Introducción
Es extensamente conocido que la adultez emergente es considerada como un periodo de transición de la adolescencia a la adultez, a pesar de eso también se presentan otros cambios en diversas áreas o esferas como de la educativa a la laboral, acompañada de muchas necesidades. El tener un empleo es una necesidad fundamental para la mayoría de las personas, ya sea para sustentar sus estudios, ayudar a su familia, adquirir bienes esenciales o alcanzar sus objetivos personales. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando se carece de esta fuente de beneficios vitales? El desempleo, más que un simple fenómeno económico, es una condición que afecta profundamente el bienestar psicológico y emocional de quienes lo padecen.
La falta de empleo puede generar una serie de problemas psicológicos, como depresión y estrés, además de exponer a las personas a situaciones de acoso. Esto se debe a que el trabajo no solo proporciona ingresos, sino que también contribuye a la satisfacción personal y social. Por consiguiente, la ausencia de un trabajo remunerado puede impactar negativamente en la construcción de la identidad personal y el estatus social, así como en el bienestar mental de una persona. (Lorenzini y Giugni, 2011).
Por todo lo anterior, el desempleo, al ser una problemática compleja y multidimensional, ha atraído la atención de diversas disciplinas académicas. Aunque tradicionalmente se ha considerado un fenómeno de naturaleza económica, limitándose a los análisis de mercado laboral, la fluctuación de tasas de empleo y las políticas económicas, esta perspectiva resulta insuficiente para abarcar todas las dimensiones del desempleo. La economía se centra en aspectos cuantitativos y estructurales, como la oferta y la demanda de trabajo, los ciclos económicos y las políticas públicas. Sin embargo, la experiencia del desempleo va más allá de las cifras y estadísticas, afectando profundamente el bienestar psicológico y social de las personas. En este contexto, la Psicología ofrece un enfoque complementario, proporcionando herramientas para comprender las implicaciones personales del desempleo, como el impacto en la autoestima, la identidad, la salud mental y la adaptación a nuevas circunstancias laborales o a la falta de ellas. Los estudios psicológicos analizan cómo la pérdida del empleo puede generar estrés, ansiedad, depresión y otros trastornos, y cómo las personas desarrollan mecanismos de afrontamiento para superar estos desafíos. Esta aproximación integral permite abordar el desempleo desde una perspectiva más humana, considerando no solo los aspectos económicos, sino también las repercusiones emocionales y sociales que afectan la vida de los individuos.
El desempleo es un desequilibrio en el mercado laboral que implica aspectos psicológicos significativos, que abarcan desde la preocupación y la ansiedad antes de quedar desempleado, pasando por el impacto emocional y la incertidumbre durante la pérdida (Arévalo, 2012). Debido a esto, se denota que no solo afecta la estabilidad económica, también tiene un impacto significativo en la salud mental de las personas. Estudios como el de (Tomás et al., 2017) han señalado que la pérdida de empleo puede desencadenar una serie de consecuencias psicológicas adversas, como la disminución de la confianza en sí mismos, un aumento en los niveles de depresión o sentimientos de tristeza, y la reducción de los recursos psicosociales disponibles para afrontar el estrés. Este estrés se relaciona con una serie de efectos negativos tanto físicos como mentales, y asimismo puede afectar la percepción que una persona tiene de sí misma y su identidad personal (Brown et al, 2003).
Tanto hombres como mujeres experimentan ansiedad relacionada con el desempleo, aunque la intensidad y las manifestaciones de esta ansiedad pueden variar en función de varios factores personales y contextuales. Esta afección se ve influenciada por la edad, ya que las personas más jóvenes a menudo enfrentan mayores niveles de incertidumbre y presión al tratar de establecerse profesionalmente. En el caso de estudiantes y recién graduados, el desempleo puede ser especialmente angustiante, dado que están en la fase inicial de su carrera y tienen expectativas laborales que no siempre se cumplen de inmediato. La ansiedad también está vinculada al año académico en el que se encuentren, pues aquellos más cercanos a la finalización de sus estudios suelen sentir una presión mayor para encontrar empleo. Además, las expectativas laborales juegan un papel crucial: quienes tienen aspiraciones altas o específicas pueden experimentar una mayor ansiedad si no logran alcanzar sus metas profesionales. La experiencia previa de trabajo es otro factor determinante; aquellos con poca o ninguna experiencia laboral pueden sentirse más vulnerables y menos preparados para enfrentar el desempleo.
Actualmente las prioridades personales, como el deseo de alcanzar un estatus social respetable y el anhelo de ser útiles para la sociedad, influyen directamente en los niveles de ansiedad. La necesidad de cumplir con estas aspiraciones y de encontrar un propósito en el trabajo puede aumentar el estrés cuando el empleo no está disponible. Las motivaciones y esperanzas individuales, por tanto, tienen un impacto significativo en el bienestar emocional de las personas desempleadas. Para los jóvenes, esta preocupación es aún más pronunciada, ya que están en un periodo de transición y adaptación, aprendiendo a desenvolverse en el mundo laboral y esforzándose por encontrar su lugar en la sociedad. Esta etapa crucial de su desarrollo profesional y personal puede hacerlos especialmente susceptibles a la ansiedad y al estrés relacionados con el desempleo. En general, el desempleo tiene un impacto significativo en la salud mental, exacerbando la vulnerabilidad emocional en los jóvenes que se encuentran en la búsqueda de su identidad y su estabilidad profesional. Esta situación demanda una atención particular, dado que su bienestar emocional durante estos años formativos puede tener consecuencias a largo plazo para su vida y su carrera.
Enfocar la atención en el desempleo juvenil, específicamente entre estudiantes, es crucial debido a los desafíos que enfrentan y que los hacen particularmente vulnerables. Los niveles de ansiedad por desempleo entre los jóvenes están influenciados por una variedad de factores (Mohammed y Devecioğlu, 2018). El empleo no solo les proporciona los medios económicos necesarios para continuar con sus estudios, sino que también les ayuda a desarrollar habilidades profesionales, adquirir experiencia laboral y establecer una red de contactos importantes para su futuro; además, para muchos jóvenes, el trabajo representa un paso esencial hacia la independencia financiera y la construcción de su identidad profesional (Kitiashvili y Sumbadze, 2019). La falta de empleo puede obstaculizar el logro de estos objetivos, aumentando su ansiedad y afectando negativamente su bienestar emocional. Por estas razones, es fundamental abordar el desempleo juvenil con medidas específicas que consideren sus necesidades y circunstancias particulares.
La investigación científica ha evidenciado que el desempleo en los jóvenes está estrechamente relacionado con un deterioro en su salud mental, como se ilustra en un estudio meta-analítico (McKee-Ryan et al., 2005). Estos resultados destacan un impacto negativo generalizado del desempleo en el bienestar psicológico de este grupo demográfico. Por tanto, subraya la necesidad imperante de abordar este problema desde una perspectiva integral en el ámbito de la investigación y la intervención, buscando soluciones efectivas que mitiguen los efectos nocivos del desempleo en la salud mental de los jóvenes.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos INEC (2024) en Ecuador hasta enero del 2024 la tasa de desempleo en jóvenes fue de 9,0%. De los cuales un alto porcentaje se encuentra cursando alguna carrera universitaria que demanda gastos personales diarios que incluyen alimentación, transporte, entre otros que sin un empleo estable son muy difíciles de solventar. Por esta razón, el presente estudio busca conocer el impacto del desempleo en la salud mental de los jóvenes universitarios desempleados, centrándose en la manifestación emocional del estrés y la depresión como consecuencias directas.
La presente investigación se presenta como un aporte significativo para el ámbito de la investigación en Ecuador, particularmente en el campo de la salud mental, al explorar una temática que hasta el momento ha sido poco abordada en el país. Esta carencia de estudios resalta la importancia de investigaciones que prioricen la identificación de dicha asociación, considerando la necesidad de dirigir acciones hacia aquellos grupos vulnerables de la población, para la detección temprana y el tratamiento oportuno de los problemas de salud mental.
El propósito de este estudio es examinar la posible relación entre el desempleo y afecciones negativas en la salud mental en Ecuador durante el año 2024. Se busca poner a prueba la hipótesis que sugiere que, en situaciones de desempleo, las personas tienen una mayor probabilidad de experimentar síntomas de depresión ansiedad o estrés. Este análisis resulta crucial para comprender cómo el desempleo impacta en la salud mental de los jóvenes estudiantes universitarios y para diseñar intervenciones efectivas que aborden esta problemática de manera adecuada.
Metodología
Participantes
Para llevar a cabo este estudio, se seleccionó una muestra aleatoria de 100 estudiantes universitarios, comprendiendo tanto hombres como mujeres, con edades que oscilan entre los 18 y 24 años. Los participantes elegidos debían cumplir con ciertos criterios de inclusión: ser universitarios desempleados y haber tenido previamente experiencia laboral. El diseño del estudio es de naturaleza empírica, lo que implica la recolección de datos basados en observaciones y experiencias directas.
Se optó por una estrategia exploratoria, ya que el objetivo principal es investigar y entender aspectos específicos del comportamiento y las circunstancias de este grupo demográfico sin formular hipótesis de antemano.
Por último, se utilizó un método cuantitativo para el análisis de los datos, lo que permite medir y analizar variables numéricas con precisión, facilitando la identificación de patrones y tendencias significativas. Este enfoque integral garantiza que los hallazgos del estudio sean sólidos y puedan contribuir de manera efectiva al entendimiento de la dinámica laboral y académica de los jóvenes universitarios desempleados con experiencia laboral previa.
Instrumento de recolección de datos
Depression Anxiety Stress Scale
The Depression Anxiety Stress Scale (DASS-21) es un instrumento realmente útil en la evaluación del estado de la salud mental, desarrollado por Lovibond Peter y Lovibond S. (1995). Este cuestionario de autorreporte consta de 21 ítems que miden la Ansiedad, depresión y estrés. Inicialmente se tenía cubierto los síntomas de la depresión y ansiedad, posteriormente emergió la sub-escala de la tensión o estrés, esto debido a que el modelo trifactorial comparte una cualidad generalizada en la negatividad emocional, anhedonia y hiperexcitación.
El modelo trifactorial del DASS-21 se encuentran caracterizadas, en la subescala de depresión es por: autodesprecio, bajo afecto positivo, devaluación de la vida y desesperanza. La sub-escala de ansiedad por: Hyperarousal (hiperexcitación) y conciencia subjetiva del afecto ansioso. La sub-escala de estrés se caracteriza por: tensión, impaciencia, difícil en la relajación, irritabilidad y agitación.
Resulta importante mencionar que a pesar de que la función principal del DASS es evaluar la severidad de los síntomas mencionados, este no está diseñado como un instrumento de diagnóstico de ansiedad o depresión. El DASS no cubre un número de síntomas típicos de la depresión por lo que necesitan ser evaluados de forma independiente.
El empleo del DASS-21 en el estudio que se debe realizar resulta conveniente, ya que este instrumento apoyará una investigación más amplia sobre el impacto psicológico del desempleo, contribuyendo así a una comprensión más íntegra de cómo afecta a la salud mental.
Su puntuación se determina a través de las elecciones para los 21 ítems, cada ítem es evaluado según una escala de cuatro puntos de 0 a 3. Si un evaluado hizo elecciones múltiples para un solo ítem, se usa la alternativa con el valor más alto. La puntuación total máxima es de 63 puntos.
Tabla 1
Escala de severidad DASS-21
| Depresión | Ansiedad | Estrés | |
|---|---|---|---|
| Normal | 0-4 | 0-3 | 0-7 |
| Leve | 5-6 | 4-5 | 8-9 |
| Moderado | 7-10 | 6-7 | 10-12 |
| Severo | 11-13 | 8-9 | 13-16 |
| Muy severo | 14+ | 10+ | 17+ |
Nota: Puntuaciones de corte para DASS-21, tomadas de Lovibond y Lovibond (1995).
Cuestionario de experiencia de desempleo
Otra de las pruebas empleadas es el denominada “cuestionario de experiencia de desempleo”, es un cuestionario de siete ítems creado por nuestros integrantes, este se centra en medir la percepción sobre efectos del desempleo, dirigidos especialmente para estudiantes universitarios desempleados. Se mide mediante una escala de Likert de 5 puntos, teniendo como puntaje máximo 35 y mínimo 7.
Procedimiento
Una vez establecidas e identificadas las características sociodemográficas de la población objetivo, constituida por la Universidad de Guayaquil, se procedió a seleccionar la muestra representativa para el estudio. Para ello, se inició la búsqueda presencial de contactos que pudieran facilitar la recolección de datos, entre los cuales se destacan estudiantes y docentes. Se seleccionaron las facultades de Ciencias Administrativas, Ciencias Psicológicas y Ciencias Químicas de la Universidad de Guayaquil.
Con el fin de obtener información detallada, se diseñó un cuestionario adicional al autorreporte en el que se solicitaba información como edad, sexo, preparación académica, lugar de residencia y estado civil. Posteriormente, se procedió a la recolección de datos.
La recolección de datos se llevará a cabo a través de la plataforma Google Forms, herramienta que permite una recopilación de datos rápida y sencilla gracias a su interfaz. Su utilización facilita significativamente la distribución de los autorreportes de manera digital, ofreciendo una síntesis eficiente de los datos recolectados.
El autorreporte se distribuirá en forma de invitación mediante el correo institucional de los estudiantes, asegurando así una distribución autorizada y profesional. El uso del correo institucional garantiza que la fuente del instrumento (Google Forms) sea confiable y, sobre todo, reconocida, ya que proviene desde dentro de la institución educativa. Este método también incrementa el alcance del estudio, mejorando la representatividad de la muestra sobre la población seleccionada.
Resultados
A través de la aplicación de un Cuestionario de Experiencia de Desempleo en conjunto con la prueba DASS 21, se han recogido datos que permiten explorar las variables de depresión, ansiedad, estrés y la experiencia global del desempleo. Los resultados obtenidos se presentan mediante estadísticas descriptivas e inferenciales que proporcionan una visión integral de la distribución y variabilidad de estas dimensiones en la muestra estudiada.
Las tablas 2, 3, 4 y 5 que se presentan a continuación detallan los estadísticos descriptivos de cada dimensión, destacando la media, desviación típica, y valores extremos (mínimos y máximos). Estos datos permiten comprender mejor cómo los jóvenes perciben y manejan su situación de desempleo, así como el impacto psicológico que esta situación tiene sobre ellos. En general, se presentan las diferencias en las experiencias de desempleo y salud mental según la duración del desempleo, proporcionando una perspectiva detallada de cómo el tiempo sin empleo puede influir en el bienestar emocional de los jóvenes.
Tabla 2
Estadísticos Descriptivos del Cuestionario de Experiencia de Desempleo y las dimensiones de depresión, ansiedad y estrés
| Variables | Válido | Media | Desviación típica | Mínimo | Máximo |
|---|---|---|---|---|---|
| Cuestionario de Experiencia Laboral | 115 | 19.370 | 6.724 | 0 | 35 |
| Depresión | 115 | 11.284 | 6.382 | 0 | 21 |
| Ansiedad | 115 | 9.914 | 6.347 | 0 | 21 |
| Estrés | 115 | 11.333 | 5.975 | 0 | 21 |
Nota: Los datos presentados en la tabla incluyen la media, desviación típica, máximo y tamaño de la muestra para las respuestas al Cuestionario de Experiencia de Desempleo y la prueba DASS 21 evaluadas en jóvenes desempleados. Estos estadísticos descriptivos proporcionan una visión general de la distribución de las experiencias de desempleo en la muestra estudiada.
La tabla 2 refleja que el cuestionario de experiencia de desempleo indica una media de 19.370, indicando que, en promedio, los jóvenes desempleados perciben una experiencia moderadamente negativa relacionada con su situación laboral. El valor máximo de 35.000 muestra que hay casos en los que los jóvenes experimentan la situación de desempleo de manera extremadamente negativa, probablemente debido a factores como la falta de apoyo social, problemas económicos o expectativas no cumplidas.
Así también, los análisis descriptivos revelan que, para la dimensión de depresión, la media observada fue de 11.284 con una desviación típica de 6.382. Los valores en la escala variaron de 0 a 21. Así, con las respuestas al cuestionario aplicado previo a la prueba DASS 21 indican que la incertidumbre laboral y la falta de empleo pueden generar sentimientos de desesperanza y tristeza, contribuyendo a los niveles de depresión. El coeficiente de variación, calculado como la relación entre la desviación típica y la media, proporciona una medida de la dispersión relativa de estos datos.
En el caso de la ansiedad, se reportó una media de 9.914 y una desviación típica de 6.347, con un rango de valores que también abarca desde 0 hasta 21. El cuestionario sugiere que la preocupación por el desempleo afecta negativamente la concentración y el rendimiento académico, manifestándose en altos niveles de ansiedad. El coeficiente de variación para la ansiedad refleja la variabilidad relativa de esta dimensión, calculado de manera similar al de depresión.
Para la dimensión de estrés, la media fue de 11.333 con una desviación típica de 5.975. Los valores observados se situaron entre 0 y 21, así el cuestionario indica que el desempleo genera un aumento considerable del estrés, que a su vez afecta el rendimiento académico de los participantes. Por su parte el coeficiente de variación se derivó siguiendo el mismo método utilizado para las otras dimensiones, lo que refleja que existe una gran variabilidad en los niveles de estrés reportados, sugiriendo que algunos participantes experimentan niveles de estrés extremadamente altos, mientras que otros reportan niveles más bajos.
Estos estadísticos descriptivos proporcionan una visión integral de la distribución y variabilidad de las dimensiones de depresión, ansiedad y estrés en la muestra estudiada. La considerable dispersión en los valores sugiere una heterogeneidad significativa en las experiencias de los participantes respecto a estas dimensiones de salud mental.
Tabla 3
Estadísticos descriptivos de ansiedad respecto al tiempo de desempleo en los jóvenes
| Ansiedad | |||||
| 3-6 meses | 1 año | 2 años | 2 años o más | ||
| Válido | 12 | 16 | 17 | 32 | |
| Media | 9.75 | 9.063 | 13.059 | 9.219 | |
| Desviación típica | 5.048 | 7.252 | 7.25 | 5.399 | |
| Mínimo | 4 | 0 | 0 | 1 | |
| Máximo | 19 | 21 | 21 | 21 | |
| Estrés | |||||
| Válido | 12 | 16 | 17 | 32 | |
| Media | 11.333 | 10.063 | 13.765 | 11.188 | |
| Desviación típica | 3.339 | 6.846 | 7.285 | 5.012 | |
| Mínimo | 7 | 0 | 0 | 1 | |
| Máximo | 17 | 21 | 21 | 21 | |
| Depresión | |||||
| Válido | 12 | 16 | 17 | 32 | |
| Media | 12.083 | 9.5 | 14.647 | 10.469 | |
| Desviación típica | 5.213 | 7.202 | 6.224 | 5.814 | |
| Mínimo | 3 | 1 | 1 | 0 | |
| Máximo | 21 | 21 | 21 | 21 |
Nota: Los datos presentados en la tabla incluyen la media, desviación típica, mínimo, máximo y tamaño de la muestra para los niveles de ansiedad, estrés y depresión respecto al tiempo de desempleo en los jóvenes. Estos estadísticos descriptivos proporcionan una visión general de cómo varían los niveles de ansiedad en función de la duración del desempleo.
La Tabla 3 muestra que los niveles de ansiedad aumentan con el tiempo de desempleo hasta los dos años, con una media de 13.059, sugiriendo que un período prolongado sin empleo puede exacerbar la ansiedad debido a la incertidumbre sobre el futuro, la pérdida de habilidades, o el estigma social. Sin embargo, en el grupo de "2 años o más", la media baja a 9.219. La alta desviación típica, especialmente en los grupos de "1 año" y "2 años", indica que hay una variabilidad considerable en cómo los jóvenes experimentan la ansiedad.
En la Tabla 4 se observa que el estrés muestra una tendencia similar a la ansiedad, con un aumento notable en la media de estrés en el grupo de "2 años" (13.765). Esto sugiere que, además de la ansiedad, el estrés asociado con el desempleo también se intensifica con el tiempo, probablemente debido a la acumulación de preocupaciones financieras y el impacto prolongado en la autoestima. La reducción de la media en el grupo de "2 años o más" a 11.188, aunque sigue siendo alta, puede reflejar una cierta adaptación o desarrollo de estrategias de manejo del estrés, o incluso un agotamiento emocional que disminuye la capacidad de respuesta al estrés.
De igual manera, la Tabla 5 refleja que la depresión sigue un patrón similar, con un aumento en la media a 14.647 en el grupo de "2 años", lo cual es indicativo de un riesgo significativo de problemas depresivos con el desempleo prolongado. Este aumento podría deberse a una acumulación de sentimientos de desesperanza y pérdida de propósito. La reducción en la media del grupo de "2 años o más" a 10.469 podría, nuevamente, reflejar un fenómeno de adaptación, resignación de síntomas debido a un desgaste emocional. La alta desviación típica en todos los grupos resalta que los niveles de depresión varían considerablemente entre los individuos.
Se aplicó el coeficiente de correlación de Pearson con el fin de explorar una posible relación entre la experiencia de desempleo y las dimensiones de depresión, ansiedad y estrés. Los resultados muestran relaciones estadísticamente significativas y positivas entre las variables evaluadas. La correlación entre la experiencia de desempleo y la dimensión de depresión es de (r = 0.334, p < .01). La correlación entre la experiencia de desempleo y la dimensión de ansiedad es de (r = 0.369, p < .001). La correlación entre la experiencia de desempleo y la dimensión de estrés es de (r = 0.352, p < .01). En la Tabla 6 se pueden observar los resultados detalladamente.
| Variable | Cuestionario Experiencia de desempleo |
|---|---|
| Cuestionario Experiencia de desempleo | — |
| DASS – Depresión | 0.334** |
| DASS – Ansiedad | 0.369*** |
| DASS – Estrés | 0.352** |
|
Nota. Los datos presentados muestran los coeficientes de correlación de Pearson entre la experiencia
de desempleo y las dimensiones de depresión, ansiedad y estrés, con significación estadística en los niveles indicados. * p < .05, ** p < .01, *** p < .001 |
|
En concreto, se encontró una correlación moderada entre la experiencia negativa del desempleo y los niveles de depresión (r = 0.334, p < .01), lo que sugiere que una percepción más negativa del desempleo se asocia con un aumento en los síntomas depresivos. Así también, la relación con la ansiedad fue ligeramente más fuerte (r = 0.369, p < .001), indicando que los jóvenes que perciben el desempleo de forma más negativa tienden a experimentar mayores niveles de ansiedad. De manera similar, se observó una correlación significativa con el estrés (r = 0.352, p < .01), lo que implica que una experiencia negativa del desempleo también está relacionada con un mayor nivel de estrés.
Discusión
Los resultados de esta investigación han brindado una óptica clara acerca de los efectos del desempleo en la salud mental en adultos emergentes y estudiantes de la Universidad de Guayaquil. En este estudio se pudo evidenciar problemáticas en el bienestar mental de las personas, en las escalas de depresión, ansiedad y estrés en aquellos que han experimentado desempleo. Estableciendo así un impacto psicológico significativo en individuos. Si bien, no es posible conocer todos los aspectos asociados a esta problemática, sí fue realizable la recolección de datos que posibilita generar los siguientes descubrimientos:
Se destaca que la situación financiera determina la accesibilidad a servicios y bienes cómo transporte, alimentación y capacidad adquisitiva. Las restricciones financieras, por su parte, tienen efectos adversos a nivel académico, ya que “estudiantes con estrés financiero reportan principalmente desafíos con sus estudios académicos y su vida social” (Moore et, al. 2021). Sobre lo anterior, el estudio reveló que la opinión de los estudiantes está distribuida, representando con un 34% estar “ni de acuerdo de en desacuerdo”, pero de igual forma afirman estar “preocupados” y “muy preocupado” por su situación de desempleo.
Otra afirmación que se plantea con base en los resultados de la investigación es que revelan un impacto significativo del desempleo en la salud mental de los jóvenes estudiantes de la Universidad de Guayaquil, destacando elevados niveles de ansiedad, depresión y estrés. Los datos obtenidos mediante la escala DASS-21 muestran medias de 11.284 para depresión, 9.914 para ansiedad y 11.333 para estrés, interpretados como severo, severo y moderado respectivamente.
Estos resultados sin la apropiada relación con el desempleo no son nada más que datos sobre la severidad más no diagnóstico de los estados emocionales de depresión, ansiedad y estrés. Razón por la que se tomaron grupo de personas desempleadas por distintos periodos de tiempo, cuyo análisis descriptivo evidencia que la media en el grupo de desempleo de 2 años presenta un mayor aumento en las tres escalas en comparación con los otros grupos.
De esta manera, es posible afirmar que cuanto más tiempo desempleado tiene un joven emergente, mayor es la severidad que presenta en las escalas que fueron medidas de depresión, ansiedad y estrés. Esto permite interpretar y deducir cuáles son las posibles razones de este aumento, siendo el primero la prolongación de estos estados de manera sostenida. La relación entre ansiedad y depresión es estrecha, ya que ambas pueden estar relacionadas con el estrés y comparten factores causales similares y estrés prolongado puede contribuir al desarrollo de la depresión, puesto que afecta los sistemas biológicos y neurotransmisores en el cerebro (Daviu et al. 2019).
El hecho de que estas escalas estén simultáneamente presentes y elevadas sugieren que estas dimensiones están intrínsecamente relacionadas, y el aumento en una de ellas a menudo se acompaña de aumentos en las otras, es decir, que no existe solo afectación individualizada. Esto resalta cómo el desempleo juvenil afecta el bienestar emocional de manera integral, con síntomas que se potencian mutuamente. Además, los resultados están en consonancia con estudios previos que han documentado el efecto adverso del desempleo sobre la salud mental. Investigaciones como las de Lorenzini y Giugni (2011) y McKee-Ryan et al. (2005) han señalado que el aumento en los síntomas de depresión, ansiedad y estrés asociado con la falta de empleo.
Para reforzar lo anteriormente mencionado se realizó una correlación entre el cuestionario de experiencia de desempleo y las escalas del DASS-21, la cual resultó moderadamente positiva, sugiriendo una relación entre la percepción negativa del desempleo y la intensidad de los estados emocionales como la depresión, ansiedad y estrés. Esto puede interpretarse de forma que en cuanto más negativa sea la percepción del sujeto sobre su situación laboral, hay más posibilidades de que estos sujetos experimenten mayores alteraciones en la severidad de los estados emocionales. Estableciéndose así al desempleo y a la percepción subjetiva como un factor de riesgo, puedo no solamente presentar alteraciones en estados emocionales, sino que también posibilitando el desarrollo de enfermedades mentales.
De igual forma, se recopiló información acerca de las fuentes de apoyo emocional y social, en la que prevaleció el “hablar con amigos y familiares” como estrategia para lidiar con los efectos negativos en su bienestar mental. Algo que se puede dar por sentado es que hay “evidencia de un impacto del apoyo social en el bienestar personal de los jóvenes desempleados de larga duración” (Lorenzini & Giugni, 2011).
Adicionalmente, hay factores que se podrían tomar en consideración, como que una gran parte de los sujetos que participaron en el estudio de la Universidad de Guayaquil son solteros, lo cual sugiere de manera presuntiva que estos tienen menores responsabilidades familiares o de compromiso marital o parental. Sin embargo, no quedan absueltos de las expectativas sociales y culturales, las cuales siguen generando presión y afectando en el bienestar del individuo.
No obstante, el estudio presenta algunas limitaciones, como la muestra limitada a 115 estudiantes de la Universidad de Guayaquil, que puede no representar adecuadamente a todos los jóvenes desempleados en Ecuador. Además, el uso de cuestionarios autoinformados puede introducir sesgos. Futuros estudios podrían beneficiarse de muestras más amplias y diversos métodos de recolección de datos para validar y ampliar estos hallazgos.
En conclusión, es fundamental abordar el desempleo juvenil desde una perspectiva integral que considere tanto los aspectos contextuales y situacionales, como los psicológicos, y se recomienda la investigación de intervenciones específicas y estudios longitudinales para evaluar el impacto a largo plazo del desempleo en la salud mental. Las implicaciones prácticas de estos hallazgos sugieren que las intervenciones deben abordar simultáneamente la ansiedad, la depresión y el estrés. Programas de apoyo psicológico que incluyan técnicas de manejo del estrés, terapia cognitivo-conductual y programas de resiliencia podrían ser altamente efectivos.
Asimismo, las universidades y políticas públicas deben centrarse en ofrecer recursos y apoyo a los estudiantes desempleados, como asesoramiento profesional, talleres de habilidades laborales y programas de mentoría. La atención especial a aquellos estudiantes que exhiben niveles más altos de ansiedad y depresión es crucial, y la implementación de programas de detección temprana y apoyo continuo podría ayudar a mitigar los efectos negativos del desempleo.
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