces central, e incluso urgente.
No se trata de restaurar una totalidad perdi-
da ni de asignar a la arquitectura un papel
mesiánico, sino de intervenir sobre tejidos
vulnerados mediante operaciones concretas
de dignicación, soporte y reapropiación.
Reparar, en este sentido, implica el ejercicio
de construir condiciones materiales para que
el trabajo, encuentro, cuidado y cooperación
vuelvan a tener lugar físico en el territorio
habitado.
Esta posición encuentra resonancias en parte
de la arquitectura ecuatoriana y latinoame-
ricana reciente. Natura Futura ha trabajado
una arquitectura que lee el centro urbano, el
trabajo local y la mezcla programática como
instrumentos de reactivación territorial. En
La Casa que Habita, el proyecto entiende
la arquitectura como “diversicador de cen-
tralidades urbanas” mediante vivienda pro-
ductiva y espacio educativo (Natura Futura,
2020). En el proyecto La Panicadora, el es-
tudio plantea la necesidad del fortalecimien-
to del tejido social en zonas rurales a través
del fortalecimiento de sus actividades tradi-
cionales, materiales locales y el empleo de las
técnicas reconocibles por los habitantes (José
Gómez, 2021).
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Figura 2: Centro de
Producción Comunitaria Las
Tejedoras, Chongón, Guayas,
Ecuador. Proyecto de Natura
Futura Arquitectura + Juan
Carlos Bamba.
Nota: Fotografía de
JAG Studio. Tomado de
METALOCUS (2024).
Figura 3: Espacio comunal
para la Comunidad Nativa
de Otica, Río Tambo, Perú.
Proyecto de Semillas / Marta
Maccaglia.
Nota: Fotografía de Eleazar
Cuadros. Tomado de ArchDaily
en Español (2020).
Por otro lado, AL BORDE y El Sindicato
Arquitectura han operado desde restriccio-
nes reales de costo, técnica y montaje. En su
prototipo post-terremoto para Horconcitos,
el objetivo fue competir con el costo de la so-
lución estatal, pero ofreciendo mayor adap-
tación al usuario y un sistema prefabricado
que no dependiera de maquinaria compleja
ni mano de obra altamente especializada
(Archdaily, 2021). Domus resumió esa po-
sición como una ética de “hacer más con
menos, donde la escasez se transforma en
criterio operativo que inuye directamente
en la realidad material de las comunidades
(Domus, 2019).
Por último, RAMA estudio ha insistido en
una arquitectura atenta al sitio, al traba-
jo artesanal y a la economía de medios. En
Patios House, por ejemplo, la construcción
incorpora trabajo especializado en madera,
albañilería y tierra, mostrando una corres-
pondencia entre material, ocio y territorio
(RAMA estudio, 2019). Del mismo modo,
prácticas como Semillas en Perú han trabaja-
do centros comunitarios concebidos desde la
participación, confort ambiental y uso múl-
tiple, como ocurre en el nuevo local comunal
para la comunidad nativa de Otica, levanta-
do para reemplazar una infraestructura de
hormigón que había caído en desuso por no
responder a las condiciones culturales y am-
bientales del lugar (Semillas, 2020).
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Materialidad dialéctica y hábitat colectivo: ANCESTRA, arquitectura en
territorios en conflicto.
Jhonatan Andrade
En esa misma línea, Sem Muros, en Bra-
sil, desarrolla una infraestructura educativa
sostenida en procesos participativos, bajo
impacto ambiental y formatos constructivos
teórico-prácticos. En A Sustainable School
Brazil, el proyecto se diseña con participa-
ción de estudiantes, y familiares que se or-
ganiza a partir de tres pilares: bajo impacto,
construcción pedagógica y ejecución breve,
articulando arquitectura, aprendizaje y co-
munidad (Sem Muros, 2024). Estas referen-
cias latinoamericanas permiten leer la prác-
tica de Ancestra como parte de un campo
regional que entiende a la arquitectura como
un mediador entre conicto territorial, orga-
nización social, técnica y soporte colectivo.
Su especicidad radica en que esa mediación
está anclada en un territorio como Durán,
donde el proyecto arquitectónico debe asu-
mir de forma más directa una función de re-
paración urbana.
Proyectos como los de Semillas, Sem Muros
y Natura Futura se plantea desde la pertinen-
cia ambiental, participación comunitaria y
uso múltiple, mostrando que la arquitectura
comunitaria no se legitima por representar
identidad, sino por fortalecer las condicio-
nes espaciales para la vida común (Semillas,
2020). Estas referencias buscan señalar, la
existencia de un campo arquitectónico don-
de el proyecto se piensa desde la realidad del
territorio, la comunidad, el ocio, las limita-
ciones materiales y estructura social sobre
la que se edica. ANCESTRA participa de
ese campo, pero su especicidad reside en
asumir a Durán como un territorio crítico.
Donde la arquitectura ya no se orienta sola-
mente a responder al clima, el programa o la
materialidad local, sino a reconstruir sopor-
tes de vida común en un territorio atravesa-
do por violencia y fractura urbana.
Figura 4: Vista aérea de
Durán, Ecuador.
Nota: Imagen tomada del
artículo Durán, Ecuador,
regularizando asentamientos
informales para asegurar
el Buen Vivir, publicado
por UNDRR / EIRD,
Municipalidad del Mes (julio
de 2015).
Metodología
La investigación adopta un enfoque cualita-
tivo e interpretativo. La unidad de análisis
no es el edicio entendido como objeto au-
tosuciente, sino el proyecto como conden-
sación de decisiones territoriales, espaciales,
programáticas y técnicas. Se parte de una
hipótesis: ANCESTRA formula una práctica
de reparación urbana desde Durán, y esa po-
sición se verica en proyectos que traducen
contradicciones materiales en soportes con-
cretos para la vida colectiva.
Se seleccionaron tres casos de estudio por re-
presentar escalas complementarias de inter-
vención: La Carpa, vinculada a economías
populares y a la necesidad de infraestructu-
ra móvil; el Centro Comunitario Atacapi,
como equipamiento comunitario de base te-
rritorial; y La Colmena, como exploración
sobre vivienda colectiva. La selección res-
ponde a tres criterios: claridad del conicto
material de partida, diversidad programática
y capacidad de expresar continuidades me-
todológicas dentro de la práctica del estudio.
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Figura 5: Prototipo de módulo
desmontable integrado al
mercado popular de Durán,
Ecuador. Proyecto La Carpa.
Nota: Fotografía de Jhonatan
Andrade (2026).
El análisis de cada caso se organiza a partir
de cinco variables:
1. Contradicción material inicial;
2. Relación entre programa y tejido social;
3. Sistema espacial y constructivo.;
4. Articulación con prácticas y recursos locales;
5. Capacidad de producir dignicación, uso
común y soporte colectivo.
Resultados
Durán como laboratorio de exploración
frente a territorios conictivos
Pensar desde Durán implica asumir que la
arquitectura se formula desde una ciudad
donde la violencia ha restringido el uso del
espacio público, ha debilitado el tejido ba-
rrial y ha afectado la posibilidad misma de
lo común. En esa condición, el proyecto ar-
quitectónico ya no puede limitarse a resolver
programa y forma; debe responder a la pre-
gunta por cómo reconstruir soportes para la
vida cotidiana.
Desde esa base, su campo de acción se enfo-
ca en producir condiciones de dignicación
allí donde el deterioro del espacio y la pre-
cariedad material han profundizado su vul-
nerabilidad. Se busca convertir problemas
aparentemente menores —una cubierta para
el trabajo popular, un espacio comunal, una
estructura de vivienda compartida— en ope-
raciones capaces de restituir uso, reunión,
organización y permanencia.
La Carpa: dignicar la economía
popular
La Carpa parte de una contradicción urbana
concreta: la economía popular es estructural
para la reproducción cotidiana de la ciudad,
pero sus condiciones espaciales suelen ser
precarias. En contextos como Durán, donde
amplios sectores dependen de comercio in-
formal, ferias y formas itinerantes de inter-
cambio, la ausencia de infraestructura digna
constituye una forma de exclusión material.
Trabajar sin sombra, sin protección climática
y sin un orden espacial mínimo afecta aspec-
tos como el ingreso, permanencia, visibili-
dad y seguridad.
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Materialidad dialéctica y hábitat colectivo: ANCESTRA, arquitectura en
territorios en conflicto.
Jhonatan Andrade
La Carpa responde con una infraestructura
ligera, desmontable y replicable. Su relevan-
cia no radica solo en la movilidad, sino en
el hecho de que reconoce que ciertas eco-
nomías requieren soporte sin perder exi-
bilidad territorial. La arquitectura acompa-
ña estas necesidades mediante un sistema
adaptable. Ese desplazamiento es central. El
proyecto deja de pensar en el edicio como
forma cerrada y se concentra en la infraes-
tructura como condición de dignicación.
Figura 6: Vista frontal del
módulo desmontable para
mercado popular. Proyecto La
Carpa, Durán, Ecuador.
Nota: Ilustración de Espacio
Mem (2026).
Figura 7: Plano de ubicación
del módulo desmontable para
mercado popular. Proyecto La
Carpa, Durán, Ecuador.
Nota: Ilustración de Espacio
Mem (2026).
En las economías populares, vender también
es conversar, cocinar, esperar, protegerse
del sol o de la lluvia y activar conanza. Por
ello, el proyecto funciona como mediación
entre trabajo cotidiano y vida colectiva. En
un territorio vulnerabilizado por violencia y
abandono, esa mediación adquiere un valor
adicional: dignicar la economía popular
también es una forma de sanar un espacio
en deterioro.
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Figura 8: Módulo desmontable
para mercado popular durante
su uso cotidiano, Durán,
Ecuador.
Nota: Fotografía de Jhonatan
Andrade (2026).
Figura 9: Render
arquitectónico de equipamiento
comunitario en contexto rural.
Nota: Render de María
Fernanda Ayala (2025)
El Centro Comunitario Atacapi diseñado
en cooperación con el estudio quiteño A la
Par Studio, opera en otra geografía, pero
prolonga la misma lógica de fondo. Si en
Durán la violencia erosiona el tejido social,
en otros territorios latinoamericanos la insu-
ciencia de infraestructura pública limita la
capacidad de organización comunitaria. Ata-
capi responde a esa condición mediante un
equipamiento concebido como plataforma
abierta de reunión, aprendizaje, circulación
y trabajo colectivo de sabidurías ancestrales.
Centro Comunitario Atacapi: so-
porte de organización y autonomía
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Materialidad dialéctica y hábitat colectivo: ANCESTRA, arquitectura en
territorios en conflicto.
Jhonatan Andrade
Figura 10: Maqueta
arquitectónica de equipamiento
comunitario con estructura
modular de madera.
Nota: Maqueta de Espacio
Mem (2025).
Figura 11: Maqueta
arquitectónica de
equipamiento comunitario con
estructura modular de madera.
Vista interior del sistema
estructural.
Nota: Maqueta de Espacio
Mem (2025).
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Figura 12: Render interior
de equipamiento comunitario
con estructura de madera y
cubierta vegetal.
Nota: Render de María
Fernanda Ayala (2025).
La Colmena: vivienda colectiva
contra el aislamiento
Su organización modular y exible parte del
reconocimiento de que la comunidad ya dis-
pone de prácticas, ritmos y saberes. La tarea
arquitectónica consiste en ampliar su capaci-
dad de uso. En ese sentido, el proyecto no re-
emplaza una vida comunitaria supuestamen-
te ausente, sino que fortalece una estructura
social preexistente mediante soporte físico.
La arquitectura funciona aquí como media-
ción entre soberanía local y capacidad de uso
colectivo.
El uso de recursos y saberes del territorio
refuerza este enfoque. La técnica es aplicada
como parte de una política de pertinencia,
mantenimiento y apropiación. El edicio
no se centra tan solo en la solución espacial
y programática, sino en la exploración de
opciones para el fortalecimiento de saberes
y actividades ancestrales en la Amazonía
ecuatoriana. Donde el espacio de encuentro,
aprendizaje y producción activan positiva-
mente el sentido de pertenencia y dignidad
de la comunidad.
Figura 13: Interior de vivienda
con estructura metálica,
bloques de hormigón y patio
de luz.
Nota: Fotografía de Jhonatan
Andrade (2025).
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Materialidad dialéctica y hábitat colectivo: ANCESTRA, arquitectura en
territorios en conflicto.
Jhonatan Andrade
Figura 14: Sección
longitudinal de vivienda
productiva con patios, terrazas
y espacios comunitarios.
Nota: Ilustración de Espacio
Mem (2025).
La Colmena desplaza la discusión hacia el
hábitat doméstico. En ciudades fragmenta-
das por desigualdad y violencia, la vivienda
aislada no siempre protege; muchas veces
intensica la sensación de encierro y debili-
tamiento de las redes cotidianas. Por eso, el
problema habitacional no puede reducirse al
número de unidades. También debe pensar-
se como organización material de la convi-
vencia y la interacción entre la comunidad.
La Colmena propone una lectura de la vi-
vienda desde la lógica del soporte colectivo.
La modulación, la agregación y la articula-
ción entre unidad doméstica, espacios comu-
nes y patios internos permiten entender la
casa como parte de una estructura de proxi-
midad, apoyo mutuo y vida compartida. En
este caso, la reparación ya no es sólo urbana
o comunitaria; es también habitacional que
se extiende desde la vivienda hasta la calle.
Figura 15: Interior de obra
con bloques de hormigón,
estructura metálica y patio de
luz.
Nota: Fotografía de Jhonatan
Andrade (2026).
El proyecto vuelve visible una cuestión cen-
tral para contextos como Durán: cómo re-
construir tejido social desde la escala de la
vivienda. La arquitectura se vuelve aquí una
herramienta contra el aislamiento, no me-
diante discursos abstractos sobre comuni-
dad, sino mediante decisiones materiales que
organizan cercanía, intercambio y soporte
mutuo entre la vivienda y la ciudad.
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Continuidades entre los casos
La lectura comparada de los tres proyectos
permite identicar cuatro constantes. La
primera es partir siempre de una contradic-
ción material concreta, no de una tipología
abstracta. Condiciones tales como economía
popular sin infraestructura digna, organi-
zación comunitaria sin soporte suciente o
vivienda aislada frente a la necesidad de vida
común.
La segunda es la preferencia por sistemas
abiertos y adaptables. Los proyectos no de-
penden de formas cerradas ni de programas
estáticos. Esta condición responde a territo-
rios donde los usos cambian, crecen o deben
ser apropiados colectivamente a través del
tiempo. Un entendimiento que le devuelve la
soberanía de uso a los usuarios, teniendo en
cuenta los problemas locales como punto de
partida.
La tercera es la centralidad de las prácticas
locales. Lo local es un campo de recursos, o-
cios, tiempos y saberes. En este punto, cada
proyecto dialoga con una línea ecuatoriana
y latinoamericana que ha revalorizado ma-
teriales, mano de obra y organización terri-
torial como parte constitutiva del proyecto.
La cuarta es que todos los proyectos funcio-
nan como soportes de reparación. No en un
Figura 16: Detalle de muro
de bloques de hormigón con
incidencia de luz natural.
Nota: Fotografía de Jhonatan
Andrade (2026).
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Materialidad dialéctica y hábitat colectivo: ANCESTRA, arquitectura en
territorios en conflicto.
Jhonatan Andrade
sentido moral ni metafórico, sino como re-
construcción material de condiciones para
trabajar, reunirse, aprender y habitar con
mayor dignidad. Allí reside el núcleo de la
práctica y de cada proyecto.
Conclusiones
El argumento central del artículo puede sin-
tetizarse así: sin el entendimiento de la base
material e histórica del contexto no se puede
entender el resultado arquitectónico. La con-
dición de Durán como uno de los territorios
urbanos más conictivos y vulnerabilizados
del Ecuador no es una circunstancia secun-
daria, sino el fundamento material y político
de su práctica. Durán obliga a repensar la ar-
quitectura desde la pregunta por la dignidad
y por la reconstrucción de tejidos dañados
por la desigualdad, el abandono y la violen-
cia.
En ese marco, la noción de materialidad
dialéctica permite nombrar con precisión
la posición del estudio. Proyectar desde la
materialidad dialéctica signica partir de
tensiones reales del territorio y traducirlas
en decisiones vericables de programa, es-
tructura, técnica y uso. La arquitectura deja
de ser un objeto autosuciente para conver-
tirse en mediación entre conicto histórico,
recursos disponibles, organización social y
soporte comunitario.
Los tres casos analizados conrman esta hi-
pótesis. La Carpa dignica economías po-
pulares y devuelve soporte a prácticas coti-
dianas precarizadas. El Centro comunitario
en Atacapi fortalece infraestructura comu-
nitaria y autonomía territorial. La Colmena
reabre la discusión sobre vivienda desde el
soporte colectivo y la reconstrucción de rela-
ciones de convivencia. En todos los casos, la
arquitectura opera como reparador material
de la vida común.
Frente a territorios atravesados por violencia
y desigualdad, el estudio demuestra que la
arquitectura sigue siendo pertinente cuan-
do abandona la lógica del objeto aislado y
se compromete con la reconstrucción de so-
portes para la vida colectiva. No se trata de
subjetivizar la precariedad ni de exagerar el
alcance disciplinar. Se trata de asumir que,
allí donde el tejido urbano ha sido vulne-
rado, dignicar el espacio también es una
forma concreta de reparación a través de la
arquitectura.
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Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
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Vol. 5 No. 10 • pp. 44-44. • Enero - Junio 2026
ISSN-e: 2953-6499